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Begleiten, acompanhar, accompany, towarzyszyć, accompagnare, begeleiden… En el idioma que lo queramos decir, pero urge que lo hagamos todos. De forma personal, conyugal, familiar, pastoral, como sociedad e Iglesia. Así lo señaló Monseñor Alfonso Miranda Guardiola, responsable de la Dimensión Episcopal de Pastoral Familiar de México, quien dijo: “Cuando descuidamos la parte espiritual de las personas se generan vacíos gigantescos.
En el universo de los indigentes, migrantes, policías, militares, científicos, presos, etc. Si en unos y otros hay ausencia de relación con Dios, con los pastores, con la Iglesia, tarde que temprano los valores se van diluyendo, fragmentando, pulverizando. La violencia doméstica aparece, se dan las separaciones, hijos y abuelos van quedando abandonados. Cuando hacemos distinciones o señalamos a alguien, causamos heridas, en ocasiones grandes y profundas. Tenemos que tener claro que Dios nos ama igual a todos.
Él no hace diferencia. Perdona a todos, acompaña a todos”.
ACERCARNOS A TODA REALIDAD FAMILIAR
Por lo mismo, debemos acompañar aún más allá de la fe. La sociedad, la Iglesia necesita de todos. Como bautizados somos guerreros, soldados, apóstoles. Acercarnos a toda realidad familiar. Existen distintas circunstancias en las familias. En cualquier persona en situación de familia. Ponernos a un lado de ellos, ofrecerles un abrazo, una sonrisa, tomarlos de la mano y levantarlos, ofrecerles nuestro hombro para sostenerlos, para que juntos demos pasos siempre adelante y, de ser posible, comenzar desde la más temprana etapa de la vida.

ACOMPAÑAMIENTO, TESTIMONIO DE VIDA Y AMISTAD
Firmada el 9 de marzo, Solemnidad de San José, del año 2016, la Exhortación Apostólica Amoris laetitia (sobre el amor a la familia) significa “ponerse del lado del que sufre, hacerse cargo de sus anhelos, de su ruptura, de su situación”. Es tema del acompañamiento como testimonio de vida y amistad entre personas, esposos, familias, sociedad e Iglesia.
Magnífica oportunidad la que tenemos para conocer o volver a leer este documento del Papa. Ahí nos damos cuenta de la realidad y desafíos de las familias. Tendremos en cuenta las perspectivas pastorales que se nos plantean.
Escucharemos la invitación que se nos hace a todos a anunciar el Evangelio de la familia. Nos sentiremos motivados para acompañar en los primeros años de la vida matrimonial. A iluminar crisis, angustias y dificultades. Curar las viejas heridas. Acompañar después de rupturas y divorcios. No quedarán ajenas a nosotros las situaciones complejas en las que con frecuencia se ven atrapados algunos matrimonios.
Los más de 8 mil asistentes al CIFAM bien se dieron cuenta, a través de las magníficas conferencias, que todos, tarde o temprano necesitamos la cercanía de alguien, el acompañamiento, la conducción, la guía, la protección de los demás. Las conferencias nos ayudaron a ver nuestra propia realidad. Algunos no salieron bien librados, otros se dieron cuenta de sus carencias, de sus limitaciones.
Quedó claro que muchos seres humanos están careciendo de cercanía, de cariño, de aprecio sincero y por eso en no pocos hogares lo que crece es la maleza, se da la desunión y aparecen las diversas adicciones.

@arquimedios_gdl

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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