upc4

ALFREDO ARNOLD

En abril de 1912 se hundió el Titanic, en el naufragio murieron oficialmente 1,496 personas; en junio de 2023 estalló el Titán y perecieron sus cinco tripulantes. Dos tragedias separadas por 111 años de distancia, pero que igualmente muestran la fragilidad y las limitaciones del ser humano.
En los 111 años que separan a estos dos dramas, ocurrieron en el mundo revoluciones, guerras mundiales, nacieron organizaciones para el mejor entendimiento de los pueblos, se promulgaron los Derechos Humanos, hubo pandemias, el hombre llegó a la Luna, se transformaron las comunicaciones, apareció el Internet, se debilitó la institución de la familia, los jóvenes adquirieron poder, floreció una nueva cultura de género, se establecieron derechos para los animales, se multiplicaron las sectas religiosas, se está gestando una nueva sociedad tecnológica con el desarrollo de la inteligencia artificial… ¡El mundo cambió!

En política, México era en 1912 una nación que había frenado súbitamente el desarrollo porfirista con la Revolución de Francisco I. Madero. Tal vez el método de don Porfirio no era el más justo para la población del país, pero sin duda no existía otra manera de terminar con el desorden del siglo XIX e iniciar el despegue. La Revolución detuvo aquella inercia benéfica y generó un caos mayor, del cual nuestro país se empezó a recuperar apenas en la segunda mitad del siglo XX.

Después de varias décadas de estabilidad, en enero de 1994 inició una nueva era con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Era la respuesta de América del Norte a la recién creada Unión Europea, y en general a la globalización. El resultado para México fue espectacular, uno de los

cambios principales fue la sustitución de la economía petrolera, que estaba en declive, por una economía de producción y exportación de manufacturas. El cambio fue espectacular, nuestro país se incorporó a las grandes ligas del comercio mundial.
Entiendo que muchos no estén de acuerdo con lo anterior, no lo vivieron, han pasado tres décadas desde que esto sucedió, de manera que unos 90 millones de mexicanos actuales eran muy jóvenes, y quizás aún no habían nacido.

En la actualidad, seguimos cambiando, algunas veces copiando prácticas tanto virtuosas como defectuosas, algunos dirían que damos “un pasito pa’ delante y otro para atrás”, pero eso ocurre en todo el mundo, basta echar una mirada al exterior para comprobarlo.
La sucesión presidencial es un ejemplo de esta dinámica. Pasamos de los Golpes de Estado, a los caudillos y al maximato, de ahí a la institucionalidad priísta y luego a la alternancia partidista, ahora estamos ante algo nuevo: un número importante de candidatos “destapados” de un mismo partido compiten entre sí, frente a una oposición, por lo pronto, cautelosa y vacilante. Veremos a dónde nos lleva esta novedad.

Por lo pronto, la tragedia del Titán nos debe hacer reflexionar de que no todo lo nuevo es bueno, lo más importante es pensar y discernir entre la avalancha de novedades que a diario nos ofrece el mundo.

El autor es LAE, diplomado en Filosofía, periodista de larga experiencia y académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.