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PBRO. JOSÉ MARCOS CASTELLÓN PÉREZ

En los pasados comicios del 2 de junio, un sufragio fue para aquellos candidatos a diputados, los grandes ganadores y los más grandes desconocidos. Ellos se ampararon a la fuerza de candidatos a gobernador o a la presidencia de la República, aparecieron marginalmente al lado de ellos, sin impostar su voz, sin molestias, sin invertir en campañas, sin proyecto, sin presencia.
Los diputados ganadores desgraciadamente van a representar a un partido político, pero no a los ciudadanos que sufragaron por ellos, nunca los tomarán en cuenta, no los visitarán, no los escucharán porque no les interesa la ciudadanía, sino el seguir escalando para que su partido les conceda después alguna regalía o candidatura a más alto presupuesto y mayor ganancia. Como comúnmente se dice: “buscan hueso”, comparándolos injustamente con los perros y digo “injustamente”, porque los perros son nobles, agradecidos, granjeadores.
Diputado recién electo, vas a ganar mucho dinero, mucho más de lo que gana la mayoría de la gente que votó por ti. ¿No te remuerde la conciencia? Vas a ganar mucho dinero por sólo hacer acto de presencia, si es que te da la gana; servilmente levantar la mano cuando te lo ordene tu coordinador de partido, hablar improperios a tus rivales, destapar la cloaca del otro, dormirte mientras se discutan las cosas importantes para la vida pública, porque seguramente no te interesa escuchar a los otros, ya tienes línea.

Pero te recuerdo que somos los ciudadanos los que pagamos tu oneroso salario sin que derrames una gota de sudor por tu trabajo, somos nosotros los que sí sudamos con el trabajo del campo y de la fábrica, los que nos quemamos el “coco” para dar clases o estar horas sentados en oficinas atendiendo a los enfermos o asuntos que sí hacen crecer a la patria, de la que seguramente vas a decir que amas con todo tu corazón en tribuna, pero como las meretrices de primera, cobras caro el amor.
Seguramente tendrás tu casa de enlace en el distrito al que perteneces, pero el teléfono nunca será contestado, no despacharás asuntos de tu distrito, quizá ni lo conozcas bien. No harás trabajo de campo para escuchar qué es lo que opina la gente de forma honesta… No tu gente ni la de tu partido, la gente de tu pueblo o de tu colonia, los líderes natos, los jóvenes. De seguro no tendrás comunicación con la población de tu distrito para informales objetivamente cuáles son las reformas que se pretenden votar y las implicaciones que eso tendría en el futuro, sin filias ni fobias, para que representes a quienes te eligieron. No, eso no va a pasar, sientes que le debes tu triunfo a tu partido al que serás acríticamente servil.
Lo que escribo no lo hago con el estomago fruncido, sino con la experiencia de muchos años en los que he buscado hablar con los diputados de los distritos en donde he ejercido el ministerio y sin que alguna vez haya recibido respuesta.

@arquimedios_gdl

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