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Pbro. Adrián Ramos Ruelas

En el Evangelio de Mateo leemos que Jesús dice a los hijos de Zebedeo que beberán la copa, pero eso de sentarse a su derecha o a su izquierda, según la petición de la madre de estos dos discípulos, sólo lo reserva el Padre (cf. Mt 20,23).

Santiago fue uno de los doce apóstoles elegidos por el Señor. Se le representa vestido de peregrino o como un soldado montado en un caballo blanco en actitud de lucha.

El nombre de Santiago proviene de las palabras Sant Iacob, del hebreo Jacob. Durante las batallas los españoles solían gritar “Sant Iacob, ayúdenos”, y al decirlo repetitivamente sonaba a Santiago.

Según los santos evangelios, fue testigo con Juan y Pedro de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor, de la pesca milagrosa y de la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní, entre los pasajes más representativos.

San Juan Crisóstomo dirá de él que fue el apóstol más atrevido y valiente. Llamado, como al apóstol Juan “hijo del trueno”, es patrono de España y de su caballería, de los curtidores, veterinarios, equitadores y de varias ciudades del mundo.

La tradición cuenta que llegó hasta España a proclamar el Evangelio. La Catedral de Santiago de Compostela es considerad su principal Santuario, a donde peregrinan miles de personas cada año, deseosas de recorrer el Camino.

El 9 de noviembre de 1982, cuando San Juan Pablo II visitaba esta Catedral, hizo un llamado a Europa a reavivar “aquellos valores auténticos”, porque los otros Continentes “te miran y esperan de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: ‘lo puedo’”.  Desde ese lugar, el Papa lanzó un grito lleno de amor a Europa con el llamado de volver a encontrarse consigo misma, descubriendo sus orígenes y avivando sus raíces.

También es conocido por haber preparado el camino para que la Virgen María fuera reconocida como “Pilar” de la Iglesia.

En 2014, el papa Francisco, al reflexionar sobre los conflictos armados, señaló que Santiago nos da un consejo sencillo: “Acérquense a Dios y Él se acercará a ustedes”.

Tuvo la gracia de ser el primero de los apóstoles en beber el cáliz del martirio. Su fiesta se celebra el 25 de julio.

¿Qué podemos aprender de este santo apóstol?

  1. Su arrojo y valentía para defender y proclamar el Evangelio.
  2. Su osadía, al afirmar que podía, junto con su hermano, beber el cáliz que el Señor le ofrecía.
  3. Su amistad y fidelidad al Señor.

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