upc4

PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

El espíritu cristiano está colmado de gratitud, por lo mismo, los cristianos que de verdad lo son, acuden en este día a las iglesias, justamente para dar gracias. Agradecer a Dios el don de la vida, y agradeciendo a Dios agradecer también a todos y a todo cuanto hace posible la vida.
Una gratitud solamente vertical puede parecernos piadosa, pero en el fondo es ciega porque deja de ver las múltiples mediaciones de las que Dios se vale para darnos vida. No siempre tenemos conciencia de todos estos recursos, pero sería bueno advertir en el momento en que te sientas a la mesa para comer, que todo cuanto te rodea lo ha hecho alguien, los muebles, los platos, los cubiertos, la comida que viene de un proceso que supone agricultores, pescadores, trabajadores, transportistas, comerciantes; todo, la misma ropa que llevas puesta, tomando conciencia además de que todo eso se logró tener gracias al dinero que recibes por el trabajo que haces, y que ese trabajo que tienes existe por el trabajo de otros, de tal modo que vivimos en un universo concatenado que hace a la vida trabajar en favor de la vida, gracias al don de la naturaleza, del sol de la lluvia, de las tierras fértiles, de los bosques y de todos los recursos, del viento y de la tierra que no deja de moverse para que tengamos descanso y actividad.

Agradecer es igualmente corresponder, cuidar, hacernos responsables, no desperdiciar, no maltratar, no abusar, no acaparar, no explotar en favor de un interés egoísta,

no volvernos parte de esas camarillas de depredadores que por desgracia siempre han existido y que han sido capaces ayer y ahora de acabar con los recursos que tenemos a cambio de acumular fortunas deshonestas.

La Iglesia, desde su más alto observatorio que es la voz del Papa, nos ha estado invitando una y otra vez a recuperar nuestra conciencia ecológica, que no es otra cosa que la responsabilidad que Dios ha dado al hombre de vivir “de”, pero también de cuidar “de” la tierra, con los matices precisos que el Redentor ha promulgado y que se expresan en la capacidad de dar y compartir, en saber partir el pan con los que carecen de él, en saber ver el rostro doliente de Cristo en todos aquellos que atraviesan por el dolor, la carencia o el abandono.
Por lo mismo, la lucha en contra de las profundas desigualdades que vivimos es una lucha genuinamente evangélica, basada fundamentalmente en el ejemplo, pero también en la denuncia y en el combate a favor de mejores condiciones que hagan de la prosperidad un patrimonio común y no una usurpación de algunos.
Mañana, primer día del año, dedicado a la Madre de Dios y a la Divina Providencia, pidamos, pero pidamos para todos, y trabajemos para que todos en efecto logren el progreso y el desarrollo de sus familias en términos de equidad y de justicia.

armando.gon@univa.mx

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.