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Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO XXXI

“ESCUCHA PARA QUE AMES”

(¿Cuál es el mandamiento al que le doy más importancia?

¿Qué es lo verdaderamente importante en la vida?)

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Los judíos del Antiguo Testamento podían amar a Dios y odiar a algunas personas: a los paganos y a los “pecadores”… Nosotros, los seguidores de Jesús, debemos amar a todos… también a la gente rara, cascarrabias, violenta y poco fiable y, obviamente, también a los pecadores y alejados de la iglesia… Porque, si no amamos a esa gente por la que Jesús entregó su vida, quiere decir que realmente no conocemos ni amamos a Dios…

Debemos ser personas que se amen profunda y sanamente para estar dispuestos a sacrificarnos los unos por los otros.

También debemos reconocer que el amor es un regalo de Dios, porque él nos amó primero.  Nos amó y se entregó por todos y cada uno, sin excepción.  Si reflexionamos en esto, nos será más fácil amar/servir a los hermanos y estar en paz con nosotros mismos, porque Dios nos ama en medio de nuestra debilidad e inconstancia, y continúa aceptándonos con benevolencia mientras nos sigue invitando a ser como él… ¿Por qué no habríamos nosotros de aceptar también a los que nos rodean que son inmensamente amados de Dios?

En esta celebración pidamos al Señor que podamos experimentar su amor y que nos haga capaces de compartirlo con nuestros hermanos.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Jesús, por amor, se ofreció a sí mismo por nosotros.  Él vive para siempre para interceder por nosotros y para acercarnos a Dios.

La gracia y la paz de Jesús estén siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En silencio, humildemente, pensemos: ¿Cuántas veces hemos fallado al no reconocer y experimentar el amor de Dios por cada uno de nosotros y al no aceptar el amor de Dios por los demás, incluso por los “malos”?  Pidamos al Señor y a aquellos a quienes hemos ofendido que nos perdonen con su generoso corazón.  (Pausa)

•        Señor Jesús, comparte tu amor con nosotros ya que eras atento y amable con todos y sanabas sus enfermedades y dolencias: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, comparte tu amor con nosotros ya que acogías y abrazabas aun a pecadores y marginados: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, comparte tu amor con nosotros ya que te donaste hasta el extremo de aceptar la muerte para salvar al injusto, al ingrato, al cruel, a cada uno de nosotros: Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, perdona todos nuestros pecados.  Haznos capaces de amar con un amor que nunca excluya a nadie y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Señor Dios nuestro, Padre amoroso, tú nos has enseñado que todo amor auténtico procede de ti y conduce a ti.

Tú te has entregado en una alianza de amor eterno a tu Hijo de Jesucristo cuyo estilo de vida amoroso es un ejemplo para nosotros.

Ayúdanos a responder a tu amor con todo nuestro ser – corazón, alma y fuerzas – y a vivir tus mandamientos no como leyes impuestas desde fuera sobre nosotros, sino como oportunidades de corresponder sincera y cordialmente a ti y en nuestros hermanos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu santo y es Dios por los siglos de los siglos.  TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Deuteronomio 6, 2-8: Desde la Antiguo Alianza, el Señor nos manda que cumplamos sus preceptos – nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos – así prolongaremos la vida, seremos felices y nos multiplicaremos en una tierra que mana leche y miel… El mandamiento principal en aquel tiempo era amar a Dios con el corazón, el alma y las fuerzas…

Salmo 17: Amamos al Señor porque es para nosotros fortaleza y roca firme, alcázar y refugio, escudo y fuerza… nos libra de nuestros enemigos, nos eliges y nos muestras tu amor…

Hebreos 7, 23-28: Jesús, nuestro Sumo Sacerdote nos salva y nos acercamos a Dios… Él es: “santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo”… se entregó a sí mismo

Marcos 12, 28b-34: En la Nueva Alianza, Jesús amplia y profundiza los conceptos de “mandamiento” y de “amor”… Lo principal es que amemos a Dios y a todos nuestros prójimos al mismo nivel…

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[La escena que hoy se nos narra en el evangelio es contada por los tres sinópticos (Mt 22, 34; Lc 10, 25 y Mc 12, 28).  Lucas la coloca al inicio de la “subida a Jerusalén” y la complementa con la parábola del “Buen Samaritano” propia de él, este pasaje lo meditamos el XV Domingo del Tiempo Ordinario en el Ciclo C.  Marcos y Mateo lo sitúan varios días después de la llegada de Jesús a Jerusalén cuando ya había “purificado” el Templo y había discutido con los jefes de los sacerdotes sobre su autoridad para hacer tales cosas, con los fariseos y herodianos sobre el pago del tributo al césar y con los saduceos sobre la doctrina de la resurrección de los muertos.  Estas discusiones no son necesariamente agresivas pues eran comunes en aquellos días y, contrario a la interpretación corriente, hasta podrían indicar una cierta valoración de la persona y la opinión de Jesús como Maestro/Rabí.

La pregunta planteada hoy a Jesús por aquel hombre letrado tiene mucho sentido.  Muchos maestros enseñaban que como los 613 mandamientos procedían de Dios, debían cumplirse cabalmente, mientras que otros priorizaban unos preceptos sobre otros…

En su respuesta el escriba recita el famoso “escucha Israel” (Dt 6, 4-5) que todo judío piadoso sabía de memoria… Lo original de Jesús es unirlo a Lev 19, 18 y convertirlo en un solo mandamiento: amar con dos destinatarios al mismo nivel, Dios y el prójimo.

El AT nos ofrece una crónica del descubrimiento de la identidad de Dios por su pueblo.  Comienzan creyendo que Dios es – el amo, el juez, el terrible, el Señor de los ejércitos, el terrible, el creador, etc. – alguien a quien temer, obedecer y admirar, pero, estos conceptos impedían amarlo… Poco a poco, Dios se fue revelando como alguien a quien podían y debían amar absolutamente… Pero el amor al prójimo siempre fue algo relativo, “como a ti mismo”.  Además de que había seres humanos que no eran considerados prójimos, como los extranjeros y los pecadores (aunque fueran judíos)… Se podía amar a Dios y odiar el prójimo…

En el NT, Jesús nos revela que Dios es Padre amoroso de todos y, por lo tanto, que todos somos hermanos y que todos debemos amarnos como él nos ama… No podemos amar a Dios sin amar al prójimo; tenemos la obligación de amar a Dios y a todos nuestros hermanos…

Para Jesús, no debemos amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos sino como él nos ama y los ama.  Conformarnos, como en el AT, con amar a los demás como a nosotros mismos es muy riesgoso pues muchas veces tenemos dificultades, ataduras y faltas de autoestima que nos impiden amarnos de la forma en que Dios nos ama.

El amor al estilo de Jesús es el único camino por el que el ser humano puede avanzar hacia su plenitud.  Pero, este amor no depende de un programa, se debe entrenar y retroalimentar, es la tarea más importante mientras vivamos ya que sentirnos amados incondicionalmente por Dios y hermanos amorosos es un llamado, es algo por construir, algunas veces no surge espontáneamente…

El corazón de Dios es más comprometedor que su ley y sus mandatos.  Repitamos: “Dios me ama”, “Dios ama a todos y cada uno… también a los que yo no amo…”, “Si Dios los ama, ¿qué me impide amarlos?  ¡Quiero poder amarlos también, Señor!”]

1. Quien escucha y ama a Dios es bendecido:

Hoy hemos leído el famoso “Shemá Israel – Escucha Israel”, en él se nos presenta a Dios y se nos invita a cumplir todos sus mandamientos y preceptos… ¿Yo “escucho” al Señor mi Dios y mi Señor?  ¿Al escucharlo lo voy conociendo más?  ¿Cumplo sus mandamientos? ¿Cuáles sí y cuáles no?

Dios nos hace algunas promesas si cumplimos sus mandamientos:

•        Prolongará nuestra vida… ¿Para qué quiero tener una larga vida?

•        Seremos felices… ¿Qué significa “ser feliz” según el mundo y según Dios?

•        Nos multiplicaremos… ¿Para qué realmente quiero tener una familia (numerosa: hijos, nietos, etc.)?

•        Recibiremos una tierra que mana leche y miel… ¿Cuál es mi versión de la tierra prometida?  ¿Para qué quiero una casa soñada?  ¿Cuántos bienes materiales quiero y para qué?

Hay quienes dicen no sentirse amados ni bendecidos por Dios… pero, ¿no será más bien que ellos son quienes no lo aman ni lo obedecen?  ¿No será que perciben a Dios sólo como un proveedor universal y no como un Padre amoroso que quiere establecer una relación personal con cada uno de nosotros?  ¿No será que no se dan tiempo para “escuchar” ni a la Palabra ni a su conciencia?

No todo lo que deseamos para nuestra vida o los dones que poseemos son bendiciones… Las auténticas bendiciones nos hacen crecer integralmente, nos ponen en sintonía con los mandamientos de Dios, con las necesidades de nuestros prójimos, nos ayudan a seguir buscando y practicando, con amor, el bien para todos…

La presencia de Dios en nuestra vida es la verdadera bendición… ¿correspondo a esta bendición convirtiéndome a mí mismo en una bendición de amor para los otros?

2. ¿Cuál es el mandamiento más importante?

En el pueblo de Israel, con el paso del tiempo, se fueron multiplicando las normas y leyes… En tiempos de Jesús, algunos judíos piadosos debían cumplir 613 mandamientos… La gente se confundía con justa razón y ya no sabía qué era lo realmente importante…  De todo lo que debo hacer vida, en relación a lo que Dios me pide y a mi religión, ¿qué es lo más importante?  ¿Qué es lo que me empeño en cumplir siempre?  ¿Estaré escogiendo lo verdaderamente importante para Jesús?

Por eso, en el evangelio, Jesús, dialogando con un escriba, profundiza el mandamiento del amor del Deuteronomio uniéndolo al del Levítico… En nuestro corazón no sólo debe haber cabida para amar a Dios y amarnos a nosotros mismos, sino también para amar a nuestros prójimos… El escriba acepta esta enseñanza del maestro por lo que merece un reconocimiento: “No estás lejos del Reino de Dios”… ¿En qué se nota que me amo a mí mismo saludablemente?  ¿En qué se nota que amo a “todos” mis prójimos?  ¿En qué se nota que amo a Dios? …Recuerda que “obras son amores y no buenas razones”… ¿Estaré yo lejos o cerca del Reino de Dios?

Jesús no dice que sean los únicos mandamientos… sólo dice que son los más importantes y que todos los demás deben fundamentarse en el amor y conducirnos a él…

Nuestra vida es una constante búsqueda de sentido y de felicidad… ¿Qué estoy buscando yo en la vida?  ¿Ando perdido (por ejemplo, en el esoterismo, las supersticiones, los legalismos, las falsas espiritualidades o los bienes materiales) o sí tengo un rumbo?  ¿Estoy buscando verdaderamente aprender a amar como ama Dios a todos y totalmente?

Hoy Jesús nos “orienta” para no perder la dirección hacia Dios y sus mandamientos… Pero, mientras caminamos por este mundo, el amor a Dios debe traducirse en el amor/caridad a nuestros hermanos…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.      Haz un ejercicio de “escucha activa”.  Platica con alguien sobre un tema importante en su vida.  Durante el diálogo, de tanto en tanto, haz una pausa y retroalimenta, “repitiendo y resumiendo” las ideas más sobresalientes de lo que has escuchado y pregunta a tu interlocutor si eso es lo que te dijo y si estás comprendiendo bien…

Luego pueden intercambiar sus roles: Tú cuentas algo importante a tu interlocutor y éste te retroalimenta…

¿Te ayuda este ejercicio a descubrir la belleza y la importancia de saber escuchar de verdad?

2.      Haz una lista de las “bendiciones” que tú quieres pedir a Dios… luego, revisa tu lista y distingue si cada una de las cosas que has pedido son verdaderas bendiciones o sólo son deseos de tu ambición…

¿Le pides espontáneamente la bendición de amar y cumplir sus mandamientos?

3.      Investiga lo que es la autoestima saludable y abierta al amor al próximo y al lejano… (Podrías leer, por ejemplo, el libro “¿Por qué tengo miedo decirte quién soy?”, del padre John Powell SJ).

4.      Durante esta semana, en tus 30 minutos de oración, mientras profundizas en el mensaje de las lecturas dominicales, pide al Señor;

•        que aprendas a “escucharlo” cada vez mejor…

•        que te sientas amado por él y

•        que sepas descubrir cómo amarlo a Él, cómo amarte a ti mismo y cómo cultivar tu libertad para amar a todas las personas cada vez más y mejor…

(Escribe lo que vayas descubriendo en estos momentos de oración).

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Pidamos al Padre del amor la capacidad de amarlo auténticamente a él y a nuestros hermanos y pidamos por las necesidades de todos y cada uno de ellos.  Digámosle: “Señor, haznos instrumentos de tu amor”.

1. Para que la Iglesia crezca hasta llegar a ser una comunidad universal de amor, que haga visible a todos el amor incondicional de Dios: “Señor, haznos instrumentos de tu amor”.

2. Para que los cristianos no seamos gente de legalismos y de observancias exteriores, sino gente con corazón, que hagamos lo que debemos hacer y mucho más, porque somos hijos amados de Dios y hermanos de todos: “Señor, haznos instrumentos de tu amor”.

3. Para que las naciones del mundo aprendan a respetarse y a ayudarse unas a otras, y a construir paz y progreso sobre la base de la justicia y la equitativa distribución de los bienes de la tierra: “Señor, haznos instrumentos de tu amor”.

4. Para que seamos amigos dignos de fiar para cuantos sufren de cualquier forma; que sepamos aligerar sus cargas y ayudarlos a seguir confiando en Dios y en los hermanos: “Señor, haznos instrumentos de tu amor”.

5. Para que nuestro amor se vuelva rico y espontáneo, como un fresco aliento de vida y alegría, que anime las vidas de los que nos rodean, y sea un canto de alabanza a nuestro Dios: “Señor, haznos instrumentos de tu amor”.

GUIA: Señor, fuente de amor, ayúdanos a ser conscientes de que te pertenecemos y a cultivar un rostro más humano para que sepamos hacer felices a los demás y construir con ello tu pueblo fraterno, alegre y feliz.  Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.    

TODOS: Amén.

GUIA: Juntos, con un solo corazón, hablémosle con amor a nuestro Padre del cielo que nos ama.

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: El Señor nos ha recordado hoy que el amor es el corazón de nuestra fe y de la vida verdaderamente humana…

Seamos, pues conscientes del amor de Dios por cada uno nosotros y de que debemos contagiar ese amor a todos, incluso a los alejados y a nuestros enemigos…

y ya no nos engañemos pensando que basta con amar a Dios si no amamos a nuestro prójimo con todas sus imperfecciones y malos hábitos.  Recordemos que nuestro prójimo es amado por Cristo y, definitivamente, es el mismo Cristo que se encuentra con nosotros en el camino de la vida.

Para que el Señor nos colme con su amor y nos dé su fuerza, pidamos su bendición… Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

TODOS: Amén.

GUIA: Vayamos y caminemos justos por el camino de amor del Señor.

TODOS: Demos gracias a Dios.

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