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También dejó afectaciones emocionales en maestros y alumnos

De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, la pandemia causó en México la peor crisis educativa y un rezago que equivale a dos años de escolaridad. Antes de la pandemia los mexicanos alcanzaban en promedio aprendizajes correspondientes a 3° de secundaria. Hoy su conocimiento llegará solo al equivalente a 1° de secundaria.

Nicolle Alcaraz

Las escuelas apenas están por cumplir 8 meses tras haber regresado a la presencialidad. Sin embargo, la pandemia que se hizo presente en las aulas a principios de 2020 marcó un antecedente en éstas, al acarrear problemáticas como un marcado rezago educativo, pero también una deuda social en todos aquellos  que vivieron  aprendiendo detrás de una pantalla, alejados de los otros.

OCDE Y EDUCACIÓN

El Acuerdo de cooperación México-OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, organización internacional cuya misión es diseñar mejores políticas para una vida mejor) señala que debe prosperar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas,  incrementar los niveles de logro académico y reducir las tasas de deserción. Estos son temas prioritarios. Además se debe asegurar que todos los niños y jóvenes, incluidos aquellos provenientes de entornos socioeconómicos desfavorecidos y de familias indígenas, tengan las mismas oportunidades educativas.

Por otra parte, el Banco Mundial que participa en 100 proyectos de educación relacionados con la COVID-19 que se ejecutan en más de 60 países, aseveró que la pandemia causó en México un rezago que equivale a dos años de escolaridad. Antes de la pandemia los mexicanos alcanzaban en promedio aprendizajes correspondientes a 3° de secundaria. Hoy su conocimiento llegará solo al equivalente a 1° de secundaria.

En tanto que el IMCO, (Instituto Mexicano para la Competitividad) informó que al menos 628 mil jóvenes entre 6 y 17 años han interrumpido sus estudios debido a la crisis económica derivada de la pandemia, según cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo. Una disminución de esta magnitud significa un retroceso de 13 años en el nivel de asistencia escolar.  Agregó que la pandemia de COVID-19 creó la peor crisis para la educación y el aprendizaje del siglo.

REZAGO EDUCATIVO

El rezago educativo es un tema que preocupa a muchos padres, y a la sociedad en general, dudosos de que las clases en casa sean equiparables en su totalidad a los aprendizajes recabados en las escuelas. Sin embargo, pocos han sido los estudios que han precisado la brecha educativa suscitada en estos años, por lo que diversos organismos como la del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), enfatizan en que “pruebas estandarizadas como la PISA serán clave para establecer la situación final de las pérdidas de desempeño educativo y su desigualdad”.

De igual forma, en el informe anual 2021 de la organización “Mexicanos Primero” se detalla que tras los primeros 14 meses de pandemia “la SEP no publicó las cifras de abandono escolar del ciclo 2020-2021, tampoco las calificaciones del 1er y 2do trimestre para ofrecer datos que ayudaran a saber sobre la ausencia y presencia, y del aprovechamiento de «Aprende en Casa»”, programa que buscaba impartir lecciones a través de una programación televisiva, para todos aquellos estudiantes que no contaban con acceso a internet y que no tuvo mucho éxito ni tampoco fue incluyente.

DEUDA SOCIOEMOCIONAL

Además de la deuda de saberes, que aún está por ser dimensionada, diversos organismos han señalado  las carencias socioemocionales que las clases a distancia han ocasionado en los educandos, sobre todo en los más pequeños, como lo reporta Cinthia Jiménez, docente de inglés a nivel primaria y psicóloga especializada en el área educativa.

“Al inicio había muchos roces porque no estaban acostumbrados a relacionarse, me decían «maestra, es que me hizo esto, maestra es que me movió aquello. Eran conflictos, tras conflictos porque la parte de la socialización había quedado afuera por dos años”.

LA CONVIVENCIA ES VITAL

Al preguntarle respecto a la importancia de desarrollar una educación que va más allá de los saberes teóricos, y se centre en las emociones y la convivencia, explicó que cuando se ignora esta parte “los niños terminan siendo crueles y rudos entre ellos, ese es el precio que hay que pagar cuando los niños solo están sobre saturados de información, como ocurre en las lecciones virtuales,  pero que no han tenido la oportunidad de relacionarse con los otros, de desarrollar también una educación emocional”.

Por lo que, “tienes niños con muchos saberes tecnológicos, pero con poca empatía o, la empatía que tienen, es de manera selectiva. Es decir, yo siento empatía por los que se parecen a mí, o con los que me llevo bien, pero de ahí en fuera me es difícil ponerme en los zapatos del otro”.

TELETRABAJO PROVOCÓ ESTRÉS Y DEPRESIÓN EN LOS DOCENTES

Acorde a un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, la ejecución del teletrabajo implicó “una mayor exposición a la depresión, el estrés y una disminución de la salud mental [de los profesores] (…) existe también una relación entre las condiciones de trabajo inadecuadas de los docentes y las consecuencias biopsicosociales, como el estrés, la disfonía o los problemas relacionados con la voz, la inactividad física en el tiempo libre y la ansiedad”.

Esto en gran medida ocurrió a raíz de la necesidad de que los maestros aprendieran de forma repentina el manejo de las diferentes herramientas tecnológicas que fueron requeridas durante la impartición de clases virtuales.

Al mismo tiempo que se enfrentaban con el reto de retener la atención de un cúmulo de alumnos que no estaban en el mismo espacio que ellos, y que fácilmente podían distraerse o realizar actividades alternas durante las lecciones.

La Universidad declaró en esta misma investigación, “los docentes revelan que, a pesar de las altas demandas en sus entornos de trabajo, no son socialmente reconocidos por su actuación profesional. Además, el tiempo y el espacio de la educación a distancia son difíciles de medir, lo que puede tener repercusiones en la remuneración incompatible con el esfuerzo realizado”.

Este desfase entre el pago recibido y los servicios impartidos a los alumnos se acrecentó en los primeros meses del regreso a clases, cuando los profesores se vieron forzados a llevar a cabo modelos híbridos, atendiendo dos diferentes dinámicas al mismo tiempo.

“Evidentemente yo no conozco a ninguno de mis compañeros que digan «¡las clases híbridas son lo mejor» todos sabemos que es cansado, y sobre todo cuando tienes pocos alumnos en la computadora, que no quieres descuidar pero que es difícil prestarles atención cuando hay otros 20 ahí reunidos en el salón contigo” detalló la profesora Cinthia.

EXPUESTOS AL SÍNDROME DE BURNOUT

Es así que, durante este periodo, estudios como los de la investigadora Andrea B. Lima, reportaron que “la satisfacción con el cambio de modalidad, derivado de la emergencia sanitaria por covid-19, mostró que sólo 17% están totalmente satisfechos, el resto, se encuentran algo o totalmente insatisfechos”.

La mayoría se expuso  al Síndrome de Burnout o Síndrome de desgaste profesional, caracterizado por un conjunto de signos y síntomas como respuesta al estrés crónico, a causa de la elevada carga laboral, pero también emocional ya que acorde a Cinthia los niños también requerían de atención más allá de lo académico, sino también un cuidado anímico.

UNA RESPUESTA ANTE LA DESARTICULACIÓN

La Comisión Pastoral de Educación y Cultura de la Arquidiócesis de Guadalajara, liderada por el Obispo Auxiliar Juan Manuel Muñoz Curiel y coordinada por el Padre Fabián Estrada, a raíz de esta crisis sanitaria optó por reactivar el trabajo en conjunto con 22 colegios parroquiales con el fin de establecer lazos que incentiven la colaboración gremial, el apoyo interinstitucional, además de fortalecer la identidad católica que los caracteriza.

“Había un antecedente de un trabajo en común, pero hace algunos años se había perdido (…), fue en medio de la pandemia donde se vuelve a ver la necesidad de trabajar juntos (…) compartir experiencias y ofrecer apoyo, sobre todo porque las instituciones se pusieron en crisis en este periodo (…) y sabemos que juntos podemos tener una fuerza mayor y salir adelante” indicó el Padre Fabián.

Si bien los colegios siempre se han mantenido, administrativamente, ligados a la Arquidiócesis, “la idea de nuestra comisión es llevar a cabo una animación pastoral, que nos permita a trabajar de manera sinodal con una espiritualidad de comunión, para tener un camino juntos”, precisó el Presbítero.

Aún faltan varios colegios por unirse, sobre todo por su lejanía al área metropolitana, la invitación continúa abierta. Actualmente están integradas escuelas como el Colegio Fátima; el Centro Humanístico de la Barca; el Colegio Sánchez del Río, en la Parroquia de San Mateo, entre otros.

“Hay que recordar que los colegios parroquiales siempre han sido una respuesta por parte de la Iglesia a este ámbito de la educación, y siempre han dejado mucha riqueza en la sociedad, y queremos seguir destacando su labor”, concluyó el coordinador de la comisión.

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