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Sergio Padilla Moreno

Inicia la Semana Santa, tiempo de reflexión y oración en torno a los misterios centrales de nuestra fe, por lo que
sugiero la escucha de un par de obras propias para estos días. Es importante decir que la música puede ser un vehículo privilegiado para favorecer la imaginación, en vistas a recrear en la mente y el corazón las escenas evangélicas que contemplaremos durante estos intensos días. Bien decía el Papa Benedicto XVI respecto a este tipo de música: «Nos encontramos frente al misterio de la belleza infinita que nos hace experimentar la presencia de Dios»
El compositor alemán Johann Sebastian Bach (1685-1750) compuso cinco pasiones, obras del género del oratorio basadas en los relatos evangélicos de la Pasión y muerte de Jesucristo; sin embargo, hasta ahora, se conocen de manera segura dos: la Pasión según san Mateo, compuesta entre 1728 y 1729, y la Pasión según san Juan, terminada en 1723. Sin duda la más grandiosa, poderosa, y a la vez profunda, conmovedora e inspirada, es la basada en el evangelista san Mateo en un texto escrito por Johann F. Henrici. De hecho, se ha llegado a decir que esta obra es una de las páginas más grandiosas de la música de todos los tiempos, ya que toca los más recónditos entresijos del alma humana.
La obra abre con un majestuoso coral que refleja la tensión dramática ante umbral de la Pasión y muerte de nuestro Señor: “Venid, hijas, haced coro con mi llanto…”. Le siguen después, en diverso orden, recitativos –que son utilizados para dar voz al evangelista y así desarrollar la parte narrativa–, arias y corales de exquisita belleza y hondo sentido espiritual que invitan a la contemplación. Sin duda, la Pasión según san Mateo es a la música, lo que El Quijote de Cervantes es a la literatura. Curiosamente, hay que destacar un hecho para la historia: Bach estrenó su obra el Viernes Santo de 1729 en Leipzig, pero, por diversas circunstancias, la obra estuvo en el olvido hasta el 11 de marzo de 1829, cuando el compositor Félix Mendelssohn la reestrenó en Berlín.

El compositor Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736) fue uno más de los artistas de la historia que murieron muy jóvenes y dejaron truncada una carrera prometedora. A pesar de ello, Pergolesi nos dejó en su corta vida obras de notable belleza e inspiración. En el terreno de la música sacra, no podemos olvidar el Stabat Mater, compuesto en 1735, basado en el conocido poema del siglo IX que contempla el dolor de la Virgen María al pie de la cruz en la agonía y muerte de su hijo. A lo largo de la obra se siente, a través de la música, la gravedad religiosa de la escena.
La introducción Stabat mater dolorosa (Estaba la madre dolorosa al pie de la cruz), el aria para soprano Vidit suum dulcem natum moriendo desolatu, (Veía a su dulce hijo morir desolado), y el dueto final Quando corpus morietur (cuando el cuerpo muera), son tres muestras de la hondura musical de esta obra.

sergiopadillamoreno66@gmail.com
BWV244 / PASION SEGUN SAN MATEO
https://www.youtube.com/watch?v=8Qu_Xe6hX3A

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