upc4

Víctor Ulín

A doña Susanita la noticia no le cayó bien y ahora es la más interesada en que la casa de su hija no sea vendida. Prefiere que la rente.
La culpa de que su hija Maribel la quiera vender ahora la tienen los últimos inquilinos. Cuando se fueron, en el último mes que ejercieron el depósito, la dejaron destrozada y llena de basura.
Muy poco pudo hacer doña Susanita para que los inquilinos no dañaran tanto la casa. Sus 80 años de edad no le permiten estar despierta todo el día e ir una o más veces a vigilar lo que hacían para avisarle a su hija.
Se siente un poco culpable de lo sucedido y le prometió a su hija que no volverá a suceder. Que estará más atenta a los próximos inquilinos. Pero que no venda la casa. Que mejor la rente.

El marido de Maribel se opone.
Quizá porque no nació en esta colonia en la que doña Susanita es fundadora y aquí vio nacer precisamente a su hija, la única que tuvo con el esposo que nunca le conocimos y del que no habla cuando alguien insinúa algo para escarbar en su biografía.
Desde hace algunos días han comenzado a remodelar la casa.
Le han puesto losa, piso, ventanas y portones metálicos nuevos para hacerla más atractiva por si hay algún interesado en comprarla en caso de que la vendan.

Hasta este día, Maribel no ha tomado la última decisión. Es la que manda y a la que obedece su esposo Rafael.
Desde el día que su hija le dijo que estaban pensando en venderla, doña Susanita no duerme bien.

En su casa, que está cerca de la que su hija compró, vivió y después rentó, tiene la suya: desde que recuerdo siempre ha sido de lámina y parece que está de lado, como a punto de derrumbarse.
Aquí ha vivido.
Su hija vivió con ella hasta que se fue con el esposo, y desde entonces se separaron y jamás han vuelto a estar juntas.
Doña Susanita vive sola desde hace 30 años. En la colonia es muy conocida, no sólo porque acude a Misa los domingos o cuando hay actividades parroquiales, sino porque vende platanitos rellenos para ayudarse un poco.
Ahora que ha estado enferma le tuvo que marcar a su hija para pedirle que la llevara al médico. Un dolor intermitente en la cabeza y la presión alta la han tenido tirada en cama, sin levantarse y sin poder ir a vender sus platanitos. El doctor le dio unas pastillas para el dolor de cabeza y le dijo que lo visite en dos meses.
Lo mejor del tratamiento es que le dio pastillas para dormir y se levanta hasta el día siguiente, sin los exabruptos de las noches.
Le preocupa más el destino que tendrá la casa de su hija que su propia salud.
La hija y sus nietos son los que la mantienen de pie y animosa para levantarse a diario y soportar la soledad y el olvido.
Sin que su hija lo sepa, ha comenzado a difundir entre sus conocidos que se renta la casa para que vayan a preguntar.
Si su hija vende la casa, doña Susanita se moriría de tristeza. Con la casa en renta, sabe que por lo menos su hija pasará a visitarla cuando venga a cobrarle la renta a los inquilinos.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Leave a Comment

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.