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La corrupción no desparecerá, ni por arte de magia, ni por discursos, si bien el gobierno federal muestra deseos de abatirla, de nada sirve si no hay políticas públicas y herramientas fuertes para hacerlo, apuntaron especialistas que participaron en sendas mesas de análisis sobre este tema en la reciente FIL 2019.

Redacción ArquiMedios

A cinco años de la creación del Sistema Nacional Anticorrupción se sigue hablando del problema, incluso como uno de los principales que enfrenta el país, señalaron expertos reunidos en el Foro “Integridad pública: percepción y resultados en el combate a la corrupción”, que formó parte del Encuentro Internacional de Gobierno y Sociedad Civil organizado la Universidad de Guadalajara (UdeG) y Transversal Think Tank, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2019.

Moderado por la presidenta del Comité de Participación Social del Sistema Estatal Anticorrupción de Jalisco, Lucía Almaraz Cázares, contó con la participación del periodista Salvador Camarena; Eduardo Bohórquez, de la asociación civil Transparencia Mexicana; Jesús Robles Malof, titular de la Unidad de Operación Regional y Contraloría Social, de la Secretaría de la Función Pública; Alexandra Zapata, investigadora del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) y Directora de Innovación Cívica, y David Villanueva, Auditor Superior del Estado de Puebla.

El periodista Salvador Camarena dijo que, a cinco años de la creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), existe la percepción de que poco o nada ha cambiado, porque no hay corruptos sentenciados. Sin embargo, coincidieron en que debe erradicarse la visión de que la sociedad es víctima de un grupo de políticos corruptos, pues también la clase empresarial se ha prestado a la corrupción.

“Si hubo un gobierno priísta corrupto, es porque hubo una clase empresarial priísta corrupta. Y luego una panista, y hoy, una morenista”, acotó Camarena.

“Agradezco el protagonismo de la Secretaría de la Función Pública, que en un sexenio estuvo congelada y un par de años, incluso, estuvo en el limbo. Pero el protagonismo y discurso de todos los días no sirve si no se traduce en actos específicos. Porque si no, a la sociedad nos están pidiendo un acto de fe. En realidad, no están rindiendo cuentas. El Presidente de la República es el político que mejor comunica y menos informa. Es el comunicador excepcional y el opaco por excelencia”, declaró.

Fortalecer la transparencia

“No hay una bala de plata para eliminar a los corruptos. Tan es así que en Europa también hay corrupción, como el caso de la Estafa Danesa. En Dinamarca tienen su versión de la Estafa Maestra”, subrayó Eduardo Bohórquez, de la asociación civil Transparencia Mexicana.

“Este no es un asunto de echarle ganas, o de discursos, ni de decir que por decreto se arregla el problema. No. Necesitas políticas públicas que incluyan el servicio profesional de carrera, no abandonar el tema de datos abiertos para que puedan ser procesados por la sociedad y documentar cada uno de los temas de la vida pública; mejorar los procesos de denuncia y tener buen periodismo de investigación. Esto supone asegurar la entrega de información pública y los documentos de respaldo. Son tantas cosas, porque una sola, o pocas, no sirven”.

Agregó que, hay que alertar contra el simplismo de que una sola herramienta resuelve el problema de la corrupción y puso el ejemplo de las auditorías, que sólo reflejan si hay alguna discrepancia de acuerdo con la normatividad, pero no describen las redes de criminalidad y compadrazgos. Por eso, más bien, -recalcó- se debe de entender que la corrupción y la impunidad son delitos económicos y financieros, no problemas morales.

“Un cambio fundamental es que la actual administración haya movido el combate efectivo de la corrupción a la Fiscalía General de la República, con dos turbinas muy poderosas: la Unidad de Inteligencia Financiera y el Servicio de Administración Tributaria”, indicó Bohórquez.

Conceder duda

El titular de la Unidad de Operación Regional y Contraloría Social, de la Secretaría de la Función Pública, Jesús Robles Malof, señaló que, efectivamente, la corrupción no se termina porque el presidente lo diga; sin embargo, subrayó que el hecho de que muestre ese compromiso es un mensaje poderoso.

“Ningún líder va a decir: ‘Es que está difícil, vamos a ver qué podemos hacer’. Nunca. Un líder hace eso que dicen los marineros: vamos a llevarlos a la estrella de Belén. Se equivocan los que piden que termine su sexenio para decir si hubo o no una Cuarta Transformación. Un verdadero líder lo que hace es creérsela en serio. Y este discurso puede ser chocante, pero será efectivo”, apuntó.

Alexandra Zapata, investigadora del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) y Directora de Innovación Cívica, explicó que, luego de tener a uno de los presidentes más corruptos en la historia de México, hay posibilidades para una mejor percepción del gobierno federal actual; sin embargo, advirtió, se debe tener presente  el ejercicio de los gobiernos estatales y municipales.

“Podemos tener un gobierno federal con cero corrupción. Pero si el mexicano enfrenta extorsión en todos los procesos, y tiene que pagar moches para acceder a todos los servicios, difícilmente vamos a cambiar la percepción y la realidad que viven muchos mexicanos”.

Integridad y herramientas

El Auditor Superior del Estado de Puebla, David Villanueva, explicó que la integridad es importante, y se trata de funcionarios en los que puedas confiar, y que tengas congruencia, pero con herramientas suficientes y que este sistema anticorrupción abarque a los municipios.

“Cuando Eduardo Bohórquez decía que el Sistema Nacional Anticorrupción tardaría diez años en implementarse, me parecía exagerado. Pero llevamos cinco años y se sigue hablando de corrupción. Yo desearía que esperemos que en unos años se hable ya del Sistema Nacional de Integridad y Rendición de Cuentas”, puntualizó.

Combate, principalmente en el discurso

El combate a la corrupción en el gobierno de la Cuarta Transformación (4T) ha sido más efectivo en el terreno de la comunicación política que en los hechos. Además de que parece más el esfuerzo de un solo hombre que una apuesta institucional y de mecanismos que funcionen independientemente de quienes estén al frente de los entes públicos.

En la mesa correspondiente a “Los retos en combate a la corrupción”, que moderó el periodista Leonardo Curzio, y convocada por el programa FIL Pensamiento en la FIL, participaron la directora general de Comunicación, de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, Maite Azuela; Gonzalo Hernández Licona, Doctor en Economía por la Universidad de Oxford, integrante de la Junta de Gobierno del Colegio de México; Jacqueline Peschard Mariscal, profesora titular en la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI); y Sergio Alcocer, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

La directora general de Comunicación, de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, Maite Azuela, destacó que el gobierno, en materia de comunicación política, ha posicionado de una forma efectiva la agenda anticorrupción, pues de acuerdo con encuestas, se redujo 20 por ciento la percepción de corrupción en el país y lo atribuyó a que la narrativa lopezobradorista “contrasta con el cinismo que se vivió en las anteriores administraciones”.

“Pero esto, de todas formas, no alcanza a ser una guerra contra la corrupción. Solamente empieza una táctica de posicionamiento en el imaginario colectivo. A un año de gobierno de la Cuarta Transformación, esto se ha quedado más en la narrativa, en el campo semántico”.

Tras recordar que hubo resistencias de la clase política, en el anterior sexenio contra el Sistema Nacional Anticorrupción, escatimando recursos económicos  y voluntad política –la compraró con una tortuga tuerta y coja-, lamentó que en la actualidad “el gobierno sigue tapándole el ojo y no la deja avanzar”.

Asimismo, advirtió que el hecho de que la Unidad de Inteligencia Financiera, que encabeza Santiago Nieto, tenga en la mira a personajes emblemáticos de la corrupción del sexenio pasado, no descarta el riesgo de que “esa persecución se vuelva personal y deje a toda una red de corrupción sin investigar y sin justicia”.

Dar solidez a instituciones

A su vez Gonzalo Hernández Licona, Doctor en Economía por la Universidad de Oxford, integrante de la Junta de Gobierno del Colegio de México, apuntó que, ante la ausencia de un sistema universal de procuración de justicia eficiente, personajes de la clase política y empresarial se han entendido con el intercambio de favores.

“Por eso las soluciones no pueden ser las detenciones de algunos corruptos, y de vez en cuando. Da gusto que una de las banderas de este gobierno sea combatir la corrupción, pero me da la impresión de que las soluciones no son tan claras, parece que son esfuerzos individuales.

“La fórmula del presidente es centralizar las compras en Hacienda, pero cuando Raquel Buenrostro, que es una mujer honesta, se vaya, estamos perdidos. Este no es un tema de individuos, sino de instituciones. Porque el problema de origen es la falta de un sistema de justicia universal”.

El riesgo de la simulación

Por su parte, Jacqueline Peschard Mariscal, profesora titular en la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), enfatizó que una cosa es tomar la bandera de la corrupción con el respaldo popular que tiene el presidente, y otra que haya una política efectiva de combate y subrayó que colocar en puestos estratégicos a personajes cercanos al presidente, con el argumento de que son honestos, ni es garantía, ni ayuda.

“Si no se atacan las tuberías por donde corre la corrupción, las tuberías de las instituciones gubernamentales y la colusión con las privadas, por más que cambies cabezas, éstas se van a ver ahogadas por el alud de ese sistema.

Insistió que las políticas públicas deben nutrir a las instituciones de nuevas fórmulas de integridad y evaluación; calificó de preocupante que nombramientos de instituciones que son autónomas, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), estén capturadas por la figura presidencial.

Apuntalar la tecnología

El investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, doctor Sergio Alcocer, especificó que técnicas como el Blockchain ayudarían a que los trámites puedan hacerse de modo seguro y evitar la pérdida de información y fomentar un gobierno más transparente, que rinda cuentas.

“En México hay 73 millones de usuarios de Internet. Uno de cada seis interactúa con el gobierno. El uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) podría otorgar mayor transparencia en trámites y mayor seguridad. El mejor ejemplo es Estonia. En ese país uno puede votar a través de una tarjeta conectada a una computadora”.

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