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Siguen doliendo el desempleo y la injusticia

 Miroslava Flores Torres

El 30 de enero de 1979 marcó un hecho histórico en la Iglesia de Jalisco ya que la ciudad se vistió de manteles largos y sacó sus mejores galas  para recibir por primera vez al hoy Santo Juan Pablo II.

¿Cómo lo recibieron?

Guadalajara  como insignia del folclore mexicano, capital del mariachi y la charrería, recibió a Su Santidad con un grupo de bailarines acompañados por un mariachi que se dieron cita en el aeropuerto internacional  Miguel Hidalgo, para mostrar su  fervor al pontífice, quien sería transportado en helicóptero a la plaza de Santa Cecilia acompañado del Cardenal José Salazar López;  posteriormente se reunió con devotos en las instalaciones del Estadio Jalisco dónde ya lo esperaban alrededor de 100 mil personas.

Las ansias por mirar al Papa, hicieron que la muchedumbre se volcara a las calles para verlo aunque fuera solo un momento. Adultos, jóvenes, niños, ancianos en sillas de ruedas, querían verlo ya que era la primera vez que un Papa estaba en tierras jaliscienses.

Quienes vivieron el momento, recuerdan que a cada pasar de un helicóptero la gente gritaba con devoción en la creencia de que ahí vendría el Pontífice, sin embargo eran sólo miembros de la seguridad que lo acompañaban y resguardaban en su visita.

Los laicos acudieron al Estadio Jalisco en dónde, con aclamaciones, anunciaron la entrada de Juan Pablo II, dando introducción al mensaje que inició de la siguiente manera:

“Después de haber tenido la oportunidad de recorrer los caminos de México y haber sido testigo del amor que aquí se profesa a Cristo, a la Virgen santísima y al Papa, mensajero de la fe”.

El Papa Juan Pablo II, se dirigió con un mensaje a los obreros y a los estudiantes recordándoles que eran su esperanza.

En ese entonces el Pontífice destacó problemas que siguen siendo vigentes:

“Me duele la insuficiencia de trabajo, me duele la injusticia, me duelen los conflictos, me duelen las ideologías de odio y la violencia que tantas heridas causan en la humanidad”.

El testimonio

Algunas personas cómo Eduviges González quién actualmente tiene 79 años se mostraron muy felices, agradecidos y gozosos de haber vivido está hermosa experiencia de convivencia, ella lo califica como un hecho inigualable que saca a relucir la devoción y pone de cerca a los creyentes con Dios.

Esto significó para ella una fecha de celebración pues desde muy temprano animó a su familia para hacer un tiempo en sus vidas y dedicárselo a este encuentro con el Papa Juan Pablo II y compartió que le encomendó a su hija la más pequeña Estela Torres.

Desde lejos pidió por el bienestar de su familia y agradeció a Dios por permitirle estar presente.

Muchas personas viajaron desde otros estados e incluso desde otros países para ser testigos del magno evento.

Recuerdo viviente

Actualmente se conmemora esa solemne visita a través de imágenes, vídeos y algunas figuras como estatuas similares a la que se ubica a las afueras del templo expiatorio en el centro histórico de Guadalajara, sin mencionar que habita en los recuerdos de los Jaliscienses que estuvieron presentes, aún a través de los medios de comunicación.

A 43 años, recordamos la visita del Papa Juan Pablo II, como una manifestación de fe en un encuentro con el mensajero de Dios que vino a dar una esperanza en los fieles.

Por la noche de ese mismo día, el Seminario Mayor de Guadalajara se reunió en la colonia Chapalita para dar una cálida despedida al representante máximo en la Iglesia Católica.

@arquimedios_gdl

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