upc4

FRANCISCO JOSUÉ NAVARRO GODÍNEZ
AÑO DE SERVICIO PASTORAL

«¡Jóvenes, ustedes son la riqueza de esta tierra!». Es la voz del Papa Francisco, quien en 2016 pisaba nuestro suelo mexicano, trayendo esperanza a nuestra juventud, esta misma esperanza que nos alienta cada vez que se vive un Preseminario y vemos la Casa del Seminario llena de jóvenes y adolescentes inquietos, sí, inquietos por conocer el proyecto que Dios tiene para sus vidas, que aspiran a los grandes ideales, en medio de un mundo lastimado, bombardeado por las ideologías y la violencia; sin embargo, como diría Chesterton: «A cada época le salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales».
Cientos de jóvenes que desean escuchar la voz de Dios que llama al corazón y tienen el coraje de ir contra corriente, y aceptan la invitación que el Maestro hace: estar con Él (Cf. Mc. 3,14).

Hace dos años nuestro Arzobispo José Francisco Robles Ortega declaraba un Año Jubilar Vocacional, en el marco de los 325 años de la fundación del Seminario de Guadalajara y de los 30 años del Centro de Promoción Vocacional, desde entonces se ha trabajado por promover una cultura vocacional, es decir, hacernos conscientes de que Dios nos llama a la vida, al amor y a la felicidad (santidad), ésta última es nuestra meta, y una manera de llegar es por la vocación específica del sacerdocio ministerial.

La vocación nace en el seno de la familia, donde los padres y/o abuelos se convierten en los primeros animadores vocacionales, y van acompañando al joven a descubrir aquello que Dios quiere de su vida, se van introduciendo en el misterio de la vocación. Se trata de un misterio porque Aquel que llama no devela todo, sino que es necesaria la sensibilidad del que es llamado para descubrir y responder al proyecto de Dios, la iniciativa es de Él y de la Iglesia, no es propia, pero sí requiere una adhesión personal y libre.

Cuando el joven siente inquietud por la vida sacerdotal es necesario llevar un proceso, porque la vocación es una obra de arte que requiere tiempo, donde la palabra clave será discernimiento. ¿Cómo saber si aquello viene de Dios y no es capricho mío? En un primer momento, el diálogo con el Párroco será necesario para aclarar los pensamientos, luego tener la experiencia de un Preseminario, esto es, vivir una semana como seminarista para conocer el ser y quehacer de los futuros pastores, además, allí psicólogos y Sacerdotes sondearán la idoneidad del candidato, puesto que es requisito la salud física y mental; sin duda, en esos días se tiene un encuentro fuerte con Dios a través de la oración, aquello es fundamental en el proceso.

Una vez terminada esa experiencia, la Iglesia a través del equipo de especialistas en la vocación, da una respuesta: el ingreso al internado en la secundaria, a la preparatoria, al curso de Nivelación (para aquellos que ya hayan concluido la preparatoria o universidad) o a la sección de Seminaristas en Familia (SEMFAM), donde ya siendo parte del Seminario, viven con su familia, pero llevan un acompañamiento en miras al ingreso. Aquellos que descubren que no es el sacerdocio su camino, continúan en su vida ordinaria.
Querido lector, Dios nos ha bendecido con numerosas vocaciones sacerdotales, pero las palabras del Señor siguen siendo actuales: «La mies es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a sus mies» (Lc. 10, 2). Gracias por sus oraciones que siguen sosteniéndonos y no nos cansemos de ser animadores vocacionales allí donde sea que nos encontremos.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Leave a Comment

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.