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XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo A, 20 de septiembre de 2020

¿Cómo me doy cuenta de que mi egoísmo y mis miedos me impiden amar?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Isaías 55, 6-9: Aunque Dios está muy por encima de nosotros, Isaías nos invita a aprovechar las oportunidades para invocarlo y buscarlo, para volver a sus caminos y cumplir sus planes… Pues Él es rico en misericordia y perdón… Él no piensa igual que nosotros y nos pide cambiar…

Salmo 144: El Señor es grande, clemente, misericordioso, bueno, cariñoso, justo, bondadoso y cercano de quienes lo invocan con sinceridad… Él es bueno con todos…

Filipenses 1, 20c-24, 27a: A San Pablo le gustaría morir para ya estar con Cristo.  Pero, acepta seguir viviendo para glorificar a Cristo en su cuerpo trabajando fructíferamente para que sus hermanos lleven una vida digna… Y nos invita a llevar una vida digna del evangelio…

Mateo 20, 1-16a: Jesús narra una hermosa parábola en la que un propietario contrata jornaleros para su viña a diferentes horas del día: al amanecer (y se pone de acuerdo con ellos para pagarles un denario), a media mañana, al medio día, a la media tarde y al caer la tarde… Llegada la noche, les paga un denario a cada uno, comenzando por los que llegaron al final hasta los del amanecer, éstos pensaban merecen más pago… Pero, el amo les aclara que Él es bueno y justo y que puede repartir sus dones como bien le plazca… ¡Así es el Reino de los Cielos! Y, definitivamente, ¡Dios no evalúa ni actúa igual que nosotros!

REFLEXIONEMOS

Queremos advertir que la reflexión de hoy requiere valentía y mucho tiempo para explorarnos con sinceridad, para entendernos y para comprometernos a cambiar para bien… Será un bello trabajo de varios días: para leer con calma, meditar tranquila y profundamente, ir subrayando, escribiendo, orando con los temas que vayan surgiendo y elaborar propósitos de conversión y crecimiento integral…

El Evangelio de este domingo nos presenta a un propietario (Dios) que contrata trabajadores (nosotros) para su viña (el Reino).  Los trabajadores fueron contratados a diferentes horas del día…  Con los primeros pactó en pagarles un denario… A los demás les dijo que les pagaría lo que fuera justo o simplemente no habló del tema… A partir del interesantísimo final de esta parábola podemos sacar algunas conclusiones prácticas.  Piensa largamente en cada párrafo:

•      “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”…  La lógica de Dios a veces va al contrario de la nuestra… ¡a los últimos les pagó lo que había acordado pagar a los primeros!

•      “¿Acaso no quedamos que te pagaría un denario?…” Ciertamente que sí, pero, al parecer, Jesús está rompiendo las reglas de la equidad… ¿Cómo crees que se sintieron los que comenzaron a trabajar desde temprano?  Si estuvieses en su lugar, ¿sentirías un gran agradecimiento con el propietario porque “pagó” amorosamente igual a los que fueron llegando más tarde y trabajaron mucho menos que tú?  Parece muy difícil descubrir que el amor es gracia aun cuando no salgamos agraciados nosotros…

•      Este “dueño de la viña” se parece a un papá bueno que con sus acciones quiere dar lo mismo a sus hijos y enseñarles a tratarse entre ellos con equidad y amor, sin envidias… ¿Estoy de acuerdo con Él?

•      El dueño de la viña quiere dar a todos igual, pero, los que sienten que trabajaron más piensan que tienen más derechos, que merecen un trato especial, su “ego” se infla, se enojan y reclaman… Se sienten superiores a los otros jornaleros y no los perciben como sus hermanos… ¿Cuántas veces me siento superior a los otros en mi familia y en otros contextos?

•      Parece que a los seres humanos nos encanta competir entre nosotros para demostrar que somos superiores a los demás en “todo”… nos gusta que se nos retribuya más, que se nos reconozca como mejores al resto, que estamos por encima de ellos… vamos marcando diferencias… pero, (oh desgracia para nuestro egoísmo, miedos e inseguridades,) Dios insiste en tratarnos como iguales… y esto no sólo nos desagrada, sino que nos aterroriza… ¿De qué tendré miedo?

•      ¡Qué miedos tan profundos hacia los demás deben existir en mí que prefiero construir muros, subirme a mi torre de perfección y subrayar las diferencias! ¿Cuáles de estos miedos puedo desenmascarar hoy?

•      ¿Qué hay dentro de mí que me lleva a alejarme de los otros en lugar de buscarlos? ¿Cuáles son mis deficiencias, fragilidades y temores que prefiero ocultarme de la vista de los demás y esconderme tras una o muchas máscaras? …La máscara del trabajador, del exitoso, del bueno, del que nunca se enoja, del siempre bien comportado, del que todo lo sabe, etc…

•      Parece existir una tendencia en nosotros a “ganarnos” todo con nuestro esfuerzo y eso nos provoca corto circuito con la gracia… y, cuando Dios nos “detiene en seco”, nos enojamos con Él por lo que hace…  Cuando nos acostumbramos a pagar por todo y a ganarlo todo no logramos descubrir la gracia de Dios (pues es “gratuita”)… ¿Aplican estas ideas a mi realidad personal? ¿Qué puedo hacer para lograr un cambio de mentalidad para mostrarme más abierto a la gracia y el amor universal de Dios? ¿Qué comportamientos, ideas, y vivencias de mi vida me estorban para evaluar, pensar y amar “gratis” como Dios? ¿Y cuáles para sentirme amado gratuitamente?

¿No le estaré diciendo a Dios: “no puedes darle al otro lo que me das a mí, yo quiero ser diferente, distinguido, no puedes hacer eso… lo vas a tratar igual que a mí? Me tratas como del montón y eso me duele, yo tengo la necesidad de distinguirme y para eso me he esforzado duramente, nadie puede ser como yo… busco en lo que hago una manera de construir mi imagen ideal que me haga sentir que soy mejor y así poder ver a los demás desde otro nivel; un lugar de privilegio, construido con grandes sacrificios, no me gusta que me confundas con los que no son tan buenos como yo y no se esfuerzan…”

¿Pienso acaso que mientras más me esfuerzo soy más perfecto y me alejo más de los demás que son mediocres? Si soy tan bueno, ¿Dios debe hacerme un monumento y darme un trato preferente y exclusivo? Si estoy pretendiendo conquistar a Dios, ¿no será normal que me moleste cuando Él prefiere, ama, convive y premia a los últimos?

TAMBIÉN SUGERIMOS UNA POSIBLE REFLEXIÓN Y APLICACIÓN SOCIAL:

Los mexicanos solemos ser solidarios en las desgracias, como en los ciclones y terremotos… pero, ¿no será también porque buscamos sentirnos buenos (o lavar nuestra conciencia)? Pues, de ordinario, parece que disfrutamos vivir en una sociedad dividida en clases, somos indiferentes a los más necesitados, no vivimos como hermanos, no nos alegramos con el bien y el crecimiento de los demás… Pensemos:

a)     Si también los que son diferentes a nosotros pudieran ganar, ¿no ganaríamos todos?

b)     Si cultivásemos más nuestro amor incluyente no nos sentiríamos amenazados y construiríamos una sociedad con más oportunidades para todos… ¿Qué piensas?

Todas estas reflexiones deben ayudarte a ubicarte como hijo del Dios bueno y verdadero hermano de tus prójimos… ¿Qué otras intuiciones me brotan con los textos de este domingo?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA

1.     Responde, por escrito, con toda sinceridad a lo largo de varios días:

•      ¿En qué ocasiones me he molestado con Dios porque Él ha sido bueno con otros? ¿He sentido que puedo pedirle cuentas a Dios por su generosidad?

•      ¿Siento cómo Dios nos ama incondicionalmente a TODOS? ¿Qué puedo hacer para evaluar y tratar a los demás como Dios lo hace?

•      ¿En qué momentos siento que merezco más que los demás? Como hijo, como hermano, como amigo, etc.

•      ¿Con qué acciones concretas puedo cultivar la humildad, la generosidad y la gratuidad que me permitan reconocer el valor y la dignidad de los demás?

•      ¿Cómo y cuándo puedo alegrarme más por los triunfos de los demás?

2.     A lo largo de varios días, escribe notas para Dios, en las que reconozcas su bondad y su justicia y en las que te comprometas no sólo a ser “bueno interiormente” sino a ser bueno con todos los que Él ama… (Conviene que recuerdes que sus pensamientos no son como los nuestros…)

(Si esta ficha te ayudó, compártela con alguien)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “formación” y “desarrollo espiritual”.

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