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Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

La Cuaresma – tiempo que va desde el Miércoles de Ceniza hasta la mañana del Jueves Santo – es un periodo de preparación integral para la Resurrección del Señor (y la nuestra).

La Iglesia enseña que esta preparación debe hacerse mejorando:

  1. Nuestra relación con Dios.  Orando más y mejor, realizando un profundo y exhaustivo examen de conciencia, haciendo una buena confesión y comulgando sacramentalmente y con los valores del Reino, etc.,
  2. Nuestra relación con el prójimo.  Realizando obras de misericordia corporales y espirituales, compartiendo nuestros bienes y tiempo con los menos favorecidos, reconciliándonos con quienes tengamos problemas, pidiendo perdón a quienes ofendimos, etc.,
  3. Y nuestra relación con nosotros mismos.  Cuidando nuestro equilibrio y disciplina emocional y relacional y mortificándonos con abstinencias y ayunos, es decir, esforzándonos por llevar una salud alimentaria que nos posibilite el trabajo por el evangelio, etc.

Y, desde hace casi cinco siglos, nos invita a todos a realizar Ejercicios Espirituales.  Estos son como una “máquina de conversión” con momentos de reflexión de la Palabra y oración silenciosa, de revisión de motivaciones y comportamientos para compararlos con el proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros.  Suelen realizase en grupo, presencialmente y con un director o directora espiritual.  Pero, también se pueden hacer de forma individual, leyendo y escribiendo e, incluso, por internet…

Ofreceremos seis temas, cada uno inspirados en las lecturas de cada domingo del tiempo de cuaresma, para inspirar tus reflexiones individuales y/o con tus allegados.  Pretendemos ayudarte (cada semana) a orar, meditar, revisar tu vida y generar alternativas más saludables para tu espiritualidad y práctica cristiana.

Antes, toma una pluma y escribe tus compromisos para esta Cuaresma:

  • Para poder resucitar con Jesús, ¿a qué pensamientos, sentimientos y comportamientos “moriré”?
  • ¿Qué valores y virtudes cultivaré?

(Sugerimos revisar y ampliar estas dos preguntas en cada tema semanal).

Vamos al primer tema…

¿QUÉ NOS DICE DIOS HOY?

(Lee repetidamente las lecturas y subraya las frases y palabras que te parezcan más llamativas y desafiantes…)

Génesis 9,8-15: Dios hace una alianza con nosotros… (Aparece 5 veces la palabra “alianza”)…

Salmo 24: Dios tiene amor y ternura para con nosotros…

1 Pedro 3,18-22: Cristo murió por nosotros… Nos rescató… nos purificó por el bautismo para que vivamos con una conciencia limpia ante Dios…

Marcos 1,12-15: Jesús, conducido por el Espíritu, va al desierto para meditar y discernir, ahí debe también superar algunas tentaciones… luego, predica la buena nueva…

REFLEXIONEMOS:

(Cuestiónate, dejarte interpelar, revisa tus apegos y afectos que no responden al plan de Dios para ti… Genera nuevas opciones de crecimiento…)

En su “cuaresma” Jesús se retira al desierto para (re)pensar cuál será la mejor manera de cumplir su misión…  Por eso, el demonio lo tienta pretendiendo facilitarle la vida y debilitarlo… Pero Jesús, cimentado en la Palabra, lo rechaza…

Este evangelio nos invita a cuestionarnos cómo estamos viviendo y si estamos cumpliendo la misión que Dios nos ha encomendado… ¿Cómo estoy actualizando mi alianza con Dios de acuerdo con mi estado de vida?  ¿Cuáles son las tentaciones que se me están presentando hoy?  ¿En qué situaciones quisiera ya no esforzarme más o sacar provecho de mis acciones?  ¿Cómo puedo reajustar mi proyecto de desarrollo integral en esta cuaresma para vivir como bautizado?

TE PROPONEMOS QUE HAGAS ALGUNO DE LOS SIGUIENTES EJERCICIOS:

  1. Haz una lista de las actividades y costumbres que realizas en cuaresma: comer mariscos y capirotada, ir de vacaciones, privarse de algún gusto, confesarte, hacer ejercicios espirituales.…
  2. Cuáles te ayudan a vencer las tentaciones de llevar una vida poco comprometida…
  3. Cuáles te ayudan a vivir con amor, ternura y frutos espirituales en orden a la misión personal que Dios te ha encomendado…
  1. Haz una lista de las tentaciones que se te presentan para que no crezcas, no te comprometas y no luches por algo mejor…
  1. En tu oración de cada día, conversa con Dios sobre tu alianza con Él, los planes de resurrección que tiene para ti y la hermosa misión que te ha confiado…

¿QUÉ NOS DICE DIOS HOY?

(Lee repetidamente las lecturas y subraya las frases y palabras que te parezcan más llamativas y desafiantes…)

Génesis 22, 1-2.9-13.15-18: Abraham es probado y, superada la prueba, viene la bendición/recompensa… y su descendencia se convierte en una bendición para todos…

Salmo 115: Aún abrumados por las desgracias y las pruebas confiemos en Dios…

Romanos 8, 31b-34: Dios está de nuestro lado, ¿quién estará contra nosotros?

Marcos 9, 2-10: Jesús, con tres discípulos, sube a la montaña y se transfigura… Conversa con Moisés y Elías… Los envuelve una nube… Una voz lo presenta como su Hijo amado a quien deben escuchar… Descienden guardando el secreto y reflexionando…

REFLEXIONEMOS:

(Cuestiónate, dejarte interpelar, reconoce lo que te dificulta responder al plan de Dios para ti… Genera nuevas opciones para seguir creciendo…)

La vida de Abraham, de Jesús, de los discípulos, de Pablo y la nuestra se parecen… Pasamos por momentos de incertidumbre, sufrimiento y pruebas… pero, si confiamos en Dios, Él nos dará sentido y confianza a estos momentos hilándolos a otros momentos de salvación… Nos ayudará a captar que lo importante es que al final, unidos a Él y por su intercesión, resucitaremos también… ¿Descubro la presencia de Dios en medio de mis crisis, pruebas y dudas?

Cada etapa de la vida nos plantea retos y nos brinda oportunidades de alcanzar bendiciones específicas… Algunas de estas crisis pueden venir por la pérdida de la juventud y la belleza, de algunas facultades, la salud o el trabajo, por las separaciones, las devaluaciones económicas, los accidentes inesperados, la enfermedad y/o muerte de seres queridos… ¿Qué retos se me están presentando ahora mismo?

La vida está llena de crisis, desde el niño que aprende a valerse por sí mismo hasta el adulto mayor que debe vivir con sabiduría sus últimos días en un cuerpo menguado… La vida tiene pérdidas que son inevitables… Estas crisis y pérdidas pueden ser un camino de crecimiento y bendición para nosotros mismos y para los demás… ¿Qué luces aporta mi fe sobre las obscuridades que atravieso?

TE PROPONEMOS QUE HAGAS ALGUNO DE LOS SIGUIENTES EJERCICIOS:

  1. Dibuja una línea que vaya desde tu nacimiento hasta tu muerte…

Marca en esa línea algunos momentos de crisis…

Descubre cómo Dios estuvo siempre presente fortaleciéndote y re-significando esas pruebas… Agradécele…

  1. Responde (por escrito): ¿Tiendo a confiar o desconfío de todo y todos?  ¿Soy autónomo o la vergüenza no me deja actuar?  ¿Tengo iniciativa o siento una culpa crónica que no me deja accionar?  ¿Soy diligente o me siento inferior a los demás?  ¿Estoy seguro de mi identidad y misión o estoy confundido e inseguro?  ¿Soy capaz de intimidad o me mantengo aislado de todos?  ¿Genero nuevos proyectos o estoy estancado?  ¿Me siento en paz conmigo o tengo episodios de desesperación?

¿Eres ya bendición para todos o qué “transfiguración/es” quedan pendientes?

  1. Pídele a Dios los recursos para enfrentar las dificultades venideras como oportunidades para crecer…

¿QUÉ NOS DICE DIOS HOY?

(Lee repetidamente las lecturas y subraya las frases y palabras que te parezcan más llamativas y desafiantes…)

Éxodo 20, 1-17: Los mandamientos son guías para alcanzar lo más importante en la vida, para vivir en el amor de Dios y en paz con todos…

Salmo 18: Los mandamientos del Señor son perfectos, reconfortan, nos hacen sabios, son rectos y nos alegran, son nítidos y nos dan luz, son verdaderos y justos, son más valiosos que el oro y más dulces que la miel…

1 Corintios 1, 22-25: Para los judíos Cristo crucificado era tropiezo y para los griegos, locura… Para nosotros es la fuerza y la sabiduría de Dios…

Juan 2, 13-25: Jesús expulsa a los vendedores y cambistas el templo pues la religiosidad se había corrompido… Declara: “destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”.  Él viene a substituir el templo y a reconstruir la relación con Dios…

REFLEXIONEMOS:

(Cuestiónate, dejarte interpelar, descubre lo que te impide responder al plan de Dios para ti… Genera nuevas conductas y actitudes…)

Hoy se nos invita a revisar si hemos dejado de percibir nuestro “templo” – cuerpo, iglesia, humanidad – como el lugar de encuentro con Dios y se ha convertido en lugar de “comercio”, es decir, si lo que debería ayudarnos a cultivar nuestra espiritualidad se ha convertido en compraventa…

Tardaron cuarenta y seis años en construir el templo material, pero olvidaron y deformaron el verdadero sentido de su existencia… Jesús, con su ira santa, viene a purificarnos de nuestros vicios, de nuestra manera equivocada de percibir a Dios, de nuestra pobre manera de comunicarnos con Él, de querer comerciar con Él y de buscar chantajearlo…

La primera lectura y el salmo nos invitan a purificar nuestra vida, descubriendo cómo actuar, valorando lo que nos conduce a Dios, revisando nuestras actitudes y acciones e impulsando lo que nos ayuda a (man)tener una espiritualidad sana…   ¿En qué se nota que para mí los mandamientos son imposiciones o camino de crecimiento, vida y libertad?

TE PROPONEMOS QUE REALICES ALGUNO DE LOS SIGUIENTES EJERCICIOS:

  1. Revisa el decálogo.

¿Percibo la bondad de cada mandamiento?

¿Cuáles amo y cuáles me pesan?

  1. Encuentra tu “decálogo” particular…

No todos los “mandamientos” que obedeces provienen de Dios, sino de otros dioses o tradiciones o los has inventado… ¿Qué “preceptos” me guían en relación con el “amor”, la ecología, la política, la familia, el cuerpo, el dinero, las personas de otra religión, partido político, clase social o preferencia sexual?

[Cercanos al día internacional de la mujer (8 de marzo)… ¿Vives alguno de estos “mandamientos”?

“Valorarás más al hombre que a la mujer”.

“El varón merece más remuneración que la mujer”.

“Hay comportamientos que son inmorales en una dama y virtudes en un hombre”…

¿Qué otros comandos contra la dignidad de la mujer has adoptado?]

Compara tus “mandamientos” particulares con los del éxodo…

¿Estoy dispuesto a desechar los que vienen del mundo y a vivir los que Dios me da para mi protección y crecimiento?

  1. Anota tus respuestas: ¿Qué es para mí tener vida espiritual y cómo puedo purificarla (antes de que Jesús venga con su “látigo”)?
  1. Hoy aparece un Jesús iracundo…

¿A mí me hace enojar lo que va contra los mandamientos de Dios o lo que va contra mis intereses?

¿Cómo puedo utilizar mi ira para fines positivos?

  • Pide al Señor que te dé valor para revisarte y purificar el templo que eres tú, aun haciéndote “violencia”, para contribuir en la construcción del cuerpo de Cristo…

¿QUÉ NOS DICE DIOS HOY?

(Lee varias veces las lecturas y subraya las frases y palabras que te parezcan más desafiantes…)

2 Crónicas 36, 14-16. 19-23: Dios castiga las infidelidades de su pueblo para educarlo… Luego, lo perdona y lo compromete en la reconstrucción…

Salmo 136: El pueblo siente nostalgia de Dios y recuerda la fuente de su alegría…

Efesios 2, 4-10: La misericordia de Dios es grande; nos ha salvado para hacer el bien…

Juan 3, 14-21: Jesús explica a Nicodemo que vino para salvar al mundo… Es la luz, si nos mantenemos alejados o cercanos de él, manifestamos si nuestras obras son malas o están hechas según Dios…

REFLEXIONEMOS:

(Déjate interpelar, cuestiona lo que te dificulta responder al plan de Dios para ti… Genera nuevas opciones…)

“Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”… A veces, parecería que no valoramos lo que somos y tenemos.  Ni percibimos la riqueza de la realidad ni somos conscientes del mal que se va anidando en nuestros corazones… De repente nos caen encima los problemas como a los israelitas el destierro.  Luego, estando sumidos en el dolor, nos volvemos más reflexivos… ¿Cómo llegué a esta situación?  ¿Qué puedo aprender?

Israel vivió este proceso: se olvidó del Señor – fue desterrado – reconoció sus faltas y valoró el bien perdido – volvió al Señor y a su tierra – reconstruyó la ciudad y el templo… ¿Cuántas veces necesito pasar por este proceso?  ¿Hay otra manera de aprender?

“Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre”… A Jesús le costó ese “tiene que ser”… Israel pagó cara su falta de reflexión y docilidad a Dios… Tal parece que, tarde o temprano, debemos aprender a reconocer lo que Dios no da y a reconocerlo, amarlo y a cumplir su voluntad… ¿Será que, a veces, no quiero que nada me cuestione o moleste?

No significa que quien reconozca y ame a Dios no tendrá problemas en su vida o no le sucederán desgracias, pues las pruebas sirven para renacer y encontrar la salvación…

“No hay mal que por bien no venga”… Tenemos que aprender a hacer una serie de elecciones en nuestra vida según la “luz” de Dios… estas elecciones de acuerdo a la voluntad de Dios se deben transformar en actitudes y comportamientos.  Por ejemplo, cultivar más amor y respeto hacia Jesús y lo que a él le importa, mayor apertura hacia nuestros prójimos, más sentido comunitario y responsabilidad social, más reflexión sobre lo que las experiencias de la vida – especialmente las más dolorosas – nos van enseñando…

TE PROPONEMOS QUE REALICES LOS SIGUIENTES EJERCICIOS DURANTE LA SEMANA:

  1. Recuerda algunos momentos de profundo dolor que hayas pasado…

¿Cuáles son las lecciones de vida obtengo de esos momentos?  ¿Qué frutos produciré en mi vida presente y futura a partir de mi reflexión sobre los momentos difíciles de mi pasado?

  1. Una persona que sigue la luz de Jesús se vuelve luminosa… En cambio, quien vive escondido en las tinieblas se vuelve tenebroso…

¿Cómo soy yo?  ¿Cómo me perciben los demás?  ¿Qué luz proyecto?  ¿Qué sombras extiendo?

  1. Pide al Señor su gracia y su luz para convertirte, progresivamente, en alguien capaz de aprender del dolor, confiar en su Amor – ese Amor que “triunfó” en la cruz –, sentirse salvado y ser misericordioso…

¿QUÉ NOS DICE DIOS HOY?

(Lee repetidamente las lecturas y subraya las frases y palabras más llamativas y desafiantes…)

Jeremías 31, 31-34: Dios hará una alianza nueva, escrita en los corazones, todos reconocerán que le pertenecen y que él es su Dios…

Salmo 50: Crea en mí, Dios, un corazón puro… Renuévame… Devuélveme tu salvación… Enseñaré a los malvados tus caminos…

Hebreos 5, 7-9: Jesús, presentó oraciones y súplicas a quien podría librarlo de la muerte. Sufriendo, aprendió a obedecer… así se convirtió para los que lo obedecen en autor de Salvación Eterna…

Juan 12, 20-33: Jesús, anunciando su muerte, dice que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero, si muere, da mucho fruto y añade que si queremos servirlo, lo sigamos…

REFLEXIONEMOS:

(Cuestiónate, dejarte interpelar, reconoce tus apegos y afectos que no responden al plan de Dios para ti… Genera nuevas conductas…)

  • La “hora” y el “ahora”.  Indican que ha llegado el momento en el que Jesús, en la cruz, manifestará la entrega total de Dios.  Esto nos invita a alcanzar la plenitud humana mediante la entrega total, como el grano de trigo que, rompiendo la cáscara del egoísmo, se deshace para producir más Vida…
  • Vida y muerte, cada una de ellas tiene al menos dos significados, según el contexto: vida biológica y Vida espiritual; muerte biológica y muerte del falso ego.
  • Servidor.  El servicio es voluntario y por amor, no por obligación.
  • Cruz y glorificación.  Dos momentos identificados.
  • Luz y tinieblas.  Jesús es la Luz y las tinieblas son la condenación.]

Hacer un proceso de pasar de satisfacer los instintos a la donación por amor, no es fácil para nadie.  No lo fue ni para Jesús.  Dice hoy la Palabra que él pasó por lágrimas y llanto… Es doloroso para el grano morir… Jesús es nuestro modelo en eso de morir para sí mismo, como el grano de trigo…

Hay actitudes que capacitan para convertirse en grano que ofrece su vida para dar Vida.  Jesús las vivió:

  • Escucha, reflexión y aceptación de la Palabra de Dios,
  • Adhesión a su proyecto,
  • Renuncia a los propios intereses,
  • Aceptación del dolor como elemento transformador y salvífico,
  • Confianza de que Dios sacará algo mejor a partir de lo que le donemos…

¿Cómo vivo cada una de estas actitudes en mi vida?

Conviene sufrir por algo que valga la pena…  ¿Cómo puedo servir a Jesús en mis hermanos?  ¿Cómo y a qué debo morir para Vivir?  ¿Puedo negarme a satisfacer mis instintos para ayudar a otros?

TE PROPONEMOS QUE REALICES ALGUNO DE LOS SIGUIENTES EJERCICIOS:

  1. Observa algún árbol o planta… imagina cómo se desarrolló a partir de una semilla… ¿Cuánto tardó en crecer?  ¿En qué se parece a tu proceso de crecimiento?  ¿Cómo has procurado tu crecimiento con abonos espirituales hasta dar fruto?  ¿Qué frutos has dado?  ¿Necesitarás más cuidados o remedios o ser podado, etc.?
  1. Piensa: Además de los frutos que ya produjiste, ¿qué produces ahora y qué producirás próximamente?

Hoy haz algo que beneficie a tus vecinos… Sin importar si te es incómodo o doloroso… Sé un grano que muere para dar fruto…

¿Cómo ayudarás a la unidad y el crecimiento comunitario?

  1. Habla con Jesús de: lo que te duele al amar y servir… los egoísmos que superarás para tener una Vida más plena… lo que te falta para ser capaz de morir para dar fruto… cómo quieres actuar guiado por su modo de ser y sus enseñanzas…

¿QUÉ NOS DICE DIOS HOY?

(Lee las lecturas varias veces y subraya las frases y palabras que más ye cuestionen…)

Marcos 11, 1-10 (11): Jesús manda a sus discípulos a traerle un burrito para entrar a Jerusalén, le colocan sus mantos, lo monta y las personas alfombraban el camino con mantos y ramas cortadas en el campo y lo aclaman: “Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor…” Llega hasta el templo y lo observa todo…

Isaías 50, 4-7: El Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido…

Salmo 21: Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré…

Filipenses 2, 6-11: Cristo se hizo semejante a los hombres… Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas…

REFLEXIONEMOS:

(Cuestiónate, revisa lo que en ti se opone al plan de Dios… Genera nuevos cambios…)

El evangelio nos narra que al entrar Jesús en Jerusalén la multitud organiza espontáneamente una procesión para aclamarlo… ¿Cómo voy a acompañar a Jesús en la conmemoración de la última semana de su vida?  ¿Lo acompañaré hasta la cruz?

Quienes vitoreaban a Jesús lo conocían y respetaban su estilo de la vida, sabían que era coherente con sus opciones: sencillez, acción servicial, relación humana profunda y sincera, ayuda a los necesitados, invitación a todos (poderosos, sabios, pecadores públicos, extranjeros…) a convertirse, comunicación con palabras directas y francas, caricia sanadora y transformadora, humanización de la humanidad, trato firme y amoroso, etc.… De estas opciones surgen sus cualidades humanas, sus actitudes y sus comportamientos… ¿Cuáles descubro en Él?  ¿Cuáles ya poseo?  ¿Cómo cultivaré las que me faltan?  ¿Soy congruente con las opciones de vida (cristiana) que he tomado?  ¿En qué me parezco a mi Señor y en qué no?

Si no somos congruentes como Jesús andaremos desintegrados, caeremos en pecados y patologías y seremos destructivos para nosotros y nuestros semejantes… Revisemos cuáles actitudes y comportamientos nuestros sí corresponden con nuestra identidad (cristiana) y cuáles no… No basta con buenas intenciones ni con esconder los aspectos que no hemos trabajado, porque nuestra incoherencia se manifestará donde y cuando menos lo esperemos… ¿Mi modo de accionar y reaccionar se parece al de Jesús?

Finalmente, adoptar el estilo de vida de Jesús nos enfrentará con sus enemigos y deberemos demostrar si somos congruentes o no… ¿Estoy dispuesto a ser incomprendido y a llegar hasta el dolor y la cruz por ser congruente con el evangelio?

TE PROPONEMOS REALIZAR LOS SIGUIENTES EJERCICIOS:

  1. ¿Qué te reflejan los demás sobre tu coherencia y congruencia de vida?

Además de lo que te digan, fíjate en lo que hacen las personas cuando llegas a un lugar o cuando interactúas con ellas… ¿Qué tan coherente y congruente crees que te perciban los demás?

Imagina cómo serías si fueses totalmente congruente… Luego, responde: ¿Cuáles de mis comportamientos no corresponden con la herencia recibida de Jesús y mi respuesta ideal?  ¿Qué cambios debo hacer en mí?

  • Repasa los objetivos que te trazaste al inicio de la cuaresma y los aprendizajes y conclusiones a que llegaste con cada tema… ¿Cómo te evalúas?
  1. Durante esta Semana Santa, pide a tu amigo Jesús que, como él, puedas alcanzar la congruencia entre lo que eres y lo que haces, aunque te cueste la vida misma…

@arquimedios_gdl

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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