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Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

VII TIEMPO ORDINARIO

¿Qué tan terrenal o tan espiritualmente acciono y reacciono?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Quizás no hay nada que nos lleve más cerca de Dios y nos haga tan semejantes a él como la buena disposición para perdonar y la actitud de amar sin esperar recompensa incluso a nuestros enemigos…

Estas actitudes son muy contrarias a nuestros sentimientos humanos espontáneos de no querer ser el hazmerreír de nadie o de ser considerados débiles… Y sin embargo la Palabra insiste: Ustedes, que eran enemigos de Dios, ustedes que han recibido el perdón, perdonen también, reconcíliense, sean misericordiosos como su Padre del cielo es misericordioso.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Dios fue quien nos reconcilió consigo mismo en Cristo y nos dio la tarea de heredar y transmitir su reconciliación.

El Señor del perdón y la misericordia esté con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUÍA: Dios es paciente con nosotros.  Podemos siempre acercarnos a él y recibir su perdón.  Ahora pidámosle a él y a los hermanos que nos perdonen.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú nos aseguras que el Padre ha olvidado nuestros pecados.  Sin embargo, nosotros no podemos olvidar que otros nos han herido y ofendido: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, por tu medio el Padre nos transformó: de ser personas que actuaban como enemigos suyos, a ser sus amigos a quienes él ama sinceramente.: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú no viniste a condenar sino a salvar lo que estaba perdido.  Pero nosotros juzgamos mal y condenamos con mucha facilidad: Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, y continúa perdonando nuestros pecados. Haznos agradecidos y misericordiosos, y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Dios, Padre misericordioso, tu Hijo nos enseñó a no devolver mal por mal y a mostrar disponibilidad hasta con quienes son exigente con nosotros.

Haznos conscientes de que esto es lo que tú y Jesús han hecho por nosotros.

Que tu Santo Espíritu nos inspire más confianza en tu amor misericordioso y nos ayude a ser como tú, que eres siempre bueno con todos y mejor de lo que somos con nuestros hermanos.

Concédenoslo por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

TODOS: AMÉN.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

1 Samuel 26, 2.7-9. 12-13. 22-23: Dios le da la oportunidad a David, que va huyendo de la furia del Rey Saúl, de matar a su perseguidor… Pero la misericordia de Dios se hace visible en David que respeta su vida y le da una lección de justicia y lealtad…

Salmo 102: Bendigo al Señor que perdona mis pecados y sana mis males, salva mi vida y me llena de amor y ternura… Él es clemente, compasivo, paciente y amoroso y me trata con la ternura propia de un buen padre para con su hijo…

1 Corintios 15, 45-49: Nosotros tendemos a seguir nuestras inclinaciones meramente terrenales… Pero, Cristo es nuestro modelo; él nos muestra en sí mismo el tipo de persona espiritual y celestial que estamos llamados a ser…

Lucas 6,27-38: Jesús nos desafía a ir más allá de un mero código humano en la manera de interactuar los unos con los otros, incluso con nuestros enemigos… Nos invita a tener siempre como nuestro modelo el amor misericordioso del Padre…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano.

[La semana pasada escuchamos a Jesús enseñándonos a ser felices y advirtiéndonos de las trampas que nos impiden alcanzar la bienaventuranza… Hoy, el Maestro nos sigue instruyendo pues parece que no acabamos de convencernos de que lo que puede dar plenitud y alegría a nuestra vida es que amemos desinteresadamente.  Esta enseñanza es muy actual porque, como en los tiempos de Jesús, hay gente que vive insatisfecha pero aislada, como si se refugiara en sus asuntos particulares para no salpicarse con las realidades y los problemas de los demás y viviendo sus interacciones humanas sólo como transacciones o intercambios de servicios… Estas personas, como no aman incondicionalmente, jamás experimentarán el verdadero amor, la ternura, la amistad profunda, la acogida, la solidaridad, la cercanía, la confianza, la tierna y comprometida defensa del débil, la esperanza, la alegría interior…

Por eso nos conviene seguir reflexionando, de la mano de Lucas, cómo tiene que ser el discípulo que confiando en Jesús se convierte en pescador de hombres, aunque no lo comprendan, se le opongan y lo persigan… Para profundizar en el mensaje del evangelio de hoy lo dividiremos en tres partes:

•        Vv. 27-30: Jesús, con un magistral uso del lenguaje quiere provocar una nueva mentalidad y disposición para actuar de formas inéditas…

•        Vv. 31-35: Jesús enseña una nueva definición de amor que no consiste sólo en un sentimiento ni en una decisión de hacer el bien sino en una forma de actuar (una serie de actos concretos) que hace que Dios nos reconozca como sus hijos y que experimentemos esa filiación…

•        Vv. 36-38: Jesús hace derivar de la nueva relación Padre-hijo una nueva relación hermano-hermano.  En la relación con el Padre misericordioso se fundamenta la relación con sus otros hijos amados.  Podemos amar (comprender, no juzgar sino aceptar, no condenar sino perdonar, donar) a nuestros vecinos porque somos hermanos…]

San Pablo explica a los corintios, y a nosotros, que nuestras tendencias espontáneas y lo que Jesús nos enseña no van en la misma dirección… Tendemos naturalmente a lo terreno; pero el Señor vive y nos enseña a practicar lo espiritual… El llamado es a que superemos nuestra naturaleza espontánea… David es un ejemplo del hombre “terreno” que va transformándose en un hombre “espiritual”… ¿Puedo hacer una lista de mis reacciones “terrenas”?  ¿Cómo puedo transformanrlas?

Hoy, concretamente, Jesús quiere enseñarnos a ser misericordiosos como su Padre, esto implica que sepamos perdonar, que tengamos un comportamiento no-violento, que amemos a todos, incluso a nuestros enemigos, que oremos por nuestros perseguidores, que seamos generosos dando más de lo que se nos exija, que prestemos aún sin garantías de que se nos recompensará, que no juzguemos mal y no condenemos a nadie, etc. ¿Yo actúo de esta manera?  ¿Ya he incorporado algunas de las enseñanzas de Jesús a mi vida de manera que ya las practico espontáneamente?  ¿Cuáles de estos comportamientos me cuestan más?  ¿Los veo como caminos de liberación?

Para poder desarrollar estas actitudes y comportamientos necesitamos antes experimentar la fuerza transformadora del amor misericordioso de Dios… El autor del Salmo 102 ha experimentado a un Dios paciente y con entrañas de amor… ¿Me he sentido profundamente amado por este Dios alguna vez?  ¿Reconozco que él me perdona y es paciente conmigo?

Sin duda que Jesús conocía estos rasgos de su Padre, él mismo era feliz actuando de esa forma… Por eso nos manda imitar a este buen Dios…

•        Antes de otra cosa hemos de reconocer que necesitamos hacer un proceso de transformación interior: no basta con entender una idea, ni con tener buena voluntad… requerimos la decisión de “caminar” y saber a dónde queremos llegar…

•        Precisamos un desarrollo: cambiar nuestra visión, hacernos aprendices de las “cosas del espíritu”… Podemos comenzar por pequeñas cosas, por ejemplo: orar por nuestros enemigos… Estos pequeños pasos se deben de ir abriendo a un camino más amplio de desarrollo espiritual que se note en comportamientos concretos…

•        Por el camino nos encontramos con un reto: somos y estamos en el mundo, pero debemos hacernos del cielo… No se trata de huir del mundo sino de “traer” a Dios a nuestro mundo personal y social…

Como hemos crecido inmersos en el mundo, puede ser que ni siquiera dudemos de sus criterios ni juzguemos los comportamientos y estilos de vida que nos propone… Por eso, cuando, inmersos en nuestro mundo, escuchamos superficialmente la palabra de Dios, se nos genera una especie de esquizofrenia espiritual…

Cómo lograr lo que Jesús nos propone:

•        Si percibimos el mal y los abusos de otros como una ofensa a nuestro ego, entonces reaccionaremos con una fuerte defensa, como si fuésemos guardianes de la justicia…

•        Pero, si percibimos la presencia del mal en el mundo desde el estilo de ser de Jesús, nos daremos cuenta de que el mal no nos quita nada de nuestra identidad profunda… Al contrario, encontraremos oportunidades para liberarnos de nuestras ataduras e ir más allá de nuestros límites con humildad…

Gandhi – un pacifista no cristiano – siguió el camino de Jesús y comprobó que este camino es efectivo y poderoso…

Necesitamos convencernos de la propuesta que nos ha hecho Jesús el día de hoy y dar pasos sencillos en este proceso de liberarnos de nuestros condicionamientos mundanos que nos paralizan e, incluso, podrían hacer que nos olvidáramos rápidamente este evangelio…

Hemos escuchado dos invitaciones de Jesús:

•        Una para que nos liberemos de nuestros condicionamientos humanos…

•        Y, otra, para que crezcamos cada vez más en misericordia…

¿Alcanzo a descubrir el espíritu de libertad que contiene este evangelio?  ¿Acepto caminar por esta senda?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.      Analiza en qué parte vas en el proceso de liberarte de los condicionamientos “terrenales”… Con el texto del evangelio de hoy a la vista, haz una lista de los desafíos que te plantea…

¿Qué pasos he dado para liberarme de mis modos de actuar “terrenalmente”?

2.      Durante esta semana, pide al Señor que te inunde con su misericordia…

•        Cada vez que recites el Padre nuestro, medita que no sólo estás expresando un deseo, sino que te estás comprometiendo ante Dios a cultivar un corazón misericordioso como el suyo…

•        Medita también repetidamente el Salmo 102 para sintonizar con el corazón amoroso de Dios que es capaz de hacer a un lado hasta los defectos y pecados…

•        Pide al Señor que bendiga a tus enemigos… Pide que tengan éxito y les vaya bien en la vida…

Escribe… ¿Mi corazón se va pareciendo al corazón de Dios?  ¿Qué me hace falta?

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

TODOS: Creo en un solo Dios…

GUIA: Nuestro Padre del cielo ha sido extremadamente bueno con nosotros. Oremos para que su amor misericordioso marque nuestras relaciones con nuestros hermanos.  Y digámosle:

“Señor, que participemos de tu amor compasivo”.

1.      Por todos los cristianos, para que nuestra disposición para perdonar y nuestra constante búsqueda de tolerancia y paz sean motivadas por Cristo y su evangelio, como nuestros modelos de conducta cristiana, roguemos al Señor: “Señor, que participemos de tu amor compasivo”.

2.      Por todos los que difícilmente pueden creer en el perdón, por los que no dan nuevas oportunidades a los otros, por los que siguen almacenando rencor y resentimiento en su corazón, por los cegados y endurecidos por el odio, para que Dios les cambie el corazón y les haga compasivos y misericordiosos, roguemos al Señor: “Señor, que participemos de tu amor compasivo”.

3.      Por todas las naciones del mundo, para que sus metas y objetivos no sean el dominio político o económico, sino la amistad y solidaridad universal, respetando siempre los derechos y los intereses de cada uno, roguemos al Señor: “Señor, que participemos de tu amor compasivo”.

4.      Por los perseguidores y enemigos de los que creen, para que el Dios misericordioso les perdone y abra sus ojos al amor creativo de los planes de Dios para cada ser humano, roguemos al Señor: “Señor, que participemos de tu amor compasivo”.

5.      Por nuestras comunidades cristianas y por todos sus miembros, para que oigamos el llamado de Jesús a eliminar de nosotros toda división y egoísmo, y que podamos vencer al mal con bondad y grandeza de corazón, roguemos al Señor: “Señor, que participemos de tu amor compasivo”.

GUIA: Padre misericordioso, tú nos amas aun cuando somos ingratos y desleales.  Ayúdanos a entregarnos como tú, con corazón compasivo, a nuestros hermanos, ya que tú eres nuestro verdadero Padre misericordioso que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

TODOS: Amén.

GUIA: Pidamos a nuestro Padre en el cielo que sepamos perdonar como él nos ha perdonado y dar, así como nosotros hemos recibido de él.  Digamos con Jesús:

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: En esta celebración Jesús nos ha regalado un mensaje exigente.

Ojalá no tomemos esas palabras como exageraciones de oratoria vacía sino como un reto que exige una respuesta inmediata.

Si recurrimos al Dios misericordioso, estamos obligamos a ser misericordiosos también.

Y, si tememos que esta tarea esté por encima de nuestras fuerzas, pidamos al Señor su bendición para poder llevarla a cabo.

Y pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

TODOS: Amén.

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