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Lic. Lupita:

Durante la pandemia, estuvimos muy graves 5 personas de la familia. Dos de los cinco fallecieron. Al regresar a casa, viví con resentimiento que mi esposo e hijos seguían tristes por la muerte del tío y primo, tanto, que no notaron mi regreso. Me siento devaluada y dolida emocionalmente. No me siento feliz.

Josefina M.

Hermana mía, Fina:

¡Estás viva! ¡Tienes una misión que cumplir!

Descubrirla es vital para que encuentres el sentido de tu vida y la motivación interior necesaria para convertirte en la mejor versión de ti misma.

Toda pérdida trae un des-balance emocional y toma tiempo recuperar la alegría de vivir. Necesitas comprensión para ti misma y para los demás.

Independientemente de cómo viva su proceso de duelo cada uno, pueden intentar abrir la puerta de la felicidad con estas cinco llaves:

1.-Autoconocimiento. San Bernardo de Claraval acuñó este principio: el desconocimiento propio genera soberbia; el desconocimiento de Dios genera desesperación. Vivimos ensoberbecidos y desesperados porque hemos olvidado quienes somos. Sin relación a Dios dudamos de nuestra identidad. Es tiempo de volver a Él, de abrirnos a la revelación y reconocer que el Creador del universo nos ha dado la vida terrena  y nos llama a la vida eterna.

2.- Autoestima. Sabernos hijos de Dios nos devuelve el amor propio necesario para enfrentar los avatares de la vida llenos de confianza. Ya no dudamos que somos valiosos sino que nos sentimos amados, dignos y fuertes para dar lo mejor de nosotros mismos.

3.- Vivir en el presente. Disfrutar de todo lo que nuestro Dios Bueno nos ha dado, es la razón de la alegría. Gozar el momento presente sin cargar el pasado o temer por el futuro es clave de salud emocional. Disfruta lo que sí tienes, da gracias por lo que sí hay.

4.-Pensamientos de afirmación. Antes de cada sentimiento hay un pensamiento; hacernos conscientes de ellos nos ayudará a enfocar las cosas del modo más positivo posible, así nos sentiremos siempre capaces de resolver nuestros problemas manteniendo viva la esperanza.

5.- Amar y servir.  Aun cuando nuestros sentimientos quieran mantenernos paralizados, podemos sobreponernos poco a poco y elegir hacer el bien a alguien.  Cuando nos motivamos a actuar para hacer un bien a otro, nos beneficiamos nosotros mismos.

Con paciencia y sin dejar de actuar, abrirás la puerta de la felicidad.

Lupita Venegas/Psicóloga

@arquimedios_gdl

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Papa Francisco

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