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V DOMINGO

JESÚS LA VID, NOSOTROS LAS RAMAS

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE QUINTO DOMINGO DE PASCUA?

Hechos de los Apóstoles 9, 26-31: Pablo se mueve y predica en una iglesia que está en crecimiento y que goza de paz y libertad…

Salmo 21: El salmista se da cuenta que Dios hace obras por su pueblo, por eso hay que reconocerlo, permanecer en su amor y hablar de esto a los demás…

1 Juan 3, 18-24: Amenos de verdad y con obras, no de palabra y de boca… para “permanecer” unidos a Dios hay que cumplir sus mandamientos…

Juan 15, 1-8: Jesús nos dice que nuestra unión con Él debe ser tan profunda como la de una rama al tronco de una vid…

REFLEXIONEMOS:

[En el evangelio de hoy escuchamos una parte del discurso de despedida de Jesús después de la última cena. Se percibe un ambiente de profunda intimidad entre el Maestro y sus discípulos.

Estas palabras describen la misión que la comunidad de los creyentes tiene en el mundo: hacer que todas las personas experimenten la Vida de Dios para que puedan vivir el amor.

El tema, en esta pascua, sigue siendo la Vida que se experimenta de forma personal y se proyecta hacia la colectividad.

Si meditamos bien este texto, descubriremos que no se trata de una alegoría simplemente bonita.  La vid sólo da frutos si se le somete a dos severas podas cada año, pues, si no se le cortan los sarmientos improductivos y el follaje abundante no fructificará adecuadamente.

Jesús es la vid verdadera, no la falsa, la que da frutos a través de nosotros, sus ramas abonadas y purificados por el Padre…

Por Jesús y sus seguidores corre la misma savia, por eso es que el sarmiento puede dar frutos de amor… Ya que el sarmiento sin el tronco ni siquiera puede sobrevivir… Por eso debemos estar atentos para eliminar todo lo que amenace nuestra unión vital con Jesús, las ramas improductivas y el follaje innecesario.

No son las obras buenas las que nos unen a Dios, sino al contrario, el verdadero fruto, a saber, el don de la propia vida por amor, viene del estar íntimamente unidos a Dios.]

En el Evangelio de hoy, Jesús nos dice varias veces: “permanezcan en mí”… como el sarmiento “permanece” en la vid…

La palabra “permanecer” significa “quedarse hasta el final”.  Nos sugiere, pues, un proyecto de vida a largo plazo… Hoy, Jesús menciona que hay dos beneficios de permanecer compartiendo la misma savia divina con él: Ser escuchado en su oración y dar mucho fruto…

Comienza a explorarte respondiendo a las siguientes preguntas:

  • ¿De qué manera influye en mi familia el que yo tenga una buena relación con Dios?
  • ¿Se notará en mi salud integral que yo estoy unido a Dios?
  • ¿Puedo obtener más frutos en mi trabajo permaneciendo unido a Jesús?
  • Si yo estoy unido a Jesús, ¿cómo se notará en mi contexto social?

Tal vez, pensamos inicialmente que seríamos beneficiados nosotros si nos unimos a Dios… Y eso es verdad, pero, también, los frutos de permanecer unidos al tronco-Jesús son para otros…

El “permanecer” no es automático, exige esfuerzo, constancia, paciencia y dedicación… ¿Qué hago yo para permanecer unido a Jesús y para dar fruto? ¿Acepto y resisto las podas necesarias para no desperdiciar mi energía y concentrarme en producir frutos?

Necesitamos “permanecer” unidos a la única y verdadera vid para poder alcanzar el proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros… ¿Tengo un proyecto de vida? ¿Este proyecto está de acuerdo a la voluntad de Dios? ¿En qué paso voy de mi proyecto? ¿Todas las áreas de mi vida están orientadas hacia ese proyecto?

Pensar en este tipo de proyecto sin duda te hará pensar en un proyecto de santidad personal… Pero, date cuenta que no es una “santidad” individualista… sino una santidad compartida con otros sarmientos y que produce frutos para beneficio de otros… La vid no se come sus propios frutos, los regala…

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

  1. Responde con sinceridad: ¿En qué notas concretamente que estás en común-unión con Jesús, con sus ideas y su estilo de vida?
  1. Escribe una metáfora que te describa a ti mismo: Imagina que eres un árbol frutal… ¿Cuál eres tú? ¿Qué frutos sabrosos y nutritivos produces? ¿Quiénes se benefician de ellos? ¿Estás unido a otros árboles? ¿Cómo te nutres, es decir, cuál es el alimento de tus raíces? Etc…

¿Qué aprendes de ti mismo con este ejercicio?

  1. En tu oración de esta semana repítele al Señor: “Quiero permanecer en tu amor y cumplir tus mandamientos para producir frutos nutritivos para mis hermanos”.

@arquimedios_gdl

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