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Grupo1º de Filosofía

En 2014, en la Arquidiócesis de Guadalajara había 6 millones 754 mil 173 habitantes en el territorio diocesano, que incluye también algunas poblaciones de Zacatecas y Nayarit (137 mil fieles de estas comunidades).
En el curso 2014–2015 del Seminario de Guadalajara se registraron 1351 seminaristas. Esto nos indica que había un seminarista por cada 4 mil 999 pobladores.
Hay que señalar que un buen número de los municipios de Jalisco pertenecen a las Diócesis de Ciudad Guzmán, Autlán y San Juan de los Lagos, mismas que se encuentran en esta entidad, pero que no contamos ahora ni con sus habitantes ni con el total de sus seminaristas. Los datos se concentran en la Arquidiócesis de Guadalajara.
En 2024 somos 7 millones 622 mil 520 habitantes en esta Arquidiócesis. En el curso 2023–2024 se registraron 904 seminaristas, es decir, un seminarista por cada 8 mil 431 personas.
Es así que aumentó, en una década, casi 100% de la población por seminarista.

Como se puede constatar, en las gráficas el número de jaliscienses aumenta. Los habitantes aumentan considerablemente, mientras que el número de seminaristas va disminuyendo dramáticamente. Esto nos debe poner a reflexionar para buscar soluciones al respecto.

Fuentes: Consejo Nacional de Población (CONAPO), Consejo Estatal de Población (COEPO). Informes Rectores del Seminario de Guadalajara, Directorio Eclesiástico de Guadalajara 2021.

ORIGEN DE LOS SEMINARISTAS DEL SEMINARIO MAYOR DE GUADALAJARA
En el presente curso escolar, están inscritos 381 seminaristas, que incluyen el Curso Introductorio de Tapalpa (52) y Filosofía y Teología (329). El lugar de origen de estos alumnos los podemos ubicar de la siguiente forma:
FORÁNEOS
Zona Norte

+San Cristóbal de la Barranca: 2
+Teúl de González Ortega, Zac.: 2
+Florencia, Zac.: 2
+Totatiche: 1
+Villa Guerrero: 2

Zona Valles

+Tala: 15
+Ahualulco: 4
+Tequila: 7
+Teuchitlán: 1
+San Martin Hidalgo: 3
+Hostotipaquillo: 1
+Cocula: 1
+El Arenal: 2
+Ameca: 3

Zona Ciénega

+La Barca: 7
+Ocotlán: 2
+Poncitlán: 2
+Jocotepec: 2
+Jamay: 1
+Ayotlán: 1

(No están incluidas todas las Parroquias foráneas, como Zapotlanejo, Ixtalhuacán del Río, Moyahua, Cuquío, Juchipila, etc., de donde provienen 58 seminaristas).

URBANOS

  • Guadalajara: 181
  • El Salto: 27
  • Tlaquepaque: 23
  • Tonalá: 17
  • Tlajomulco: 14

(Fuente: Secretaría del Seminario de Guadalajara).
RESPECTO AL NÚMERO DE SACERDOTES
En los últimos 10 años, el número de habitantes ha aumentado por cada Sacerdote que ha recibido el sacramento del Orden.
Debemos preocuparnos por el incremento de vocaciones, antes de tener una comunidad sin sacramentos, ya que, como escribió san Juan Pablo II: “Sin Sacerdotes no hay Eucaristía” (Jueves Santo, 2002).
Los Sacerdotes son instrumentos y ministros de los sacramentos de la Iglesia que Jesús instituyó. Esto se puede observar desde las primeras imágenes de la Iglesia que nos ofrecen los Hechos de los Apóstoles: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los Apóstoles, a la Comunión: a la fracción del Pan y a las oraciones” (2,42). La “fracción del Pan” evoca a la Eucaristía, y después de 2000 años seguimos reproduciendo aquella imagen de la Última Cena en la santa Misa, a través de nuestros Sacerdotes.
El número de población ha aumentado, pero no así el número de Sacerdotes que se ordena año con año.
ANALIZANDO CAUSAS, ¿POR QUÉ HA BAJADO EL NÚMERO DE SEMINARISTAS?
A.Descomposición social.
B. Falta de valores, búsqueda de nuevos intereses (el Sacerdocio es servir y no denota un estatus social o de poder, que es lo que las personas más buscan actualmente).
C. Falta de testimonio de los cristianos y de los Sacerdotes.
D.Nos hace falta renovarnos, adaptarnos a la nueva mentalidad, no relajando hábitos, disciplina y exigencias, sino adaptando.
E. Choque de culturas.
F. Falta de promoción vocacional.
G.Falta de apoyo e interés de algunos Párrocos para promover vocaciones.
H.Para algunos, estudiar en el Seminario les resulta oneroso, y no se pueden solventar los gastos.
I. Falta de responsabilidad personal, pereza y rutina en los que deciden iniciarse como seminaristas.
(Opinaron Sacerdotes, exalumnos y profesores del Seminario de Guadalajara).

“Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió”

“Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió” (Lc 5, 27-28).

Es impresionante cómo la Palabra de Jesucristo entra en el corazón de Mateo (a quien otros evangelistas llaman Leví), un hombre al cual el pueblo judío rechazaba por “traicionar” a su gente, porque trabajaba para el imperio romano recabando impuestos.
El Evangelio no profundiza en la experiencia que pudo haber tenido Mateo con Jesús. Sin embargo, una sola palabra le bastó para sentir el amor de Dios en su vida y dejarlo todo. Hoy el mundo está necesitado de personas que quieran dejarlo todo y seguir a Cristo con su vida.
NECESITADOS, NO TANTO
La disminución de Sacerdotes es un hecho que afecta a los católicos en todo el mundo. Tan sólo con echar una mirada a nuestra realidad en México, donde hay Parroquias que no tienen un Sacerdote que las atienda. La Arquidiócesis de Guadalajara, aunque si se ha visto afectada por este fenómeno, no resiente tanto la escasez de Presbíteros, puesto que en los últimos años se han ordenado más de 200.
Como mencionábamos anteriormente, hacen falta jóvenes que decidan apostar por darle un SÍ al Señor. Muchas veces, el miedo a renunciar a un ideal que tenemos en nosotros mismos, nos hace ensordecer esta llamada.

Desde nuestra experiencia, sabemos que está en nosotros decir que sí y buscar el acompañamiento necesario, sabiendo que el Señor no nos defraudará.

¿TE GUSTARÍA SERVIR A TUS HERMANOS EN CRISTO?
Si hoy tú te encuentras en esta situación o no sabes qué hacer, nosotros te proponemos estos caminos, con base en nuestra experiencia.

  • La Iglesia no es todo lo que se encuentra en las redes sociales. No hagas caso a los prejuicios, conoce y vive tu propia experiencia con Cristo.
  • No te avergüences del llamado. No le des relevancia a las opiniones negativas. Siempre habrá personas que no opinen igual que tú o que te critiquen, recuerda que a Jesucristo también lo juzgaban y lo criticaban. Pídele a Él que te ayude a llevar tu vocación.
  • Acércate con tu Párroco o un Sacerdote de tu confianza. Podemos llegar a pensar que hablar con el Sacerdote no sirve, que no nos entiende, o que ya está pasado de moda. Pero ellos también son hombres como nosotros y muchas veces tienen un consejo para ti.
  • Acude a los sacramentos. No te queremos mentir. Por eso, de una vez te advertimos, que a veces el camino no es fácil, por este motivo es importante que te acerques a los sacramentos (Eucaristía, Comunión, Confesión, etc.) para que puedas combatir contra las tentaciones que se te presenten.
  • Levántate si caes. No te espantes de tus pecados. Si caíste, rápidamente busca la confesión y empieza de nuevo. Así irás fortaleciendo tu vocación y podrás ver el amor de Dios, en el perdón de tus pecados.
  • Acércate a María: “¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?”, palabras dichas por parte de la Virgen de Guadalupe, nuestra Madre, a Juan Diego, que nos regalan un consuelo para nuestra vida. Por eso, pídele a Ella que te ayude, te consuele y te sostenga para hacer la voluntad de Dios, que Ella siempre estará allí para ti.
  • No descuides la oración. Entrar en diálogo con Dios, es importantísimo, Él es el más indicado para ayudarte a resolver muchas de tus dudas.

Estos caminos te los proponemos con base en lo que a nosotros, como seminaristas, nos ayuda a sostenernos en este llamado que Dios nos ha hecho a servirle a Él y a su grey.

LLAMADO PARA SER FELIZ
Porque cuando le dices “sí” a Dios, el mundo te va a querer obligar a darle un “no”. San Mateo, después de dejarlo todo, le ofreció a Jesús un banquete por lo agradecido que estaba de sentir que había uno que no lo despreciaba y lo llamaba en su realidad. No desoigas, el llamado que Dios te hace a ser feliz. “Gustad y ved lo bueno que es el Señor” (Sal 34,8).

Ser seminarista hoy
Entrevista al Padre Luis Octavio González Salas,
“Padre Güichín”

“Padre Güichín”
(Luis Octavio González Salas)

El Padre Luis Octavio actualmente es formador del Seminario Mayor de Guadalajara. Tiene 14 años de Ordenado. Licenciado en Doctrina Social de la Iglesia. Antes ya había sido formador en el Seminario Menor y trabajó en algunas Parroquias por más de 5 años. Ahora es su segundo curso como Padre Espiritual en el Seminario ubicado en Chapalita.

  • ¿Con qué finalidad se hacen los equipos de vida en los grupos del Seminario?
    “Los equipos de vida tienen como finalidad principal promover la convivencia y fomentar la relación y la fraternidad entre los seminaristas. Se realizan actividades que ayudan en el crecimiento personal, académico y espiritual de los seminaristas. En este sentido, los campamentos proporcionan un espacio para abordar temas específicos en áreas, como dimensión afectiva y emocional”.
  • ¿Qué importancia tiene el acompañamiento psicológico en la formación actual de los seminaristas?
    “Es una herramienta invaluable en la formación de los seminaristas. Si bien la psicología no debe ser absolutizada, sí es un medio para que ellos trabajen aspectos emocionales, afectivos y relacionales. Ayuda a que se conozcan mejor, reciban herramientas para superar dificultades y potencien su desarrollo personal”.
  • ¿Qué factores considera que afectan a la baja de vocaciones en nuestro Seminario?
    “Muchos factores, yo diría globales. Algunos argumentan que hemos pasado por una etapa de declive en el cristianismo. Las nuevas tecnologías, la ciencia, las redes sociales, internet y los medios de comunicación han abierto múltiples canales de información, aunque a veces carecen de una formación adecuada. Esto dificulta que los jóvenes respondan al llamado vocacional.
    “Además, se habla de una descristianización, así como de un pragmatismo creciente y una cultura líquida en las nuevas generaciones, factores que obstaculizan una respuesta firme a la vocación sacerdotal. Considero que factores como la economía, la familia y el ambiente cultural también han influido en que haya menos vocaciones sacerdotales”.
  • ¿Qué riesgos considera que son más influyentes en la formación de los seminaristas?
    “Como individuos, somos producto de nuestro tiempo. Al analizar la realidad, identifico varios riesgos significativos en la formación de los seminaristas. En primer lugar el riesgo inherente a nuestra propia humanidad y debilidad. Existe el peligro de querer seguir a Cristo y ser Sacerdote sin tener un verdadero amor por Dios. Esto conlleva el riesgo de ver el sacerdocio como una simple profesión, en lugar de una verdadera vocación y estilo de vida, un seguimiento de Cristo. Otro riesgo importante es la superficialidad, alimentada por la abundancia de información, pero la falta de formación adecuada. También existe el riesgo de subestimar la importancia de la formación, viéndola como una imposición, en lugar de asumirla como un proceso que nos conformará con Cristo Sacerdote”.
  • ¿Cuáles considera que son los riesgos de las redes sociales en la vida diaria del seminarista? ¿Recomendaría usted que un seminarista utilice las redes sociales para la evangelización?
    “Existe el peligro de volverse esclavo de las redes sociales y distraerse de sus responsabilidades y de su formación espiritual.
    Sin embargo, las redes sociales también pueden ser utilizadas de manera positiva para la evangelización y la autoformación. Es crucial que los seminaristas las utilicen con responsabilidad y conciencia, aprovechando su potencial como medio de crecimiento y difusión del mensaje cristiano”.
  • Respecto a lo que menciona sobre la abundancia de información y la escasez de formación, ¿ cómo puede ayudar el Seminario a los seminaristas a desarrollar un pensamiento crítico sobre la sociedad en la que desarrollan el Evangelio?
    “Es fundamental que el Seminario fomente una formación integral que incluya tanto aspectos filosóficos como biológicos. Las materias impartidas deben contribuir a crear una conciencia crítica en los seminaristas respecto a la sociedad en la que viven y el contexto en el que ejercerán su ministerio. La formación ética, moral y axiológica, así como el desarrollo de la conciencia, son parte esencial de este proceso”.
  • La vida espiritual es una de las bases en la formación del seminarista, ¿ cómo pueden los seminaristas hacer uso de los medios espirituales y de formación espiritual que les proporciona el Seminario?
    “La vida espiritual del seminarista es
    crucial y debe ser cultivada constantemente. El Seminario proporciona medios como la oración, la Eucaristía diaria, el examen de conciencia y la búsqueda de Dios. Sin embargo, el seminarista también debe buscar su propio crecimiento espiritual de manera activa. La vida espiritual no se limita a los medios ofrecidos por el Seminario, sino que implica una búsqueda personal y una relación íntima con Dios”.
  • ¿Cómo se puede trabajar la parte afectiva del seminarista para garantizar una buena formación en este aspecto?
    “Es fundamental y debe ser trabajada
    con cuidado. Esto incluye el autoconocimiento, la autoestima y el acompañamiento espiritual. Los seminaristas deben aprender a conocerse a sí mismos y a entender sus emociones, sentimientos y debilidades. La dirección espiritual y el acompañamiento de formadores y compañeros son herramientas importantes en este proceso. Además, el Seminario debe ofrecer espacios y recursos para que los seminaristas puedan expresar y explorar su afectividad de manera sana y equilibrada”.
  • Finalmente, ¿ qué recomendaciones puede ofrecer para que el Seminario pueda ayudar a los seminaristas en su discernimiento vocacional y en la superación de las crisis que puedan enfrentar?
    Los seminaristas deben cultivar una vida de oración constante, buscando la voluntad de Dios en todo momento. Además, el Seminario debe ofrecer un acompañamiento personalizado a través de la dirección espiritual, el apoyo de la comunidad y el discernimiento en comunidad. Los seminaristas deben aprender a enfrentar las crisis vocacionales con serenidad y confianza en la gracia de Dios, y nunca deben tomar decisiones precipitadas. Es importante recordar que las crisis son parte del proceso de formación y pueden ser oportunidades para fortalecer la vocación”.

Buscando seminaristas

Testimonio del Padre Elías Parada Andalón, promotor vocacional

Pbro. Elías Parada Andalón

El Padre Elías es un Sacerdote con gran compromiso en la encomienda que se le ha dado como promotor vocacional en la Diócesis. Había estado trabajando como formador en el Seminario Menor de Guadalajara, en el área de la disciplina, con el grupo de 2° de preparatoria.
Está entusiasmado en su nueva tarea, tan importante para la Diócesis en el área de buscar vocaciones para el sacerdocio.
Su cargo conlleva bastante actividad: “tenemos movimiento la mayor parte del tiempo, tanto el Padre Max (compañero de trabajo) como yo. Siempre, desde que llegué, supe que era una verdadera experiencia por vivir y una buena manera de seguir apoyando al Seminario desde otra área diferente a la de la formación directa de los jóvenes.

“Ahora es más emocionante tratar de ser esa chispa que encienda el deseo por la vocación al sacerdocio y a la vida consagrada. Dentro de las actividades que realizamos está la visita a distintos colegios y Parroquias, gracias también a los seminaristas que nos apoyan en esta área de pastoral.
También nos corresponde la realización de preseminarios y el seguimiento de los jóvenes que deseen entrar en el Seminario. Aunque esto parezca algo abandonado, es una de las áreas que más tiempo requieren, o por lo menos una de las que nunca se les termina el trabajo”.

“La promoción de vocaciones es una encomienda que requiere de muchas manos. Ojalá puedan ser también parte de esta tarea al convertirse en promotores vocacionales desde sus propios hogares”, señaló.

Congruencia de vida, el mejor promotor vocacional

Entrevista al Padre Roberto Medina Carrillo

Padre Roberto Medina Carrillo.

•¿Qué tanto influyó en su Sacerdocio la formación del Seminario?
“Totalmente, obvio, pero lo primero que influye en tu vida es la educación en la familia. En segundo lugar, la visión del Seminario te da una perspectiva particular de los temas importantes de la vida misma, además de la experiencia práctica de todas las experiencias que se vivieron en el Seminario”.
•¿Qué experiencia pastoral marcó su etapa como seminarista?
Cuando salíamos a misiones.
•¿Qué hace un Sacerdote para promover las vocaciones?
“Llevar una vida congruente con el Evangelio, con mi vida sacerdotal. Es la promoción más grande que uno puede hacer”.
•¿Cuál es la principal fuente donde el joven descubre su llamado?
“Que la familia sea cercana a Dios y juntos vayan a Misa”.
•¿Cuál es el motivo principal de una crisis vocacional?
“Las crisis son procesos naturales de la existencia de una persona. Son momentos para crecer y cuestionarse sobre si estamos haciendo las cosas bien, si vamos en el rumbo correcto”.
•¿Qué aspectos considera que afectan la disminución de vocaciones?
“Son muchas cosas. Uno muy importante, el secularismo; es decir, un mundo ateo e indiferente a la religión. Se respira en las universidades, en las preparatorias, en las escuelas, con un ateísmo no solo pasivo, sino agresivo contra la Iglesia. Eso ha afectado muchísimo”.
•Usted comenzó una era digital en la atención a las vocaciones, ¿cuál fue su experiencia?
“Me tocó estar en promoción vocacional en tiempo de pandemia, así que el contacto con los jóvenes era digital. Dábamos dos temas distintos los viernes, por zoom, y la verdad me encantó, me gustó mucho. Los jóvenes preguntaban mucho. Me pareció una modalidad muy buena. En este caso, las redes sociales nos ayudaron mucho a estar en contacto con los muchachos, a recibir sus preguntas y a que ellos continuaran recibiendo formación”.

Seminaristas en actividad apostólica

Los seminaristas, dentro de su formación, realizan un apostolado sabatino, el cual cubre las necesidades dentro del tejido social y de los agentes de pastoral en sus respectivos grupos parroquiales. Presentamos algunos ejemplos.
Parroquia Ntra. Sra. del Refugio de Pecadores (Lomas de Zapopan). En esta comunidad actualmente participan tres seminaristas en el apostolado sabatino, que consiste en dar Catecismo, formación de catequistas, y atención a monaguillos, equipo de Liturgia y de pastoral profética. Toda esta formación que reciben los diferentes grupos tiene como finalidad un crecimiento integral (humano y espiritual) para vivir y compartir la vida sacramental en la comunidad parroquial y en su propia casa. También ayudan a orientar a niños y adolescentes en los diferentes tipos de vocación a la que se pueden sentir llamados, poniendo énfasis en la vida sacerdotal.
Hospitales (Sma. Trinidad, Santa María Chapalita y Sagrado Corazón). Este apostolado consiste en la visita personal de los seminaristas a los enfermos, dedicándose principalmente a escucharlos y compartir con ellos el Evangelio. Aunque pareciera algo sencillo, los que van ahí, deben tener la capacidad de adentrarse en un mundo en donde muchas veces, a causa de la misma enfermedad, les muestra un panorama de desesperanza.
Los seminaristas tienen la labor de compartir esta esperanza, y llevar la luz que necesita tanto la persona que padece la enfermedad, así como sus familiares, que se sienten confundidos ante la prueba.
Comedor comunitario. Otro de los principales apostolados es el de atender comedores comunitarios, en donde se alimenta de manera particular a aquellas personas en situación de calle, que no cuentan con las necesidades de proveer sus alimentos de manera personal e incluso familiar.
El principal trabajo consiste en ayudar en la preparación de los alimentos, para posteriormente servirlos y compartir con ellos la mesa. Esto logra una cercanía del seminarista a la realidad de las personas que viven en situación de calle, haciéndonos más conscientes de no sólo una necesidad humana, sino una de las más indispensables que es la necesidad espiritual.
Uno de nuestros compañeros nos comparte sobre lo que más llena su corazón al hacer este servicio: «Es maravilloso poder ver la gratitud en el rostro de aquellas personas que no tienen con que pagarte, más que con una mirada de un sincero “gracias”».


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