Home / Contigo en casa / Celebración de la Palabra: Somos enviados a renovar y consolar

Celebración de la Palabra: Somos enviados a renovar y consolar

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO XIV

¿Me doy cuenta que el Señor me envía a continuar su misión en el mundo?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

¿Cuántas personas pertenecen a nuestra Iglesia?  Los católicos (que somos como la mitad de los cristianos) alcanzamos a ser apenas el 18% de la población mundial.  Por eso es muy actual el que Lucas recuerda hoy lo que Jesús nos dijo: “La mies es mucha, pero los obreros pocos.  Rueguen al Señor que envíe obreros a su mies”.  Y entonces, ¿a quién envía Jesús?  No sólo a los pastores, sino también a los discípulos.  Y, ¿a dónde los envía?  A todas las naciones y a todos los pueblos, ya que son setenta y dos, tantos como pueblos conocidos en aquel tiempo.  ¿Y cómo los envía?  Con toda humildad, recibiendo la hospitalidad y bondad de la gente y proclamándoles el Reino de Dios.

Pidamos a Jesús que nos ayude a ser mensajeros idóneos, especialmente por la forma como vivimos nuestra vida cristiana.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Misericordia y paz para todos los que llegan a ser nuevos en Cristo.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté siempre con ustedes. 

 Todos: Y con tu Espíritu.

GUÍA: Somos mensajeros de Jesús. ¿Ayuda nuestra forma de vivir a que Él sea conocido y amado por los hermanos? Examinémonos ante el Señor.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú nos envías a sanar a los enfermos aquejados de cualquier enfermedad y a anunciar el reino de Dios: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tú nos dices que vayamos a la gente con mucha discreción, y que aceptemos todo lo que ella con generosidad nos ofrezca: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú nos aseguras que nada nos va a herir y que nuestros nombres están escritos en el cielo: Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdona todos nuestros pecados.  Danos entusiasmo para anunciarte a los hermanos para que ellos te conozcan, y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Señor Dios de paz y de alegría, tú quieres que todo el mundo viva en tu Alianza de paz y misericordia.

Sigue convocándonos para llevar al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor restaurados.

Desármanos de nuestros temores, y, por el poder de tu Espíritu, envíanos a anunciar la Buena Nueva.

TODOS: AMÉN.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Isaías 66, 10-14c: En tiempo de guerra y dificultades, el profeta dice: Dios nos consolará como una madre… El Señor hará confluir un río de paz y otros bienes que alimentarán, fortalecerán y alegrarán a su pueblo…

Salmo 65: Aclamemos a Dios por sus obras admirables en favor de todas las personas, nos llena de gozo porque escucha nuestras peticiones y nos ama…

Gálatas 6, 14-18: Tenemos que Llegar a ser criaturas nuevas transformadas a través de la cruz de Cristo… Aun cuando tengamos que sufrir, como el Señor lo hizo, podemos experimentar la alegría, la paz y la misericordia…

Lucas 10, 1-12. 17-20: Jesús envía a sus setenta y dos discípulos a llevar su mensaje a los que sufren y acepten escucharlo… Los que acojan este mensaje tendrán paz… Y los discípulos que cumplen bien su misión tendrán sus nombres escritos en el cielo…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

La primera lectura nos presenta un Dios que quiere consolar a su pueblo… ¿Crees que nosotros hoy estamos desconsolados? Parecería que no lo estamos ya que vivimos en un mundo muy desarrollado y más rico que nunca… Sin embargo, andamos buscando alegría, paz y realización lejos de Dios y en el fondo no nos sentimos satisfechos, con frecuencia nos descubrimos vacíos; los criterios que se viven en esta sociedad globalizada ahogan nuestra humanidad; cada vez hay más violencia en el mundo, se promueve una “libertad” sin responsabilidad ni crecimiento personal, un adoctrinamiento ideológico por medio de las redes sociales, una tendencia a convertir al ser humano en sólo un animal más, cada vez se aparenta más la realización y la felicidad… Por eso las palabras de Isaías son actuales; Dios quiere consolarnos cuidadosamente y con ternura… Me detengo unos momentos y pienso: ¿Cuáles pueden ser otras causas del desconsuelo de la humanidad en estos tiempos? ¿Quiénes necesitan más el consuelo de Dios?

En la segunda lectura se nos invita a descubrir lo que realmente importa: ser nuevas creaturas… En el mundo estamos en una guerra feroz contra los criterios de Dios; los criterios meramente mundanos no nos transforman en nuevas creaturas, estos, como ya dijimos, nos desencantan y desconsuelan… Pues, aunque hoy podemos ser personas muy actualizadas en tecnologías y dominar las ciencias también podemos sufrir de fallas en nuestra espiritualidad… ¿Percibo que necesito renovarme integral y sobre todo espiritualmente?

El evangelio de hoy nos presenta a Jesús enviando a predicar a sus setenta y dos discípulos. En aquellos tiempos se creía que ese número correspondía al de los pueblos de la tierra… La misión, por tanto, no es exclusiva de unos pocos privilegiados ni para unos cuantos destinatarios; es de todos y para todos…

Jesús pide a sus enviados que:

Dialoguen con Dios de forma cercana e insistente, “rueguen” para que haya trabajadores en la mies y para que su misión tenga éxito;

Anuncien el mensaje como una propuesta y no como imposición, aun yendo “como corderos en medio de lobos”;

Mantengan un estilo de vida sencillo y pobre como el suyo…

Por otro lado, echemos un vistazo a nuestro mundo: cada vez se redactan nuevas leyes para los más distintos campos… Pero, esto no resuelve los conflictos, al contrario, cada vez nos entendemos menos entre nosotros… Falta algo esencial, ¿qué será?

Hoy se necesitan trabajadores en los campos del mundo que trabajen, enviados por Dios y confiando en su palabra, para iluminar y transformar todas las realidades… Nosotros también somos enviados a transformar con los criterios de Jesús lo que nadie más puede renovar… Este proceso cuesta: a Jesús le costó la cruz. También nosotros hemos de asumir un compromiso de morir al mundo y de dar vida en el mundo a los dones con los que Dios quiere saciarnos…

Así lo hicieron los setenta y dos y así lo hicieron Isaías y Pablo… Dios desea que confiemos más en la fuerza de su palabra que en nuestros recursos, que seamos cercanos a las personas y que estemos unidos entre nosotros sabiendo que existe toda una comunidad misionera sosteniéndonos… Hemos de llevar el consuelo, la paz y la alegría, es decir, a Dios mismo, como el bien supremo que da sentido a nuestra vida y quietud a nuestros corazones, a los rincones más obscuros del mundo para transformarlo… Jesús nos prometió que el discípulo tiene poder para vencer la fuerza del enemigo… Y así, nuestros nombres se escribirán en el cielo, en el corazón de Dios; nos salvaremos ayudando a otros a salvarse, a encontrar la paz en medio de sus luchas y la alegría en medio de sus desilusiones… ¿Le creo a Dios y quiero obedecer su envío?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

En medio de las guerras entre lobos, la tristeza y el desconsuelo, Jesús nos envía como corderos a transformar la realidad…

Pero, antes de transformar a otros he de transformarme en nueva creatura según las indicaciones de Dios…

¿Confío más en los bienes materiales, en las cualidades o los títulos que en la palabra de Dios?

¿Qué aspectos de mi vida aún necesitan consuelo, paz y renovación de acuerdo a los planes de Dios?

¿Siento que Dios ya me ha consolado y transformado y que tengo la fuerza necesaria para poder consolar y ayudar a transformarse a otros?

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

TODOS: Creo en un solo Dios…

GUIA: Somos discípulos de Jesús y por eso nos envía a compartir su mensaje de paz y alegría.  Presentémosle ahora el deseo profundo de paz y esperanza de todos los hombres y mujeres de nuestro mundo, y digámosle:

 “Señor, escucha a tu pueblo”.

1.      Para que tanto los pastores como los laicos en la Iglesia anunciemos sin descanso la Buena Noticia de Salvación, como la fuente de felicidad y de paz para todos, roguemos al Señor: “Señor, escucha a tu pueblo”.

2.      Para que los gobernantes y líderes de las naciones renuncien a la insensata carrera de las armas, y depongan su soberbia y su hambre de poder, y así busquen una paz genuina y duradera entre los pueblos, roguemos al Señor: “Señor, escucha a tu pueblo”.

3.      Para que encontremos paz dentro de nosotros mismos, aprendamos también a aceptarnos como somos, busquemos y trabajemos por la justicia y la paz del reino de Dios, roguemos al Señor: “Señor, escucha a tu pueblo”.

4.      Para que los diferentes pueblos, razas y culturas se regocijen en las riquezas de los demás y trabajen para dar -especialmente a los más destituidos-acceso al trabajo, a los bienes espirituales y materiales y a la dignidad humana, roguemos al Señor: “Señor, escucha a tu pueblo”.

5.      Para que, en nuestros hogares y comunidades, todos nosotros llevemos la paz de la comprensión y la compasión a los enfermos, a los discapacitados y a los abandonados, y para que lo hagamos con espíritu de amor y de servicio, roguemos al Señor: “Señor, escucha a tu pueblo”.

GUIA: Señor Jesucristo, danos la gracia de saber amar y compartir tu Buena Noticia de Salvación, pues tú eres nuestra paz, alegría y esperanza, ahora y por los siglos de los siglos. 

TODOS: Amén.

GUIA: Como discípulos muy interesados por el reino de Dios, oramos a nuestro Padre del cielo con la oración del Señor, para que este reino alcance a todos los hombres.

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: El mensaje de hoy debería sacudir interiormente al Pueblo de Dios – a todos y cada uno de nosotros – a convertirnos en una Iglesia misionera, abierta a todos, que alcance a todos, porque sólo Cristo y su evangelio pueden producir alegría auténtica y paz verdadera.

Todos nosotros somos parte de esa Iglesia, y, por tanto, nuestra tarea es hacer visible que Cristo está vivo entre nosotros.

Para ello, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. 

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

EVANGELIO DE HOY, 15 DE AGOSTO