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Santa Teresa de Calcuta

PBRO . ADRIÁN RAMOS RUELAS

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.

Una de las santas emblemáticas de la época más reciente es la Madre Teresa de Calcuta. En ella podemos ver la santidad de Dios que derrama su ternura sobre los más pobres entre los pobres. Agnes Gonxha
Bojaxhiu es su verdadero nombre. Nació en Skopje, en la actual Macedonia y anterior Albania, en 1910.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, la Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”.
Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón, y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida.

Ella fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad para dar cobertura a “los más pobres de los
pobres”, guiada por una vocación inquebrantable de ser misionera. Hasta ese momento, en la década de 1950, la Madre Teresa de Calcuta había viajado a la India y estudiado Magisterio.

Pasó veinte años como profesora en la St. Mary’s High School de Calcuta. Estudió también enfermería y abrió sus primeros centros de acogida de niños. Fue en 1965, cuando la Iglesia reconoció la congregación, que acogía a personas de cualquier credo, siempre que estuviesen necesitados.

En 1979, la Madre Teresa recibió el Premio Nobel de la Paz, respetada por instituciones, gobiernos y personalidades de todo el mundo por su labor moral y por ser una fuente de inspiración. El Vaticano la designó mediadora y representante en conflictos como el del Líbano o en encuentros internacionales de las Naciones Unidas.
Fue muy cercana a su Santidad Juan Pablo II, también declarado santo.

Murió el 5 de septiembre de 1997. Gente de todo el mundo, personalidades religiosas y políticas, se
dieron cita en su gran funeral. Fue beatificada tras su muerte, en una ceremonia multitudinaria. El Papa
Francisco la canonizó en el Año Jubilar de la Misericordia, 2016.

¿Qué podemos aprender de ella?

1-. El amor llevado hasta el extremo. Su labor entre los más pobres y enfermos es manifestación del amor ardiente que Cristo tenía hacia la humanidad doliente

2-. Su filosofía. Sabía que el sentido de la vida estaba en el servicio a sus hermanos. Buscó ser siempre sencilla y modesta.

3-. Su vida de oración. Antes de emprender sus múltiples tareas, contemplaba a Cristo en el silencio; de ahí que manifestara siempre la paz y la alegría que derivan de la comunión con el Señor.

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