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Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

CUARESMA IV

NUESTRO PADRE DIOS NOS ESPERA PARA LLENARNOS DE AMOR

¿Qué actitudes nos hacen hijos de nuestro Padre común y hermanos entre nosotros?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Imaginarse que, arrepentido de tus pecados, vas llegando con Dios y le comienzas a decir que quieres volver a él, y él te interrumpe, te abraza y te prepara una gran fiesta… te trata como si le estuviera dando la bienvenida a un héroe…

 Nuestro Dios pródigo y derrocha su amor, nos está esperando: no le interesa nuestro pasado… 

Cuando se trata de perdón y paciencia tenemos mucho que aprender de nuestro Padre Dios.  ¿Acaso no nos perdona siempre?  ¿Acaso ha dejado alguna vez de ser paciente con nosotros?  Esto es lo que tenemos que aprender de él, por más difícil que sea.

Pidamos a Jesús, presente con nosotros aquí en esta fiesta del perdón y del amor, que nos dé esa fuerza que necesitamos para perdonar, para sembrar paz y reconciliación…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Bendito sea Dios, nuestro Padre, que nos ha reconciliado consigo mismo por medio de Cristo y nos ha encomendado la tarea de la reconciliación en este mundo.

Su perdón y su paz estén siempre con ustedes. 

 Todos: Y con tu Espíritu.

GUÍA: En silencio y con humildad, reconozcamos que, a veces, dudamos de volver al Padre, que está siempre dispuesto a perdonar… Hagamos la lista de nuestras faltas y supliquemos perdón…  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú te sentaste a la mesa con marginados y pecadores: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, Tú perdonaste a los que te estaban clavando en la cruz: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú nos invitas a la fiesta y al banquete de la fraternidad: Señor, ten piedad.

GUIA: Señor, gracias por tu paciencia que no se cansa de perdonarnos.  Que tu amor nos transforme plenamente y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios, Padre de corazón grande, cuando nos descarriamos buscando falsas satisfacciones en el pecado, tú envías a tu Hijo a buscarnos y a llevarnos de vuelta a la fiesta de tu casa.

Haz que experimentemos profundamente tu deseo de acogernos con alegría y restaurarnos en la vida de tu amorosa familia.

Concédenos el valor de volver a ti, nuestro Dios y Padre, por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 TODOS: AMÉN.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Josué 5, 9-12: Dios quitó el oprobio de su pueblo, lo condujo desde la tierra de la esclavitud hasta su nueva tierra, la patria que le había prometido… Al llegar, los israelitas celebraron la fiesta de la Pascua, comieron de los frutos de la tierra, estaban en casa…

Salmo 33: Bendigamos al Señor ya que él nos escucha, nos libra de nuestros miedos y angustias y nos llena de luz…

Corintios 5, 17-21: Dios nos renueva, nos ofrece su perdón y nos manda a llevar esta reconciliación a todos…

Lucas 15, 1-3. 11-32: En la parábola del Padre amoroso, vemos a Dios dando una alegre bienvenida al hijo arrepentido que vuelve a casa… pero el petulante hijo mayor, como los escribas y maestros de la ley, no quiere otorgarle el perdón a su hermano ni alegrarse con su padre pues, realmente, no sabe amar…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Dios siempre cumple sus promesas… Lo vemos en la primera lectura cuando narra cómo ha retirado la vergüenza de su pueblo al que alegra quitándole la esclavitud; a nosotros también nos quita la mentalidad de esclavos… Dios quiere ayudarnos a tener una comprensión mejor de quién es él y que nos sintamos sus hijos verdaderamente amados por él … ¿Qué pienso de Dios?

El salmista ya sabía que Dios “escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias”… Los fariseos y los maestros de la ley no entendieron a Jesús practicando esta antigua verdad cuando convivía con los publicanos y gente de mala reputación… Hoy, nosotros, necesitamos tener presente cómo es Dios para no escandalizarnos de él ni de su bondad incluyente… ¿Cómo me siento con este Dios?

En el evangelio vemos a Jesús conviviendo con los marginados y siendo criticado por los que se crían buenos y en buenos términos con Dios… Por eso, él se ve en la necesidad de contar una historia triste sobre un Padre muy bueno que tenía dos hijos no muy buenos… Esta historia desenmascara nuestras duras actitudes de ligereza en el juzgar y nuestras dificultades para ser fraternos y filiales… Descubrimos que los fariseos y maestros de la ley tenían un juicio torcido no sólo sobre sus hermanos no tan buenos, sino también de lo que Dios debería hacerles; según ellos, ¿qué debería hacer Jesús?   ¿Rechazar a los malos?  ¿Tomar partido por los “buenos”?  ¿Hacer a un lado y condenar a ciertas personas?  En definitiva, querían que Jesús actuara igual que ellos: que dividiera el mundo entre buenos y malos; que optara a favor de unos y condene a los otros… Los fariseos y maestros de la ley se sienten enfadados por la actitud misericordiosa de Jesús; les enoja que Jesús hiciera el bien a los malos…  ¿Yo también divido al mundo entre buenos y malos?

Nosotros también podemos ser como aquella “gente buena” del tiempo de Jesús: Nos sentimos del lado correcto de la historia, no queremos estar cerca ni aprobar a los diferentes, a los pecadores públicos, a los que no piensan como nosotros… No deseamos convivir con ellos, al contrario, hay que cuidar que siempre estén al margen de nuestras vidas… El hijo mayor no quiere convivir con el hijo menor; incluso lo describe como no-hermano… ¿Soy un hijo de Dios que respeta y comparte su amor por los malos?

La Palabra de hoy nos invita a darnos cuenta de nuestras ideas y creencias que nos llevan, no sólo a apartarnos, sino a apartar a otros de la misericordia de Dios… ¿Reconozco que muchas veces condeno a otros como si yo ya fuera perfecto y estuviese salvado?

Los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús “para escucharlo”… En cambio, los fariseos y maestros de la ley, juzgándose superiores a él, condenaban su forma de comportarse… Jesús acepta a quien se acerca a él para aprender, para convertirse, para crecer… Pero también hay quien decide voluntariamente alejarse de Dios y de sus hermanos… ¿Cómo y para qué me acerco a la iglesia y a Dios?

San Pablo dice que Dios “renunció a tomar en cuenta los pecados de las personas”, nos quiere volver justos y santos y nos hace sus embajadores para llevar el mensaje y el ministerio de la reconciliación…

Podemos entender más a Dios el día de hoy… ¿Me gusta como él es?  ¿Me molesta que él sea misericordioso con los que yo considero pecadores?

Parece que siempre que alguien se acerca a nosotros espera encontrar un toque divino en nuestro trato… Por eso debemos procurar mostrar siempre misericordia, como Jesús nos enseña en su palabra…

Si nos fijamos bien, la historia que llamamos del Hijo Pródigo no tiene final, continuará… El final se lo tenemos que dar cada uno de nosotros en la vida de cada día… ¿Entraremos a la fiesta de la misericordia, con nuestro Padre bueno y nuestros hermanos “malos”, o nos quedaremos fuera con nuestra solitaria perfección?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

4.      Te invitamos elaborar una lista con los nombres de aquellos a quienes consideras malos, de aquellos a quienes condenas… ¿Crees tú que Dios también los condena o debería condenarlos?

5.      Cuando S. Pablo dice que lo viejo ha pasado, nos está invitando a actualizarnos… Si actualizaras tu guardarropa, sin duda te desharías de muchas cosas… y, si actualizaras tus ideas, ¿de qué conceptos o prejuicios te deberías deshacer?

Recuerda que Dios te ha dado una misión de reconciliación y fraternidad universal… Deshazte de las ideas que ralentizan o impiden que realices la misión más importante de tu vida…

6.      En tu oración de esta semana, agradece al Señor por ser misericordioso contigo, por aceptarte incondicionalmente, por darte su amor… Pídele la gracia de ver a todos tus hermanos como él te ve a ti…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

TODOS: Creo en un solo Dios…

GUIA: Oremos a nuestro Padre misericordioso para que su paciencia y su amor sea una invitación constante a todos y a cada uno a volver a él, a pesar de los fallos y fracasos, y digámosle:

“Señor, renuévanos en tu amor”.

1.      Por la Santa Iglesia, para que sea un signo constante de reconciliación y de paz para los cristianos débiles, mediocres e inseguros, roguemos al Señor: “Señor, renuévanos en tu amor”.

2.      Por los sacerdotes, para que en el sacramento de la reconciliación acojan siempre a los pecadores arrepentidos con la paciencia y la alegría del Padre del cielo, roguemos al Señor: “Señor, renuévanos en tu amor”.

3.      Por nuestras familias cristianas, para que sean lugares de perdón y aceptación donde los hijos descarriados sean recibidos de vuelta a casa con el calor del amor y de la alegría, roguemos al Señor: “Señor, renuévanos en tu amor”.

4.      Por nosotros, para que, después de haber experimentado el perdón del Señor, aprendamos a perdonarnos los unos a los otros con sinceridad y sin resentimientos, y para que no despreciemos a los hermanos que hayan errado y se hayan extraviado, roguemos al Señor: “Señor, renuévanos en tu amor”.

5.      Por nuestras comunidades, para que acojamos a los marginados sociales, a los liberados de la cárcel que ya han cumplido su condena y les demos nuevas oportunidades, ayudándoles a rehabilitarse a sí mismos, roguemos al Señor: “Señor, renuévanos en tu amor”.

GUIA: Señor Dios, Padre bueno, te damos gracias por la alegría del perdón.  Ayúdanos a expresar esta gratitud convirtiéndonos en nuevas personas, a ejemplo de en Jesucristo, nuestro Señor. 

TODOS: Amén.

GUIA: Arrepentidos como el hijo rebelde, volvamos a nuestro Padre del cielo y le pidámosle que nos perdone como nosotros también perdonamos a otros y que nos guarde siempre del mal. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: Sabemos por experiencia que es difícil perdonar cuando nos sentimos ofendidos o heridos por las traiciones o los rechazos…

Esta ha sido también la experiencia de Dios con nosotros.  Sin embargo, él nos perdona y recibe de nuevo con alegría, no nos guarda rencor, no disminuye su amor hacia nosotros.

Ojalá que nuestro amor haya madurado gracias a este encuentro con el Dios que nos perdona, para que nosotros también sepamos perdonar, sin condición y con alegría, a los que nos hayan ofendido.

Para ello, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. 

TODOS: Amén.

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