upc4

Sergio Padilla Moreno

A raíz de una situación personal complicada que enfrenté hace unos meses, y al ver los momentos de noches oscuras que de manera imprevista nos toca vivir, resuenan un par de oraciones que son profundamente luminosas en momentos así. En primer lugar, está la oración que nos legó santa Teresa de Ávila, conocida como “Nada te turbe”, que a la letra dice: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda / La paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta (…) Eleva el pensamiento, al Cielo sube, por nada te acongojes, nada te turbe. / A Jesucristo sigue con pecho grande, y, venga lo que venga, nada te espante. / Confianza y fe viva mantenga el alma, que quien cree y espera todo lo alcanza, sólo Dios basta”.
La otra oración es la surgida de la experiencia y corazón de san Carlos de Foucauld, conocida como oración
del abandono o entrega a Dios:
“Padre, me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras, sea lo que sea te doy gracias. / Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo con tal de que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus creaturas. / No deseo más Padre, te confío mi alma, te la doy con todo mi amor, porque te amo y necesito darme a ti”.
Las experiencias de este este par de grandes santos, quienes enfrentaron situaciones muy difíciles en su vida, nos ponen en sintonía también con san Juan de la Cruz, quien fuera humillado y encarcelado por sus propios hermanos de la orden carmelita calzada en Toledo, lugar donde estuvo encerrado en una pequeña celda durante ocho meses, tiempo en el que sufrió un total abandono, presión psicológica, desamparo y enfermedad, pero este hecho, en lugar de romperlo, le dio ocasión para tejer su experiencia mística, expresada en la más profunda poesía mística que ha surgido de pluma alguna.

Es un hecho que los reveses de la vida llegan y nos confrontan cuando menos los esperamos, y es entonces cuando gritamos como el salmista:
“Desde lo hondo a ti clamo, Señor” (Salmo 130); surge entonces la tentación de la desesperación o la resignación, cuando es la aceptación serena y confiada de los planes de Dios, según la experiencia viva de estos hombres y mujeres de Dios quienes nos enseñan que el mal, sea cual sea, no tiene la última palabra en nuestras vidas.

La psicoterapeuta española Maribel Rodríguez apunta: “Ciertos planteamientos de la autoayuda o de las espiritualidades actuales quieren convencernos de que no hay mares revueltos y de que el sufrimiento no es real; quieren convencernos de que sólo es una ilusión en nuestras mentes. Esto nos debilita para afrontar los temporales vitales, pues así no nos preparamos para ellos. Aceptar cómo son las cosas nos prepara mejor para afrontarlas, para ser los mejores navegantes de cualquier agua, navegándola según lleguen las olas que pasan y no enredándonos en pelearnos reclamando lo que querríamos que pasara”.


padilla@iteso.mx
MISIONEROS DEL ESPIRITU SANTO/
PADRE ME PONGO EN TUS MANOS
https://www.youtube.com/watch?v=MLRYUAZAsvg

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.