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SERGIO PADILLA MORENO

Este próximo martes recordaremos el día de nacimiento del gran compositor francés Claude Achille Debussy, quién nació en Saint-Germain-en-Laye el 22 de agosto de 1862 y murió en París el 25 de marzo de 1918. Este inspirado creador, que alguna vez dijo que “la música consiste en colores, transformó la manera de componer y propuso una nueva “gramática musical”, para hacer del arte de los sonidos un lenguaje más sensual, más capaz de expresar -con efectos orquestales y nuevos acordes llenos de simbolismo-,los colores de la naturaleza y la sutileza de la palabra en la poesía. Algunos lo catalogan como el primer compositor impresionista. El crítico musical español Álvaro Guibert escribió atinadamente: “Debussy fue el primero en componer con sonidos, más que con notas. Sin necesidad de derribar la tonalidad, Debussy creó sonidos emancipados, exentos de sus obligaciones en cuanto notas de la escala y liberados de los barrotes rítmicos del compás”.

Así pues, la obra de Debussy no pretende representar estados internos o sentimientos, tal como lo hicieron los compositores románticos del siglo XIX, sino que quiso dibujar con sutiles pinceladas las atmósferas y los ambientes, en base a una mayor espontaneidad de la expresión. Su música suena distinta y hay que aprender a escucharla también de modo distinto. Debussy fue un profundo conocedor de los valores musicales de compositores barrocos como Rameau, Couperin y Bach, hasta el lenguaje de creadores de la talla de Richard Wagner. Escuchó y estudió con mucho interés las obras de sus contemporáneos, como Tchaikovsky, Mussorgsky y César Franck.

Debussy tuvo entonces una base muy sólida para atreverse a proponer, como decíamos más arriba, un lenguaje musical diferente, cuyo primer gran logro fue la breve obra Prélude à l’après-midi d’un faune (Preludio a la siesta de un fauno), estrenada en 1894; composición que en opinión de muchos expertos marcó el nacimiento de la música del siglo XX. El Preludio a la siesta de un fauno es una de las obras más conocidas y revolucionarias de Debussy, quien dijo acerca de esta obra: “La música de este preludio es una ilustración muy libre del bello poema de Stéphane Mallarmé. No pretende, en modo alguno, ser una síntesis del mismo. Son más bien los decorados sucesivos a través de los cuales se mueven los deseos y los sueños del fauno en el calor de la siesta. Luego, cansado de seguir la huida temerosa de las ninfas y las náyades, se abandona al sueño embriagador, lleno de ensoñaciones por fin realizadas, de posesión total en la naturaleza universal”.

Su catálogo de composiciones es amplio, ya que abarca desde la ópera –cuya obra más representativa es Pelléas et Méllisande-, hasta obras para piano solo, inspiradas canciones y música de cámara. Una de sus creaciones para piano más apreciadas es el “Claro de luna”, de la Suite Bergamasque. De sus obras orquestales no podemos olvidar el tríptico sinfónico La mer (El mar), así como la música del ballet Jeux (Juegos).

El autor es académico del ITESO,
Universidad Jesuita de Guadalajara –
padilla@iteso.mx
Debussy, Preludio a la siesta de un
fauno – Orquesta Sinfónica de Minería
https://www.youtube.com/watch?-v=WS49cjRFt5c

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