upc4

SERGIO PADILLA MORENO

Hace unos días, uno de los acérrimos críticos de la gestión de Andrés Manuel López Obrador dijo estar totalmente de acuerdo con el Presidente cuando, en una de sus conferencias mañaneras, mencionó el creciente número de referencias clasistas y racistas por parte de ciertos sectores de la sociedad opositora al actual régimen. Como muestra de esto, apenas un día después de que se hizo oficial el triunfo de la candidata de Morena en las elecciones del Estado de México, una conocida politóloga se refirió a ella como “maloliente”; aunque luego intentó aclarar que este adjetivo aplicaba a “comportamientos deleznables, que nada tienen que ver con la clase social”; lo cierto es que podría haber utilizado otro adjetivo.
Este tema no es solamente visible en el campo de la política, pues es algo que pudimos observar en los partidos finales del campeonato de la Liga MX de futbol, donde la afición a uno u otro equipo también toman posturas de denostación mutua que van más allá de lo estrictamente lúdico y deportivo.
Aclaraciones y justificaciones aparte, es claro que estamos viviendo desde hace muchos años un claro clima de polarización que tiene su raíz en el clasismo y el racismo, el cual ha encontrado en las redes sociales, especialmente en Twitter, una enorme caja amplificadora de resonancia en donde van y vienen descalificaciones, noticias falsas, medias verdades por falta de contextualización y un largo etcétera. Seguramente que los próximos meses el clima político que se vivirá en México hará que esto crezca exponencialmente.

Más allá de lo desagradable y éticamente deleznable que son el racismo y el clasismo, lo delicado del asunto es que esto es caldo de cultivo de posturas y prácticas como las que hace casi un siglo hicieron crecer un profundo sentimiento antisemita en los países europeos, y que dieron origen al Holocausto en la Segunda Guerra Mundial. No olvidemos que una de las estrategias del régimen nazi fue recurrir a la propaganda, cuyo principal protagonista fue Joseph Goebbels, para imponer una narrativa con base en mentiras que fustigaba a los judíos como enemigos del pueblo alemán. Recomiendo ver la película Jojo Rabbit, donde a manera de sátira se pone el dedo en la llaga en las consecuencias que puede provocar el discurso clasista y racista.

Otro gran documental que vale la pena ver, analizar y reflexionar es Descubriendo a Anna Frank: Historias paralelas, disponible en Netflix, en el que se siguen las huellas de Ana a través de su diario y de la vida de cinco mujeres sobrevivientes del Holocausto.
Las voces de estas personas nos colocan en lo absurdo que tuvieron que vivir al haberles violentado su dignidad por el simple hecho de ser judíos, haciendo eco de lo expresado por Ana Frank en su diario: «Nunca creeré que los poderosos, los políticos y los capitalistas sean los únicos responsables de la guerra. No, el hombre común y corriente, también se alegra de hacerla. Si así no fuera, hace tiempo que los pueblos se habrían rebelado».

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara –
padilla@iteso.mx
Descubriendo a Anna Frank. Historias paralelas
https://www.youtube.com/watch?v=e44MkjJJJFw
Para ver el video también puede escanear el código QR

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.