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Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

XII DOMINGO T.O.

Ciclo A, 21 de Junio de 2020.

Las lecciones que nos dejó Semana Santa, en tiempos de pandemia -  Pontificia Universidad Católica de Chile

“CONFIEN Y SEAN VALIENTES PARA EVANGELIZAR”

 (¿Qué tan confiado me siento al saber que Dios me apoya para cumplir mi misión?)

 Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Nada puede infundirnos más confianza y ánimo que el saber que alguien nos ama profundamente.  La fe es realmente la confianza y convicción de que Dios nos ama profundamente. Cuando somos conscientes de este amor, ya no hay lugar al miedo…

Si confiamos en que Dios nos ama, profesaremos y proclamaremos abiertamente nuestra fe y nos comprometeremos a todo lo que esta fe y amor implican…

¿Qué nos pasa cuando tenemos que hablar abiertamente de nuestra fe, de nuestra doctrina o nuestras convicciones cristianas? ¿Nos atrevemos a hablar claro y fuerte o, por el contrario, ocultamos o minimizamos nuestra fe? El mensaje de hoy es éste: “No temas dar testimonio de tu fe. Habla abiertamente, confía en Dios, porque el Señor está a tu lado…”

Señor danos la fuerza y la convicción necesarias para manifestar nuestra fe apoyados en el amor que nos tienes…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA:  La gracia de Dios vino a nosotros como don gratuito por medio de Jesucristo.

Que Jesús, derramando su gracia, esté siempre con ustedes.

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Nuestro amor al Señor es imperfecto todavía.  Por eso es que a veces tenemos miedo de dar testimonio de nuestra fe tanto de palabra como de obra. 

Ahora, pidámosle que nos perdone.  (Pausa)

•       Señor Jesús, Tú nos pides que demos testimonio de tu amor sin miedo ni temor. 

TODOS: Señor, ten piedad de nosotros.

•       Cristo Jesús, Tú quieres que confiemos en ti y en el Padre, pues somos valiosos para ti.

TODOS: Cristo, ten piedad de nosotros.

•       Señor Jesús, Tú esperas que demos testimonio de ti, con firmeza, de palabra y con el ejemplo de vida.

TODOS: Señor, ten piedad de nosotros.

GUIA: Perdona todos nuestros miedos y temores, Señor, danos el valor para responder con confianza a tu amor, y llévanos a la vida eterna.

TODOS: AMÉN.

GUIA: Señor Dios, Padre nuestro, hemos experimentado tu amor

y perdón misericordioso,

y tu Hijo Jesús nos ha traído un inolvidable mensaje de alegría.

No permitas que jamás lo olvidemos, y haznos comprometidos como para compartir con otros lo que hemos recibido de ti.

Que nuestra vida dé testimonio de que Jesús camina a nuestro lado

y que esta confianza nos lleve a proclamar y testimoniar nuestra fe y sus compromisos.  Por Jesucristo, tu Hijo, que contigo y el Espíritu vive y reina, por los siglos de los siglos.

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Jeremías 20, 10-13: El pueblo rechazaba a Jeremías por hablar en nombre de Dios… Pero él confiaba en que Dios estaba siempre a su lado, cuidándolo y protegiéndolo, y, por eso, siguió cumpliendo su misión…

Salmo 68: Confiemos en el Señor para poder soportar afrentas y vergüenzas y comportarnos con justicia, piedad, humildad y alegría…

Romanos 5, 12-15: Adán inició un círculo vicioso de pecado y muerte para todos los que transgredían la antigua ley, mismo que fue convertido por Jesús en un círculo virtuoso de gracia y vida para multitudes…

Cuando el pueblo era uno en el pecado, Jesús vino para hacerlo uno en la gracia.

Mateo 10, 26-33: Tres veces Jesús dice a sus apóstoles que no tengan miedo, es decir, que tengan valor para anunciar su Palabra, para desarrollar su capacidad de entregar la vida y para confiar en que Dios los ama… Así podrán estar siempre de su lado…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

(En el Evangelio de la semana pasada, Mateo 9, 36-10, 8, veíamos a Jesús que, compadecido de las multitudes débiles y perdidas, llama y envía a los doce con instrucciones para predicarles gratuitamente… Luego, del verso 11 al 25 que no leemos en los domingos, vienen más instrucciones y advertencias, como que los van a perseguir y encarcelar, que podrían desanimar a sus enviados y despertar sus miedos… Es en este contexto que Jesús pronuncia las palabras que hoy escuchamos en el Evangelio).

Existen muchos miedos que nos impiden alcanzar nuestras metas más altas: Algunos temen a perder su imagen, sus beneficios o seguridades; otros a caer de sus status o posición económica y social; y otros más a quedarse solos y al rechazo… Hay quien valora más el quedar bien con otros que el expresar sus verdaderos ideales y convicciones pues temen ser criticados y señalados… Algunas pobres almas temen a los “fantasmas” del pasado, las incertidumbres del futuro y las responsabilidades concretas del presente… Muchos le temen a Dios, muchísimos más le tememos a la muerte y, ciertamente, todos nos tenemos miedo a nosotros mismos… Ante todos estos miedos, hay quienes, para intentar huir de sus miedos internos, buscan refugio en la religión.  Pero, la Iglesia no es un lugar de protección para los cobardes, todo lo contrario… ¿Cuáles de estos miedos reconozco en mí? ¿En qué situaciones los he sufrido más? ¿Cómo me han afectado?

Los profetas y los apóstoles de todos los tiempos (y hasta el mismo Jesús), a pesar de sentir y reconocer sus miedos, descubrieron que Dios estaba de su lado y los fortalecía para cumplir su misión… Por eso, el mensaje de hoy podríamos resumirlo en: “A pesar de todo lo malo que te pueda estar amenazando o pasando, no temas cumplir la misión de dar testimonio de tu fe.  Habla y actúa libremente, confía en Dios, porque Él está de tu lado para superar cualquier desafío…” ¿Descubro la presencia de Dios en medio de mis noches obscuras y eso me ayuda vencer mis miedos? ¿Confío en Dios en medio de mis tormentas?

Lo que Jesús nos enseña hoy también podemos aplicarlo en otros contextos de crecimiento y desarrollo integral… así lo sugiere la metáfora de los gorriones cuidados por Dios… Es normal que todos en la vida tengamos que enfrentar una gran variedad de problemas y que se nos presenten dudas, también que encontremos oposición cuando queremos hacer lo correcto y la voluntad de Dios… Por eso es explicable que algunas veces nos desanimemos y queramos renunciar a nuestros propósitos de seguir y servir al Señor… Por eso el mensaje de hoy es tan importante: “No tengan miedo… Yo le hablaré bien al Padre de aquellos que hayan estado de mi lado…” Este mensaje es para que nos fortalezcamos y nos comprometamos más… A pesar de todo… ¿Alguna vez he usado el pretexto del miedo para justificar mi pereza y falta de compromiso? ¿Me arriesgo a seguir practicando el bien sabiendo que Dios nunca me abandona?

Lo que verdaderamente puede infundirnos confianza y ánimo es el saber que alguien nos ama verdaderamente.  Especialmente si ese “alguien” es Dios.  La fe es realmente la confianza y convicción de que Dios nos ama profundamente. Cuando somos conscientes de este Amor, ya no hay lugar para el miedo… Si confiamos en que Dios nos ama, profesaremos y proclamaremos abiertamente nuestra fe y nos comprometeremos a todo lo que esta fe y este amor implican, entonces no evitaremos nuestros miedos, sino que nos sentiremos impulsados a arriesgarnos más, a confiar más en nosotros mismos y a ser más audaces en nuestras acciones por implantar el Reino de Dios en nuestros ambientes… ¿Cómo venzo mis miedos para poder seguir viviendo mi amigo Jesús me enseñó? ¿Estoy convencido de que Él me ama?

TE PROPONEMOS QUE TODOS LOS DÍAS DE ESTA SEMANA LE PIDAS A DIOS PADRE QUE:

1.     Piensa en tu día-a-día normal…

¿Qué me pasa cuando tengo que hablar abiertamente de mi fe, de mi doctrina o mis convicciones cristianas? ¿Me atrevo a hablar claro y fuerte o, por el contrario, oculto o minimizo mi fe?

¿Qué cambios quiero implementar de acuerdo al mensaje que la Palabra me ha dirigido hoy?

2.     A la luz del Evangelio de hoy, como de tantos otros, nos conviene que purifiquemos nuestra idea de Dios…

Escribe…

¿Confío en Dios porque creo que Él solucionará todos mis problemas?

¿Confío en Él porque sé que estará conmigo y en mí, aunque a veces no me dé cuenta, y que me incentivará a ser más firme y audaz y a encontrar la forma de resolver mis problemas de forma constructiva?

¿Quiero un Dios que me resuelva la vida o que me dé fortaleza para que yo la resuelva y crezca?

¿Quiero un Dios en el que yo pueda confiar siempre o un Dios que confíe siempre en mí?

¿De qué me doy cuenta?

3.     Esta semana, para cultivar tu confianza y puedas continuar tu misión personal apoyado en el amor que Dios te tiene, recita cada día, despacio, la oración de la confianza de Carlos de Foucauld:

“Padre, me pongo en tus manos. 

Haz de mí lo que quieras.  Sea lo que sea, te doy las gracias.  Estoy dispuesto a todo.  Lo acepto todo, con tal de que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas.  No deseo más, Padre.  Te confío mi vida, te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y necesito darme a ti, ponerme en tus manos sin reservas.  Con una confianza infinita porque tú eres mi Padre”.

Unidos a los cristianos de todo el mundo, profesamos hoy nuestra fe en Dios Padre, en Dios Hijo y en Dios Espíritu Santo… Y en la comunidad de la Iglesia Una, Santa y Católica…  Es la fe que recibimos en nuestro bautismo…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Oremos con plena confianza al Padre del cielo para que, libres de todo miedo paralizante, tengamos el valor que nace de la fe para construir su Reino.

TODOS: Señor, confiamos plenamente en ti.

1.     Por la Iglesia, para que nuestros pastores no se desalienten por las pruebas y sufrimientos derivados de sus tareas apostólicas, y que cuenten siempre con nuestras oraciones y nuestro apoyo.

 TODOS: Señor, confiamos plenamente en ti.

2.     Por nuestro país, para que, sin miedo, sigamos dando testimonio del Evangelio, trabajando por la justicia y por la dignidad del hombre.

TODOS: Señor, confiamos plenamente en ti.

3.     Por los enfermos y por todos los que sufren, los pobres y los oprimidos, para que no se desalienten y salgan de su indolencia y fatalismo, y para que nosotros sepamos darles esperanza y amor. 

TODOS: Señor, confiamos plenamente en ti.

4.     Por todos nosotros, para que no temamos a los que nos amenacen o nos ridiculicen, sino que vivamos con confianza en el Dios que nos lleva en sus manos. 

TODOS: Señor, confiamos plenamente en ti.

5.     Por nuestras comunidades cristianas, para que no estemos divididos en facciones y no nos rechacemos mutuamente, sino que confiemos unos en otros y construyamos juntos el Reino de Dios.  TODOS: Señor, confiamos plenamente en ti.

GUIA: Señor Dios nuestro, contigo a nuestro lado no hay ninguna razón para estar asustados.  Anímanos, despiértanos, haznos caminar, y danos la fuerza para ir radicalmente hacia ti, con Jesucristo nuestro Señor.

TODOS: Amén.

GUIA: Sabiendo que el Padre nos protege, le dirigimos con gran confianza

la plegaria del mismo Jesús.

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“A tus pies me postro, ¡oh Jesús mío!, y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, que se hunde en la nada, ante tu santa Presencia. Te adoro en el Sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía, y deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi alma. Esperando la dicha de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, puesto que yo vengo a ti, ¡oh mi Jesús!, y que tu amor inflame todo mi ser en la vida y en la muerte. Creo en ti, espero en ti, te amo”.

GUIA: (En vez del silencio después de la comunión, podría recitarse despacio la oración de la confianza del Beato Carlos de Foucauld.)

“Padre, me pongo en tus manos.

Haz de mí lo que quieras.  Sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo.

Lo acepto todo, con tal de que tu voluntad

se cumpla en mí y en todas tus criaturas.  No deseo más, Padre.

Te confío mi vida, te la doy con todo el amor de que soy capaz,

porque te amo y necesito darme a ti, ponerme en tus manos sin reservas.

Con una confianza infinita porque tú eres mi Padre”.

GUIA: Hermanos: No tengan miedo, porque el Padre los ama.

No se acobarden, porque Cristo camina a nuestro lado.

No sean pusilánimes, porque el Espíritu Santo nos dará valor.

No se asusten por nada, porque estamos en las manos de Dios.

Marchemos, afrontemos la vida y demos testimonio del amor de Dios.

Que nos acompañe, hoy y siempre, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

TODOS: Amén.

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