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Cumplamos con nuestra responsabilidad de apoyar a las necesidades de la Iglesia aportando nuestro diezmo. Tengamos la certeza de que Dios no se queda con nada, si un vaso damos en su nombre, Él nos lo retribuirá.


Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Durante el mes de diciembre, como cada año se colecta en la Arquidiócesis de Guadalajara el diezmo, anteriormente conocido como Cooperación Diocesana. Se propone diciembre porque hay un poco más de flujo de dinero, pero es una responsabilidad con la que se puede cumplir durante todo el año.
Para quienes somos católicos es una obligación, pues está estipulado en el 5to.
Mandamiento de la Iglesia, el pagar diezmos y primicias que apoyen a las necesidades de la Iglesia.
Por lo general en las parroquias se entregan los sobres y ahí mismo se recogen para que los párrocos los hagan llegar a la caja central del Arzobispado.

A QUIÉNES OBLIGA Y CUÁNTO CORRESPONDE
La exhortación se hace a todas las personas que tienen un trabajo fijo constante y que tienen un sueldo superior a los dos salarios mínimos.
Los asalariados tienen la obligación de aportar un día de su salario al año. A quienes trabajan por su cuenta, sean profesionistas, arrendatarios, comerciantes, etcétera, les corresponde otorgar un día de sus ganancias al año.
Aunque si bien es una “obligación”, el no cumplir con el diezmo no implica caer en un pecado grave sino más bien en uno de omisión.

Existen parroquias que por su situación geográfica o social, no pueden sostenerse por sí mismas, entonces desde la economía de la Arquidiócesis se les apoya mensualmente. Actualmente son poco más de 50 parroquias a las que se les apoya económicamente.

Cuando hay alguna necesidad extraordinaria en los templos, los párrocos solicitan el apoyo, y el Consejo de Asuntos Económicos aprueba o no la solicitud, ya sea para alguna remodelación o para iniciar la construcción de templos.
Cuando hay una comunidad naciente el sacerdote es quien debe motivar a las personas que habitan en esas zonas a que sientan suya la construcción. No es lo mismo tener ya un templo construido, a que desde los cimientos los fieles lo vayan viendo crecer. Desde la economía no se patrocina la construcción total de templos pero si se les pude dar un incentivo gracias al diezmo.

SON POCOS LOS QUE CUMPLEN
Según las estadísticas, es alrededor de un 20 por ciento de la población económicamente activa, los fieles católicos, quienes cumplen con su responsabilidad del diezmo. Es el mismo porcentaje de asistencia a los templos. Es decir, cooperan quienes asisten a la Misa dominical y que escuchan a los sacerdotes motivándolos a cooperar.

NO SE ACABA EN DICIEMBRE
El diezmo se recibe durante todo el año. Cabe señalar que los principales motivadores para que los  eles cooperen son los sacerdotes quienes explican a su feligresía qué es y en qué se utiliza el diezmo, pues habrá quienes argumenten que ellos cooperan todo el año en las colectas que se hacen durante las Misas, sin embargo, hay que distinguir que estas colectas o limosna se destina a los gastos propios de cada parroquia como son el sueldo de los sacerdotes y empleados, así como servicios de agua, luz, teléfono; mientras que lo colectado en los sobres del diezmo se entrega a la economía central del Arzobispado y es destinado a subsanar otras necesidades.

¿A QUÉ SE DESTINA?
Lo que se colecta a través del diezmo se invierte en tres rubros importantes: la educación en la fe, el culto divino y la construcción de templos.
La propagación de la fe se hace mediante apoyos a Comisiones y Secciones Diocesanas de Pastoral.
Mediante el subsidio los sacerdotes encargados pueden cubrir el sueldo de quienes atienden las oficinas o pagar los gastos propios de una oficina de servicio.

El culto divino, se refiere a la atención a los sacerdotes, puesto que el sacerdote es quien preside el culto. Tenemos que tener sacerdotes sanos y, que una vez que hayan terminado su caminar pastoral y ya estén jubilados, también se les pueda apoyar gracias a la cooperación diocesana.
El culto divino también se refiere a la dignificación de espacios litúrgicos y mediante el diezmo también se apoya a algunos templos que solicitan la ayuda.
Respecto a la construcción de templos, lo ideal es que los sacerdotes y fieles se entusiasmen por ver crecer a sus parroquias desde los cimientos del templo material, según los recursos que ellos mismos vayan allegando, por lo que desde la Arquidiócesis se les puede dar una ayuda para que empiecen a ver crecer su templo y sea una motivación para que la comunidad continúe la labor de construcción.
Actualmente se apoya a 55 parroquias, de las más de 550 que tenemos en la diócesis, además de a 13 Comisiones y Decciones diocesanas y 4 instituciones altruistas.

¿POR QUÉ ES UNA OBLIGACIÓN?
Según el Catecismo de la Iglesia Católica (#2041-2043), los bautizados debemos cumplir con los mandamientos de la Iglesia, cuyo quinto mandamiento ‘Ayudar a la Iglesia en sus necesidades’ señala la obligación de ayudar cada uno según su capacidad, a subvenir a las necesidades materiales de la Iglesia, por lo que si no se aporta el diezmo o cooperación diocesana se está incurriendo en un pecado.
Se considera un pecado venial, un pecado de omisión, puesto que no se está transgrediendo la ley de Dios, explican los ecónomos de la diócesis quienes añaden que “los mandamientos de la Santa Madre Iglesia son un apoyo, una ayuda para el cumplimiento de nuestra fe a través de la institución que es la Iglesia, por eso podríamos hablar de un pecado de omisión; de una falta a una responsabilidad como miembros de la Santa Iglesia Católica”.

¿EN DÓNDE ENTREGARLA?
Las personas que quieran hacer su aportación durante el año, pueden hacerlo a través de las parroquias especificando al sacerdote que se trata del diezmo. También se puede acudir directamente a la caja del Arzobispado (Alfredo R. Plascencia #995, Fracc. Chapultepec Country), abierta de 10 a 1.30 de la tarde, o también depositando a cuenta 65-09830126-6. CLABE 0143 2065 0983 012668, de banco Santander.

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