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DOMINGO XXXIII

¿Vivo encerrado por miedo o ilumino mi mundo?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS ESTE DOMINGO?

Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31: Se describe a un ama de casa que pone todos sus talentos al servicio de su familia y de los necesitados… Es laboriosa, solidaria, humilde, sencilla y piadosa…

Salmo 127: En el Antiguo Testamento se creía que quien seguía los caminos del Señor sería dichoso, le iría bien económicamente, sería bendecido con una buena esposa, muchos hijos y viviría numerosos años…

1 Tesalonicenses 5, 1-6: Como no sabemos cuándo vendrá el Señor, debemos mantenernos siempre vigilantes y despejados, conscientes de que somos hijos de la luz…

Mateo 25, 14-30: Dios espera que hagamos rendir los dones y cualidades que nos ha entregado… Quienes sean fieles y cumplidores serán invitados al banquete y los negligentes y holgazanes serán arrojados fuera a las tinieblas… ¿Qué haremos nosotros y con cuál de los empleados nos identificamos?

REFLEXIONEMOS

[Los primeros cristianos creían que el fin del mundo llegaría pronto.  Tal vez por eso, Mateo los amonesta para que asuman su responsabilidad delante de Dios y de sus hermanos en el momento presente… Este mensaje es muy actual… Notemos que las parábolas del capítulo 25 hablan de omisiones que debemos evitar y, en cambio, recomienda que nos mantengamos atentos y actuantes para, cuando llegue el momento, podamos escuchar – como al final de cada una de ellas – “Entraron al banquete…”, “Pasa al banquete…” y “Hereden el Reino…”]

Para entender el mensaje del evangelio de hoy nos ayuda saber que los “talentos” eran monedas imaginarias de valor exorbitante, calculado aproximadamente  entre 30 y 35 kilogramos de plata, es decir, como 6,000 denarios, ¡más de 15 años de salario de un jornalero!  Jesús está, pues, hablando metafóricamente de que nos confía algo inmensamente valioso…

Aclaremos también que el objetivo de la parábola no parece ser el invitarnos a producir ni a acaparar bienes materiales de forma egoísta por sobre los derechos y necesidades de los demás, ni en competencia con nadie…

Tampoco basta con interpretar los talentos como cualidades personales, a no ser que se entienda que debemos de emplear todos nuestros recursos individuales para el beneficio de la comunidad… Además, no todo lo que podemos cultivar en nosotros tiene la misma importancia.  Definitivamente, lo que más importa es lo que nos va haciendo más humanos y eso es el amor traducido en servicio… Al final, no seremos juzgados por la cantidad de cualidades que hayamos desarrollado, sino por lo que hayamos hecho con ellas.  Lo que la parábola parece condenar es el que nos neguemos a profundizar en las propias potencialidades y que nos refugiemos en el disfrute de lo que otros ya han logrado sin buscar la plenitud para nosotros y para compartirla con la comunidad… ¿Cuáles son los bienes esenciales que debo descubrir y multiplicar en mí?  ¿Será que el verdadero talento de gran valor no es algo que tengo sino lo que soy?  ¿Descubro que el reino crece cuando pongo al servicio de los demás mi tesoro y cuando acepto el tesoro de los otros?  ¿Me doy cuenta de que el miedo que me impide crecer y donarme no es cristiano?

La principal dificultad que encontramos para entender y aplicar este evangelio es lo ocurrido con el tercer criado.  Parece que fue condenado injustamente pues no hizo nada malo, no robó el denario ni lo malgastó irresponsablemente.  Simplemente lo guardó enterrándolo en la tierra.  De hecho, en aquel tiempo había una ley que preveía que, si alguien recibía en custodia algo de gran valor, podía enterrarlo envuelto en un lienzo de los que se usaban para cubrir la cabeza y, si se llegaba a perder, no se le podía imputar responsabilidad civil a su custodio.  Así que, según esta ley el criado no había cometido ningún crimen… Pero, detengámonos un poco.  Aquel hombre enterró el talento porque tenía miedo, le temía al amo y carecía de confianza en sí mismo para desarrollar creatividad, para ser proactivo, para arriesgarse y buscar formas audaces de hacer rendir aquel fondo, incluso corriendo riesgos.  Parece que Jesús no quiere seguidores paralizados por el miedo, de tal manera que sólo se dediquen a conservar sus seguridades, a ser conformistas… Este mensaje resuena hoy en el magisterio del Papa Francisco cuando nos invita a salir de las iglesias, de la monotonía, de una pastoral de conservación y a dejarnos guiar por el Espíritu… ¿Reconozco que a veces, por miedo, no participo en algunas iniciativas para beneficiar a mis hermanos más pobres o alejados de la iglesia?  ¿Detecto los miedos que me paralizan?  ¿Qué tan dispuesto estoy a perder mis seguridades?  ¿Qué estoy dispuesto a hacer con mis miedos paralizantes?

Dicen que en tiempos de crisis tendemos más a encerrarnos en nosotros mismos, a escondernos y a involucionar…. Por eso, si no estamos conscientes, si estamos dormidos o si tenemos miedo, se nos irá la vida inconsciente e infructuosamente, así que preguntémonos a la luz de la Palabra reflexionada: ¿Cómo estoy orientado en este momento: hacia dentro de mí o hacia los demás?  ¿Cuál es mi tarea en esta vida?  ¿Tengo o adolezco de un proyecto de vida para desarrollar mis “talentos”?  ¿Quiénes entran en mi proyecto de vida como beneficiarios de mis cualidades y amor?  ¿Cómo es el sector de la iglesia con el que me involucro y al que defiendo y promuevo?

¿Me doy cuenta de que no puedo ir “dormido” o “escondido” por la vida, sino que debo reconocer que Dios confía en mí y, por eso, debo cultivar mi confianza mí mismo para mantenerme creativo buscando formas nuevas de compartir mis talentos?

PARA AYUDARTE A QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE ESTA SEMANA, TE PROPONEMOS QUE REALICES LOS SIGUIENTES EJERCICIOS

  1. ¿Qué puedo hacer para darme cuenta de lo que necesito para no ir “dormido” por la vida (en lo personal, familiar, social y espiritual)?

¿Me doy cuenta de los talentos que recibí en administración para beneficiar a quienes me rodean?  ¿Cuáles son y cómo los comparto?

  1. Durante estos días te invitamos a que te “des cuenta” de algunos aspectos de tu vida que normalmente escapan a tu conciencia.  Te pueden ayudar algunas de las siguientes preguntas: ¿Cuántas veces al día usas tu celular y para qué lo usas?  ¿En qué inviertes cada hora del día?  ¿Cumples tus proyectos o dejas asuntos sin resolver?  ¿Hay algunos miedos que te impidan ser tú mismo?  ¿Con quién compartes y qué cosas compartes? ¿Qué idea o imagen tienes de Dios?  ¿Cómo es tu relación con Él, es de amistad o de temor?

Ahora que te diste cuenta… ¿qué te gustaría modificar para no vivir dormido o con miedo?

Te recomendamos que practiques durante media hora cada día estos ejercicios de “darse cuenta”… En un cuaderno ve completando esta frase: “me doy cuenta de: …” tantas veces cuantas sean necesarias… Terminarás “dándote cuenta” de muchas otras realidades.  Esto te mantendrá despierto y capaz de invertir tus talentos en la transformación de la realidad como Dios espera de ti… Ve hablando con Él acerca de lo que vas descubriendo…

  • Finalmente, durante esta semana, en tu oración,
  • Agradece al Señor que te haya creado con tanto amor como un talento de inmensa valía…
  • Pídele que te haga valiente para vivir tu vida con sentido de propósito y creatividad de tal manera que ayudes a salir adelante a todos aquellos que, por miedo a perder sus seguridades, viven mediocremente o escondidos…

@arquimedios_gdl

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Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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