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SERGIO PADILLA MORENO


El México que resurgió del largo y doloroso proceso revolucionario tuvo en el arte una rica veta de simbolismos y rasgos configuradores de una nueva identidad nacional que rompía con los valores estéticos de las épocas porfiristas. Los compositores mexicanos de la primera mitad del siglo XX impulsaron el nacionalismo musical a través de la recuperación de ritmos y sonidos autóctonos, indígenas y folklóricos, fundidos con los nuevos lenguajes musicales que venían desde Europa.
Bajo el cobijo del Conservatorio Nacional de Música, institución clave en la cultura nacionalista mexicana, pasaron músicos como Blas Galindo, Carlos Chávez, José Rolón, José Moncayo y Silvestre Revueltas, quienes no solamente destacaron por sus composiciones, sino también por su dedicada labor como maestros y promotores culturales en el México postrevolucionario.
El compositor duranguense Silvestre Revueltas (1899-1940) nos legó más de medio centenar de obras musicales, varias de las cuales son ampliamente conocidas en todo el mundo, como, por ejemplo, Sensemayá, La noche de los mayas y Janitzio. Una obra menos conocida, pero que muestra el genio creativo de este compositor, es la música para la película Redes, del año 1935. Revueltas también incursionó en la música de cámara y compuso varias canciones de gran inspiración.
El músico jalisciense Blas Galindo (1910-1993) es ampliamente conocido y apreciado por sus Sones de
mariachi, compuesta en 1953, donde hace sonar la orquesta sinfónica a modo de mariachi; sin embargo,
Galindo compuso más de un centenar de obras como sinfonías, conciertos para diversos instrumentos y
orquesta, así como música vocal que merecen ser recuperadas.
Aunque se le cataloga como músico nacionalista, muchas de sus obras incursionaron en las búsquedas musicales de vanguardia en el siglo XX.
Carlos Chávez (1899-1978) es una figura clave en el mundo cultural de México del siglo XX. Fue maestro, periodista, director de orquesta y compositor de una vasta obra que ha trascendido las fronteras. La
Sinfonía india
, estrenada en 1936, se considera como una de las obras más emblemáticas del nacionalismo musical mexicano, pues amalgama ritmos e instrumentos musicales yaquis, seris y huicholes, junto con los recursos más avanzados que se pueden obtener de una orquesta sinfónica.
No son pocos los que opinan que el famoso Huapango, salido del genio creativo de José Pablo Moncayo
(1912-1958), es una especie de segundo himno nacional. La obra fue estrenada el 15 de agosto de 1941. La clave de la obra estriba en la genialidad en el trato de los ritmos y el indudable sabor mexicano que
se manifiesta a lo largo de todos sus compases.
José Rolón (1976-1945), compositor, director de orquesta y maestro, nacido en Zapotlán el Grande,
Jalisco, es otro de los grandes expositores del sabor mexicano en la música. Educado en Europa con músicos de la talla de Paul Dukas, supo amalgamar las modernas técnicas de composición con los valores
musicales mexicanos, especialmente de Jalisco. En 1915 fue fundador de lo que a la postre sería la actual
Orquesta Filarmónica de Jalisco. Su poema sinfónico El festín de los enanos es muestra de su estilo y talento.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara padilla@iteso.mx

Moncayo: Huapango hr-Sinfonieorchester Carlos Miguel Prieto:

https://www.youtube.com/watch?v=5HAmrz3-ehI

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