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Llegó diciembre cobijado de frío. Para muchos, un mes esperado con impaciencia. La visita de los familiares que viven lejos. Días de continuas fiestas y sorpresivos regalos.
Asegurado el bullicio, la alegría, la música, en casa y fuera de ella. Otras personas, por los acontecimientos que han vivido recientemente, experimentarán momentos tristes. Sus días serán grises con tonalidades oscuras. Eso tiene el último mes del año, en todo tiempo, en cualquier lugar.
En el calendario gregoriano (sistema de división del tiempo usado actualmente en Occidente. Fue promovido por el Papa Gregorio XIII e implementado en el año 1582 en Europa. Este calendario se creó para corregir la inexactitud del calendario juliano, que fue creado en el año 46 a.C. por el emperador Julio César y se mantuvo vigente hasta 1582) diciembre es el duodécimo y último mes del año y tiene 31 días. Su nombre deriva de haber sido el décimo mes del calendario romano legendariamente atribuido a Rómulo. Es conocido principalmente por ser mundialmente el mes de la Navidad y de Fin de año.
Oportunidad tendrá nuestra sociedad de reflexionar y celebrar durante estos últimos días del 2023 variados acontecimientos, entre ellos: el Día Mundial de la lucha contra el Sida. Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud. Día Internacional del Médico. Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
Día Internacional del Migrante, por mencionar algunos. Y ¿qué decir de las fiestas religiosas? El 8 de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Conmemoración de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe.
Y desde el día 16 las posadas, con el vasto colorido social que le impregna cada pueblo, cada región del país.

Mes de la Navidad… y para celebrarla hay que prepararla. Cuatro semanas tendremos para interiorizar sobre lo que el acontecimiento nos indica. No debemos ser irresponsables dándole poca importancia y descuidando la preparación que, como católicos, tenemos que darle.
Personas hay y justo es felicitarlas, que toman con toda seriedad estos días. Oración, reflexión, estudio bíblico sobre cada acontecimiento que recordamos, que celebramos. Sólo así haremos las cosas “como Dios manda”, y ello traerá paz y armonía personal, conyugal, familiar. Se fortalecerá la fe, se acrecentará la esperanza y se pondrá en práctica la caridad. Sobre esta última virtud, grandes lecciones pueden enseñar los padres a los hijos, los abuelos a los nietos. ¡Basta del consumismo! Poner un alto a tantas sugerencias que por distintos medios nos hacen llegar para comprar desmedidamente, para despilfarrar el dinero que con sacrificio se fue ahorrando. Compartir con el familiar enfermo y sin trabajo, con el vecino que bien sabemos vive de forma austera. Ropa en buen estado que podemos ofrecer para abrigo de muchos. Austeridad en medio del gozo que viene de Dios. Experiencias tenemos que nos han dejado con algunos regalos en las manos pero con un corazón vacío, con el remordimiento de no haber trabajado en la reconciliación con quienes nos rodean y, de manera especial, con los Personajes a quienes celebramos: la Virgen María y su Hijo Jesucristo. Con su vida nos orientarán y acompañarán adecuadamente. Los profetas, con sus diarios mensajes, nos ayudarán a no equivocarnos y así podremos recorrer caminos seguros. Que este diciembre sea diferente a los otros ya vividos y poco aprovechados.

@arquimedios_gdl

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