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Luis Sánchez

Los últimos días en nuestro país se han caracterizado por el movimiento de las corrientes dentro de los diversos partidos políticos que buscan colocar a sus representantes en las próximas elecciones. Si bien aún nos encontramos en una etapa previa a las campañas electorales, la posibilidad que se presenta a las opciones partidistas de aprovechar las precampañas y catapultar a sus candidatos nos permite a su vez hacer una invitación a ti, futuro elector, para que puedas tener una mejor idea al momento de ejercer tu voto.
Cuando se habla de elección, todo individuo es racional, y por lo tanto busca maximizar sus intereses e ideas. Esto lo podemos ver aplicado a la política, donde partiremos desde la visión del votante.
Seamos conscientes en primera instancia que, por más que lo deseemos, e independientemente de qué tan importante sea una decisión, nadie puede conocerlo todo.
Esto aplica para nosotros, los votantes, que deberemos seleccionar determinados datos y basar nuestra elección sobre ellos.
Aunado a lo anterior, en ocasiones nos cuestionamos qué tan importante es nuestro voto, considerando que en realidad vale una ínfima parte del resultado total, y poniendo en duda si ganamos algo votando. ¿Dónde quedan entonces los incentivos de la democracia?, ¿Vale la pena hacer el esfuerzo por informarnos más allá de las conversaciones casuales, las noticias televisivas o las columnas de opinión en periódicos?
A continuación desgloso algunas razones desde donde partir para responder a lo anterior de manera afirmativa: vale la pena por el simple hecho de ampliar nuestro conocimiento; si la elección es estrecha, entonces se puede influir en el voto de otros a partir del conocimiento propio; y por la posibilidad de influir más allá del voto, pues la democracia no es únicamente votar cada tres o seis años, sino formar parte de las decisiones políticas que afectan nuestro entorno.

Tampoco podemos dejar de lado el papel que los partidos políticos, como plataformas de representación, juegan dentro del proceso democrático. En ese sentido, hay que hacer una radiografía general de la oferta política que se presenta ante nosotros; identificar la variedad de ideologías y ofertas desde donde deberemos elegir una opción. Lo complicado, pero a la vez interesante, querido lector, es que no nos encontramos ante una distribución polarizada de opciones, o en palabras más sencillas: no hay dos opciones de donde escoger, sino todo lo contrario, estamos ante un abanico de partidos políticos que en algunos casos se verán forzados a formar alianzas. Lo que representan esas alianzas depende del análisis personal que cada uno podamos realizar.

Todos tenemos intereses cuando hacemos una elección, aplicándolo a quien vota y a quien busca ser votado. Prestemos entonces atención a cada uno de los factores anteriores, intentemos hacer una elección consciente y racional, leamos entre líneas.

La realidad es que nuestros futuros gobernantes harán una mejor labor y servirán al bien común si nosotros como ciudadanos estamos bien informados, e influimos en otros para que lo hagan de igual manera, respetando la diversidad de opiniones, pues eso alimenta y beneficia a una democracia sólida. Conozcamos a nuestros precandidatos: vayamos más allá de sus propuestas de campaña y profundicemos en su historia política, sus logros y su trabajo previo, abonemos al debate, cuestionemos y aportemos.

Nos leemos la siguiente semana,
y recuerda luchar, luchar siempre, pero siempre luchar desde
espacios más informados, que
construyen realidades menos
desiguales y pacíficas.

@arquimedios_gdl

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