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Desatando nudos

ABEL CAMPIRANO MARÍN

Se atribuye a Luis XIV, rey de Francia y Navarra, la frase “El Estado soy yo”, para describir en cuatro palabras la esencia del llamado despotismo ilustrado, que es un concepto acuñado por los historiadores alemanes del siglo XIX para describir la imposición absoluta.
No se sabe a ciencia cierta si el monarca en cuestión la dijo o no; hay quienes consideran que quien realmente la pronunció fue su amante, la cortesana de nombre Jeanne-Antoninette Poisson, mejor conocida como madame de Pompadour.
El absolutismo pareciese haber sido extinguido en el siglo XVIII, con la celebración del Congreso de Viena
de 1814, que culminó así la rebelión francesa de 1789; sin embargo, preocupantemente, hay atisbos en nuestra atribulada patria, del resurgimiento de este régimen político, que se caracteriza por el dominio de la autoridad en todas las manifestaciones del poder del Estado, que se puede ejercer sin límites.
John Locke y el Barón de Montesquieu aportaron a la teoría general del Estado y a la historia del derecho
la teoría de la división de poderes. El equilibrio es básico para que el gobierno cumpla con los deberes para los cuales fue creado, como lo decía Juan Jacobo Rousseau en El contrato social.
Pero esto no tiene aplicación en el pensamiento supuestamente transformador del gobierno federal en turno.

El Presidente acapara todos los poderes; si no le gusta lo que el Legislativo originario concibió en el Congreso Constituyente de Querétaro y plasmó en la Constitución de 1917, lo cambia a su conveniencia.
Si el Judicial concede Amparos, cambia la Ley secundaria. No hay quien le acote poder; los dos poderes complementarios del Estado, el Legislativo y el Judicial, plegan banderas ante el supremo poder.

El desequilibrio es claro y la arrogación de facultades al mando único, arropado por las convenientes concesiones a las fuerzas armadas, va acercando paulatinamente al sistema con un régimen absolutista con la fachada de demócrata, y es un peligro para la conciencia y la libertad ideológica.

Usted no se deje engañar. Reflexione, lea, compare, analice. Vea las cosas como son, sin apasionamientos.
Piense, piense bien; nos estamos alejando de la democracia para entrar en el sórdido mundo del absolutismo y, Dios no lo permita, en los terrenos de la dictadura.

@arquimedios_gdl

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