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Laura Castro Golarte

El pensamiento ilustrado ascendió durante el siglo XVIII, de ahí que se le identifique como el Siglo de las Luces, si bien tiene antecedentes y aún ahora se sigue discutiendo sobre él, tiene una definición precisa que se resume en cuatro actitudes: instrucción, didáctica, tutela y filantropía; en otras palabras, educación o formación, método o pedagogía, guía, amparo o defensa y amor al género humano o humanitarismo (Reinhart Koselleck, 2012).
Aplicar estos cuatro aspectos del pensamiento ilustrado a Fray Antonio Alcalde y Barriga, Siervo de Dios, es lo más fácil de hacer y creo que habría consenso:
“Por sus frutos los conoceréis” (San Mateo 7, 16). Es justo lo que es, lo que fue, lo que ahora se le reconoce.
Hasta aquí hemos hablado, en cuanto al aspecto educativo, de su formación como dominico y de las escuelas de primeras letras para niños y, especialmente, para niñas, así como de otras decisiones relacionadas con este aspecto fundamental. Falta, por supuesto, la muy importante fundación de la Universidad de Guadalajara que todavía genera polémica, desde mi punto de vista, sin razón.

Es claro que la universidad de entonces y la de ahora no tienen la más mínima relación, pero es el antecedente con ese nombre que además resultó de gestiones de décadas que finalmente se Alcalde y el pensamiento ilustrado concretaron gracias, sí, al Fraile de la Calavera, por dos razones principales: la aportación de dinero y su amistad o relación cercana con el rey Carlos III. Con todo y esto último, al Obispo de Guadalajara le tocó argumentar y justificar por qué una universidad para la capital de la Nueva Galicia (esto sucedió mientras la aplicación, compleja y dispareja, de las reformas borbónicas estaba en curso) así como insistir.

De manera que estos antecedentes serán los que aborde en las próximas entregas. ¿Qué hizo Alcalde para que la Real Universidad de Guadalajara se fundara? (es preciso aclarar que nunca fue nombrada como Real y Literaria, este detalle lo documentó ya el investigador Juan Real Ledezma). En primer lugar, Alcalde retomó la solicitud que había hecho el Obispo, también de la orden de predicadores, Felipe Galindo y Chávez, en 1696, al rey Carlos II, el último monarca de la casa de los Austrias (Habsburgo). La petición específicamente contemplaba que el Seminario Conciliar se transformara en universidad, sin éxito. Más tarde, en 1762, fue el Ayuntamiento de Guadalajara el que reiteró la solicitud (en esa fecha el dominico se estrenaba como Obispo de la Diócesis de Yucatán) y en 1774, cuando Alcalde y Barriga cumplía apenas tres años en la mitra tapatía, recibió la orden del rey Carlos III en una cédula fechada el 3 de noviembre, de que le entregara un informe completo sobre la fundación de la universidad en Guadalajara. En gran medida, porque en ese mismo año, el 26 de mayo, la Universidad de México había expuesto al rey que no era necesario abrir una universidad en Guadalajara, según documentó Juan B. Iguíniz en 1959, en su libro La Antigua Universidad de Guadalajara. Así fue. La oposición de México a que Guadalajara tuviera universidad, imprenta y consulado fue persistente a lo largo de todo el virreinato, en una situación que sólo cambió cuando fenecía el siglo XVIII y, dicho sea de paso, la colonia.

El informe de Alcalde, dirigido a Carlos III, fue firmado el 17 de marzo de 1775 (por cierto, esto quiere decir que el documento cumplirá dos siglos y medio en 2025) y en él dio respuesta puntual a todas las preguntas y requerimientos del monarca, pero además, se comprometió a dejar dinero para la manutención de por lo menos dos cátedras y ordenar que, a su muerte, se entregaran 40 mil pesos más.

De pronto hay voces que desestiman la intervención de Fray Antonio Alcalde en esta obra; sin embargo, el informe que compartiré en partes en este espacio, es más que claro con respecto a lo que fue su participación al explicar, argumentar, informar, justificar y no quitar el dedo del renglón para que la Real Universidad de Guadalajara se fundara; la intención educativa en niveles superiores, de un hijo de la Ilustración, finalmente se materializó.

@arquimedios_gdl

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