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Luis Sánchez

Dentro del desarrollo histórico de nuestro mundo, acontecimientos sociales de toda índole deben atravesar por momentos determinantes, o lo que algunos pensadores catalogan como puntos de inflexión, momentos en los que la situación del acontecimiento específico toma un giro de no retorno, el cuál en ocasiones resulta necesario ante la crisis que el propio fenómeno ha desencadenado.

Recientemente, el gobierno israelí ordenó la evacuación de la ciudad de Rafah, espacio territorial que acoge a cerca de 1,7 millones de palestinos, en su gran mayoría refugiados. Un anuncio con tintes de amenaza ante la próxima ofensiva militar hacia la ciudad sureña de la Franja de Gaza y que podría traer consecuencias terribles a una población ya devastada tras meses de ataques en territorio palestino.

De acuerdo a Human Rights Watch, la situación de por sí preocupante se ha tornado crítica, pues las opciones de movilidad de la población en la Franja se han reducido a un mínimo histórico y es momento de que la comunidad internacional tome cartas serias en el asunto, pues de lo contrario estaremos presenciando acontecimientos que, me atrevo a decir, podrían catalogarse en el ámbito de los crímenes de lesa humanidad.

Es urgente un punto de inflexión en el conflicto entre israelíes y palestinos. Es momento de que las autoridades internacionales intervengan: expresar preocupación como lo hace la Organización de las Naciones Unidas ya no es suficiente cuando los ataques podrían acabar con la vida de más de un millón de gazíes que huyen de una guerra que nunca buscaron. Que quieren tener la posibilidad de vivir tranquilos.

No podemos seguir siendo indiferentes cuando de derechos humanos y defensa de libertades civiles se trata.
La empatía nos permite ubicarnos en el espacio, entorno y contexto de otro individuo para entender las dificultades, causas y motivos que lo ubican en determinada situación, pero sobre todo, nos permite tender la mano a aquellos que la necesitan, a aquellos que por sí mismos no pueden escapar de la complicada situación que atraviesan.
Seamos entonces empáticos, entendamos la crisis humanitaria que se vive y expresemos nuestro doloroso sentir ante las injusticias mundiales que siguen estando presentes hoy en día. La justicia social y la paz sólo son posibles a través de una sociedad empática y solidaria.

Nos leemos la siguiente semana y recuerda luchar, luchar siempre, pero siempre luchar desde espacios más informados que construyen realidades menos desiguales y pacíficas.

@arquimedios_gdl

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