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Alfredo Arnold

Dos hechos: 1) El Presidente López Obrador impulsó la candidatura de Claudia Sheinbaum; 2) Claudia obtuvo un triunfo inimaginable. Dos reflexiones: 1) Al asumir poder, Claudia podría mantener su dependencia del Presidente, quien seguiría ejerciendo el poder tras el trono; 2) Claudia se dará cuenta del gran reconocimiento que tiene y desempeñará el cargo despojándose de la influencia de López Obrador.
El Presidente ha dicho en numerosas ocasiones que él ya se va; que tan pronto entregue la banda presidencial a su sucesora se retirará de la vida política y se irá a vivir a su rancho.
Sin embargo, afirmó previo al 2 de junio que las elecciones eran “un referéndum, un plebiscito o una consulta”, o sea, una medición de opinión pública sobre una acción de gobierno como podía haber sido la cancelación del aeropuerto de Texcoco, no lo que realmente fueron las elecciones: un cambio de gobierno y no sólo de gobernante.
Es muy difícil separar la figura de López Obrador del resultado electoral; sin necesidad de aparecer en la boleta, su nombre y su gestión como Presidente estuvieron en la mente de millones de mexicanos cuando votaron por Claudia. Pero tampoco se puede descartar que muchos de esos millones votaron por las promesas, programas y la gente de la que se estaba rodeando la doctora Sheinbaum. O simplemente porque la candidata de oposición no convenció.
Cuando la alternancia se da entre militantes de partidos distintos, para el ganador es fácil y hasta conveniente deslindarse de su antecesor; aunque esto sólo ocurrió hace seis años cuando López Obrador sucedió a Peña Nieto. En las anteriores alternancias no ocurrió nada extraordinario: de Zedillo a Fox o de Calderón a Peña la transición no implicó grandes deslindes.

Sí los hubo en épocas anteriores, a pesar de que los presidentes pertenecían al mismo partido.
Por ejemplo, el caso de Echeverría, que fue un crítico acérrimo de Díaz Ordaz, de quien había sido secretario de Gobernación; o el rompimiento entre Zedillo y Salinas de Gortari que fue épico por la reacción del expresidente quien incluso se declaró en huelga de hambre y se refugió en el hogar de una humilde familia en Agualeguas, Nuevo León. La causa de aquel escandaloso rompimiento entre el presidente saliente y el entrante fue la decisión de devaluar la moneda que tomó el nuevo gobierno (“el error de diciembre”), aunque Zedillo demostró con el tiempo que no estaba equivocado.

Recuerdo también la cara de disgusto que puso Miguel de la Madrid, siendo ya presidente electo, cuando López Portillo, en su último Informe, anunció la nacionalización de la banca. Don Miguel, sentado en la galería del Palacio Legislativo, meneó la cabeza en señal de desaprobación; obviamente, era una sorpresa que don José no le había informado.
Hoy estamos ante una situación de incertidumbre.
Claudia afirmó que construirá el “segundo piso” de la Cuarta Transformación, pero también paró en seco al diputado morenista Ignacio Mier cuando éste declaró que las reformas constitucionales propuestas por el Presidente serían abordadas inmediatamente por el Congreso.

López Obrador, que aseguraba irse a su rancho dijo hace unos días que sólo regresaría a la política si Claudia Sheinbaum se lo pide. Si López Obrador regresara, no quedaría duda de quién seguiría mandando.
López Obrador tiene importantes “positivos”, tantos que hasta podría ganar una hipotética reelección, pero también arrastra “negativos” que ha acumulado durante su gobierno y que si Claudia los asume serían un lastre en el inicio de su sexenio.

El Presidente López Obrador asumió su cargo presidencial sin cargar con los “negativos” de Peña Nieto, y lo más justo es que la Dra. Sheinbaum inicie su mandato libre de influencias. Ya bastante tiene con las tareas que López Obrador le dejará de herencia, de lo cual hablaremos en otra ocasión.

Por lo pronto, no hay claridad sobre el rumbo que tomará México a partir del primero de octubre y eso tiene nerviosos a muchos.

*El autor es LAE, diplomado en Filosofía y periodista de vasta experiencia. Es académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

@arquimedios_gdl

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