upc4

Pbro. Adrián Ramos Ruelas

Los santos no se forjan solos. La santidad se irradia y se contagia. Por lo general, un matrimonio, una familia o una comunidad donde se practica la vida de santidad termina siendo fermentada por el testimonio de caridad de los que la componen. Esta es una obra y una maravilla del Espíritu Santo, agente principal de nuestra santificación.

Cada 17 de febrero el calendario litúrgico nos propone considerar a los Siervos de María. Los orígenes de esta comunidad que tiene espiritualidad monástica remiten a la regla de San Agustín.

Orígenes de los Siervos de María

La comunidad de los “Servitas” es especial: de la espiritualidad monástica tomaron la vida comunitaria y la regla de San Agustín; de las órdenes mendicantes tomaron el contacto con la ciudad y la obras de apostolado. Es en las colinas que rodean la ciudad de Florencia en Italia donde se encuentra el Convento del Monte Senario donde nació esta comunidad en el año 1233, un 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María a los cielos.

Siete comerciantes florentinos se retiraron a Cafagio y más tarde al Monte Senario. Abandonaron casas, familias y negocios para dedicarse a una vida de oración y penitencia, reunidos en nombre de Dios y de la Santísima Virgen María.

Ellos fueron Bonfilio Monaldi, Amadeo, Bonayunta, Maneto dell’Antella, Sosteño de Sostegni, Hugo degli Uguccioni y Alejo Falconieri.


Construyeron una pequeña casa en 1245 y después una capilla dedicada a la Virgen. Cuatro años depués recibieron la primera carta de apoyo de parte de la Santa Sede por medio del legado pontificio, Cardenal Ranieri. Después pudieron recibir a otras personas para formar parte de la comunidad.

Utilizan el hábito negro en recuerdo de las penas sufridas por la Virgen María durante la pasión de su Hijo.

¿Qué podemos aprender de ellos?

  1. La vida comunitaria. Las primeras comunidades cristianas se distinguían por una vida de comunión donde todo lo ponían en común para el bien general, de suerte que ninguno pasaba necesidad.
  2. El máximo precepto de la caridad. Jesucristo lo había dicho ya en el Evangelio de San Juan: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. No es sencillo vivir en comunidad, a menos que se esté animado por el amor que se hace paciencia, comprensión, perdón, reconciliación y vida fraterna.

La devoción intensa a la Santísima Virgen. Fue nuestra Señora la que inspiró la fundación de esta Orden y a ella se atribuye s

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.