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Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

DOMINGO V T.O.

¿Qué necesito para escuchar y predicar mejor la Palabra?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Si nuestra fe fuera parte integral de nuestras vidas, seríamos muy conscientes de su riqueza y de que no podemos guardarla sólo para nosotros.  Querríamos compartirlo con otros lo que vemos y lo que vivimos con ella.  Si la fe nos hiciera felices, nos daríamos cuenta de que la hemos recibido para compartirla…

Hoy la Palabra nos hablará de que estamos llamados a compartir la riqueza y la felicidad de la fe: ésa es la vocación de todo cristiano.

Después de la reforma litúrgica, escuchamos las lecturas en nuestra propia lengua vernácula y tenemos acceso a una gran selección de textos bíblicos para meditarlos.  Mucha gente tiene una Biblia y la lee regularmente… ¿Por qué y para qué leemos la Biblia?  ¿Es solamente para buscar consuelo en ella en momentos de dolor, o es que queremos conocer mejor a Dios, especialmente encontrando a Jesús y su ardiente mensaje?   Cuando conocemos a Dios mejor, ¿llevamos a otros más cerca del mismo Dios?  Jesús, que hablaba de la Pala y la interpretaba, nos pide hoy que difundamos su palabra y su mensaje.  Escuchémosle, mientras él nos habla y pidámosle en esta celebración que sepamos descubrirlo y llevarlo a otros, especialmente por medio de nuestra conducta auténticamente cristiana…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Que la gracia de Dios sea fecunda en nosotros y que difundamos la Buena Nueva de Salvación.

El Señor Jesús, esté siempre con ustedes.

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Delante del Dios totalmente santo nosotros somos simplemente pecadores. Le pedimos que purifique nuestros labios y nuestros corazones y que nos envíe a anunciarlo a los otros como a nuestro Dios que cura y salva.  (Pausa)

– Señor Jesús, tú entregaste tu vida por nuestros pecados según las Escrituras: Señor, ten piedad.

– Cristo Jesús, al tercer día tú resucitaste a una nueva vida para traérnosla como don y compartirla con nosotros: Cristo, ten piedad.

– Señor Jesús, por tu gracia tú nos llamas a ser apóstoles de tu Buena Noticia de salvación: Señor, ten piedad.

GUIA: Por tu gran misericordia, Señor, perdónanos, y que tu gracia no sea estéril en nosotros sino que dé frutos de santidad. Llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Dios, origen y culmen de nuestra felicidad, Tú confías tu Buena Nueva a personas débiles y falibles.

Líbranos del desaliento y danos la fuerza para proclamar tu mensaje con el lenguaje de nuestra conducta y nuestra vida.

Que Jesús, tu Hijo, actúe con y en nosotros para que tengamos el valor de decirte:

“Aquí estoy, Señor, envíame como mensajero tuyo, para compartir tus noticias de felicidad, de conversión, de crecimiento integral”.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Isaías 6, 1-8: Isaías tuvo una sobrecogedora visión en el templó: contempló a Dios, el Santo y el Rey del Universo, rodeado de su gloria… Sus Labios fueron purificados con un tizón ardiente… (Con)movido por esta experiencia, aceptó convertirse en un enviado (profeta) de Dios…

Salmo 137: Te doy gracias, Señor, canto para ti, por tu amor y tu verdad… Cuando te invoqué me respondiste y aumentaste mi fuerza… Todos te alabarán cuando escuchen tus palabras… Continúa salvándome, tu amor es eterno, permanece conmigo…

1 Corintios 15, 1-11: Pablo pide a los Corintios (y a nosotros) que recordemos íntegramente el mensaje de salvación que se nos ha anunciado… Y que dejemos que la gracia de Dios actúe en nosotros de la misma forma que actúo en él que, a pesar de haber sido un perseguidor de la Iglesia, fue llamado a ser apóstol y trabajó incansablemente sostenido por la gracia de Cristo, el resucitado…

Lucas 5, 1-11: Pedro y sus compañeros eran pescadores expertos… Jesús, que anunciaba la palabra de Dios, después de la pesca milagrosa, los llama para ser expertos pescadores de hombres… Ellos dejaron todo para seguirle…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

[Hay un elemento común a las lecturas de este día: diferentes personas – Isaías, el salmista, Pablo, Pedro – experimentan su pequeñez e indignidad ante la majestad y santidad de Dios que los purifica/perdona/fortalece y envía a hablar y salvar en su nombre.

La vocación de los primeros discípulos es narrada por los cuatro evangelistas: Jn 1, 35-51; Mt 1, 16-22; Mc 1, 16-20.  Obviamente que cada uno con sus acentos y particularidades propios.  En Mt y Mc, aparecen dos parejas de hermanos: Simón y Andrés y Santiago y Juan.  En Jn, Jesús llama de forma personal y directa a más discípulos.  Sería bueno leer y comparar los diferentes textos y compararlos.

(Recordemos que a los evangelistas les interesa más el mensaje de Jesús y el significado de los acontecimientos que el rigor histórico.  Porque los evangelios más que biografías de Jesús son un conjunto de testimonios de las personas que se encontraron con él, que le creyeron en sus predicaciones, se impresionaron por sus señales milagrosas y lo siguieron incorporándose al grupo de sus seguidores para vivir su estilo de vida.  Algunos – como los setenta y dos, algunas mujeres y los doce – de forma itinerante, dejando atrás casa y propiedades, amistades y familiares, sus antiguos oficios y trabajos y hasta su identidad y honorabilidad.  Estos últimos forman con Jesús una nueva familia que va construyendo el reino de su Abbá misericordioso mediante el servicio a todos…)

Entre el evangelio del domingo pasado y el de hoy nos saltamos la predicación de Jesús en Cafarnaúm, la liberación de un endemoniado, la curación de la suegra de Pedro y de otros enfermos.  Hoy comenzamos con una escena en la que Jesús aparece Jesús anunciando la Palabra de Dios ante una multitud que se agolpa para escucharlo…

Lee varias veces el texto de Lucas para notar los toques propios y diferentes, por ejemplo:

•        Hace más comprensible el seguimiento de los discípulos que ya lo conocían,

•        Sólo habla de la vocación de Pedro realzando su figura, como lo hace a lo largo de su evangelio,

•        Subraya la importancia de Jesús como Maestro Santo que busca colaboradores que continúen su misión, enseña con autoridad, provoca la toma de consciencia de la propia indignidad,

•        Etc.

También sería bueno que compararas las vocaciones de Isaías (primera lectura) y la de Pedro (evangelio) para encontrar semejanzas y deferencias.  Por ejemplo:

•        El escenario: Isaías es llamado en el espacio sagrado del templo.  Pedro en el espacio del trabajo y del encuentro humano santificado por la presencia de Jesús.

•        El que llama: en Isaías es Dios majestuoso y santo.  Con Pedro es un Maestro que reúne multitudes y consigue una pesca inesperada.

•        La reacción del llamado: ambos se sienten indignos, pequeños y pecadores necesitados de purificación y salvación.  Y, luego, están disponibles para la misión.

•        Preparación del enviado: Isaías es purificado con fuego.  Pedro deja todo para seguir el estilo de Jesús.

•        Misión: Isaías transmitirá un duro mensaje ante el cual el pueblo endurecerá su corazón y cerrará sus ojos.  Pedro será pescador como Jesús que dominaba las aguas turbulentas y rescataba los peces.

Un detalle simbólico importante es abundancia de la pesca que significa exuberancia de la salvación ofrecida por el Reino en contraposición a la vida triste y pobre sin Dios.

También es importante notar que Jesús no llama sólo para llevar un “recado” sino para ser pescadores, es decir salvadores… Esto tiene un significado muy profundo que podría pasarnos desapercibido.  Veamos: si bien es verdad que el agua de los manantiales y de los pozos es entendido como vida en la Biblia, las aguas caudalosas simbolizan el caos, el pecado y la oposición a Dios… Por eso, pescar es sinónimo de rescatar.

Conclusiones:

•        Dios no nos elige por nuestros méritos, aptitudes o cualidades ya que no actuaremos por nosotros mismos sino con la fuerza de Dios.

•        Nuestros enemigos no son otros pueblos, religiones o personas sino el pecado.  Por lo tanto, un pecador no es un enemigo sino una víctima a quien tengo que “pescar”/rescatar, cuidar y ayudar a sanar.

¿Cómo ilumina esta reflexión mi misión personal en la iglesia de Jesús?]

En las lecturas de este día, se nos narran tres relatos vocacionales: el de Isaías, el de Pablo y el de los primeros discípulos, principalmente Pedro… Dios los hace sus enviados, anunciadores de su doctrina y pescadores de seres humanos…

Dios nos llama nuevamente a que escuchemos la Palabra, a que la meditemos, a dejarla que nos transforme desde dentro para que, finalmente, la podamos anunciar como un servicio a los demás…

¿Yo escucho desde mis necesidades y con atención la Palabra? ¿Medito la Palabra de Dios? ¿La anuncio? ¿Siento que Dios me da una tarea para toda la vida y para cada día?

Sin duda que la Palabra es poderosa, pero aumenta su eficacia cuando la escuchamos con “hambre”… Por ejemplo, en el evangelio de hoy, vemos a Jesús predicando y a la gente “apiñándose” a su alrededor porque querían escuchar de cerca y atentamente la palabra de Dios, por eso el Maestro tiene que subirse a una Barca y hablarles desde ahí… Descubramos si nosotros hoy sentimos esa necesidad de escucharlo. Por ejemplo, la Palabra que es proclamada en las misas dominicales, ¿tiene sentido para mí? ¿Ilumina mi vida? ¿Me sirve para resolver situaciones concretas durante la semana? ¿Me ayuda a percibir mis problemas y tareas cotidianas desde otra perspectiva? ¿Me es útil para aconsejar y formar a otros con ella?

Hay un detalle que llama la atención en las tres narraciones que escuchamos: antes de que Dios encomiende una tarea a alguien, éste debe reconocer sus limitaciones. Isaías se siente de labios impuros; Pablo se sabe un perseguidor; Simón Pedro y sus compañeros se confiesan pecadores… Sólo después de este acto de humildad Dios los llama y los envía… El Señor necesita que reconozcamos nuestros límites para que él pueda ensancharlos… ¿Soy orgulloso o humilde ante Dios?

Además de reconocer nuestros límites y flaquezas hemos de entregar el control de nuestra vida y acciones a Dios. Veamos el caso de Simón Pedro: él era un pescador experimentado y Jesús, obviamente, no lo era, podría parecer un atrevimiento el que Jesús, siendo un artesano, le dé órdenes a Pedro, que era pescador, en lo que es su especialidad… Pero Jesús demuestra saber más de nuestros oficios y de nuestra vida, incluso más que nosotros mismos… A veces pensamos que nuestra vida es sólo nuestra y que ni Dios se puede meter en ella… Pedro tuvo que rendir su inteligencia y su voluntad ante la de Jesús… ¿Estoy dispuesto a que Dios “controle” todas mis actividades y toda mi vida?

Por último, consideremos que para estar dispuestos a obedecer al Señor hemos de ser personas profundamente reflexivas… Jesús le pide a Simón que se adentre en el lago… Nosotros también hemos de “adentrarnos” más, tanto en su doctrina como en nuestra vida… Para ser sus enviados (sus profetas y apóstoles) no podemos quedarnos en la superficie ni la orilla… hemos de dejarnos guiar por él y arriesgarnos más hondamente… ¿Estoy dispuesto a llegar a lo profundo de mi vida y de mi fe?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.      Para comenzar, te proponemos que hagas una revisión de tu relación con la palabra de Dios…

¿Amo la Palabra? ¿La leo? ¿La comprendo? ¿La comparto?

¿Qué puedo hacer para que la Palabra sea más valorada por mí?

¿Escucho la Palabra como si estuviera “anestesiado” o dejo que me impacte?

¿Estoy dispuesto a escuchar la Palabra y a que ella me transforme? ¿En qué concretamente? Ante algunas situaciones concretas en mi vida, ¿siento “ganas” de escuchar y entender la palabra de Dios?

¿Qué tanto anuncio la palabra de Dios? ¿En dónde y a quiénes?

2.      Piensa en 10 personas con las que convives… reflexiona sobre qué parte de la Biblia les ayudaría en algunas situaciones que están viviendo cada una de ellas… ¿Te atreves a predicarles con esos textos para iluminar su vida concreta?

3.      Recuerda algunas ocasiones en que has estado con mayor apertura para escuchar y aplicar la Palabra en tu vida… ¿Qué estaba aconteciéndote? ¿Cómo la aplicaste?

4.      Durante esta semana, en tu oración, pide a Dios la gracia de valorar su palabra cada día más y de dejarte iluminar y cambiar por ella… También dile al Señor que estás disponible, desde tu debilidad, para anunciar y pescar en su nombre…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Como pueblo elegido de Dios, presentemos a nuestro Padre del cielo las necesidades y plegarias de nuestros hermanos, y digámosle:

1.      Por el Papa y por los Obispos, llamados por el Señor para ser “pescadores de hombres”, para que afronten con valor y esperanza las olas tempestuosas de nuestro tiempo de renovación y continúen predicando sin miedo el evangelio de Cristo.  Roguemos al Señor: Escucha a tu pueblo, Señor.

2.      Por los misioneros y los que difunden el evangelio, para que por su propia vida evangélica y por su apertura a todos den testimonio de la universalidad y belleza del mensaje de Cristo Roguemos al Señor: Escucha a tu pueblo, Señor.

3.      Por los llamados por el Señor a un servicio especial en la Iglesia, como sacerdotes o religiosos consagrados, para que su propia experiencia de Cristo sea la fuente de su fuerza para permanecer fieles a la llamada de Dios.  Roguemos al Señor: Escucha a tu pueblo, Señor.

4.      Por los cristianos, para que tengan el coraje de arriesgar su bienestar, su confort y su paz personal para ayudar a presos y refugiados, ancianos, enfermos y extranjeros.  Roguemos al Señor: Escucha a tu pueblo, Señor.

5.      Por nuestras comunidades cristianas, para que la celebración de la eucaristía nos comprometa cada vez más a cuidarnos los unos de los otros, y nos dé fortaleza para trabajar juntos para hacer nuestras comunidades vivas en Cristo Jesús.  Roguemos al Señor: Escucha a tu pueblo, Señor.

GUIA: Señor Dios nuestro, somos gente débil.  Haznos aptos para cumplir fielmente cualquier tarea que tú deseas que llevemos a cabo, con la fuerza de Jesucristo nuestro Señor.

TODOS: Amén.

GUIA: Con las palabras de Jesús, que nos salvó, oremos al Padre que nos convoca, nos ama y nos guía por medio del Espíritu.

Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: El Señor nos confía su mensaje para el mundo.

Vayamos a proclamar su palabra y a ser su cuerpo visible para el mundo.

Finalmente, pidamos al Señor nos bendiga para que seamos una bendición para todos.

Y así, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre. 

Todos: AMEN.

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