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Querida Lupita:
Tengo una amiga que está sufriendo mucho porque no quiere comer. La diagnosticaron con TCA y ella no está atendiendo a las indicaciones de su médico y su terapeuta. Me ha llamado muy triste porque se siente impotente frente a su enfermedad. ¿Cómo puedo ayudarle?

Alejandro A.

Hermano mío, Alejandro:
A nivel mundial, han aumentado los trastornos de conducta alimentaria. Existen grupos interdisciplinarios que están atendiendo esta problemática de manera especializada. Es muy importante que tu amiga haga conciencia de que no podrá salir adelante sin ayuda profesional.
Lo que tú estás haciendo es lo mejor que puedes hacer: escucharla, interesarte por ella, documentarte sobre el tema y estar ahí con invitaciones y propuestas para que dé un pasito de salida cada vez.
Agregaría la base fundamental: DIOS. Considero que los jóvenes están perdiendo sentido de vida porque hemos dejado de inculcar la fe de modo atractivo, profundo y verdadero.
La visión cristiana de la vida nos lleva a amarnos más a nosotros mismos, a aceptarnos tal cual somos, pues nos consideramos diseñados por el mismo Creador del universo. Nuestra fe nos llama a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. A través de una relación auténtica con nuestro Dios de amor, somos motivados a amar a los demás, a dejar de poner el acento en lo que yo necesito para atender a quienes necesitan de nosotros.

Es Cristo quien nos ha dicho que nunca nos dará pruebas mayores a nuestras fuerzas y que con el Espíritu Santo que está entre nosotros tenemos victoria en toda batalla.

La lectura diaria de la Palabra, la oración constante, el frecuente alimento espiritual de la Eucaristía, el grupo de amigos de fe y las obras de misericordia que pueda llevar a cabo, serán medios poderosos que le alcanzarán una completa sanación.

Los organismos especializados
recomiendan entre otras medidas las siguientes:

Ayudar al paciente a encontrar sus propios valores, ideales y objetivos sin dejarse influir por el entorno.

Fomentar una sana autoestima.

Evitar concentrarse en su aspecto físico. Comentarios como “ya estás muy delgado” o “come, que estás muy flaco” sólo logran que la persona se obsesione más.

No obligar al paciente a que coma (a menos que esté en riesgo mortal), ni criticarle sus actitudes.

Es preciso tener paciencia.

Intentar que la situación no altere la vida familiar.

Acudir a grupos de autoayuda.

Atención, psiquiátrica y psicológica

Lupita Venegas/Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial

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