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El costo de ser médico en medio de la pandemia

by Yara Martinez

Yara Martínez González

Siempre tuvo presente que quería ejercer la medicina, como su mamá, pero nunca se imaginó que desde hace un año esta misma profesión la alejaría de sus seres queridos.

Dra. Ana Priscila Hernández Ortega

Ana Priscila Hernández Ortega, Médico Especialista en Medicina Interna del Hospital General de Occidente, no ve a su hijo, que tiene quince años, desde hace ocho meses, a su familia no la visita por ser, en su mayoría, adultos mayores.

“Mi vida ha cambiado drásticamente. Tiene muchos meses que no visito a mi familia, tampoco veo a mi hijo, una porque no tengo tiempo, se nos cargó mucho el trabajo porque hay muchos pacientes tanto en lo público como en lo privado, no lo puedo atender por tener muy poco tiempo y también para evitar, precisamente, el contagio, la exposición (…) Tratamos de tener video llamadas o de hablarnos frecuentemente. En realidad cuando uno extraña es cuando llegas a dormir a tu casa, porque todo el día estás ocupada, lo que te ayuda a no extrañarlos es el hecho de que estás activa todo el tiempo”, refiere la doctora.

Tratar de equilibrar las emociones

Como su historia hay muchas en el mundo, ejemplos de mujeres, que por amor a su profesión, han dedicado su tiempo a la atención de los enfermos de covid, en su caso, los que son considerados como críticos.  Aunque procura no encariñarse con sus pacientes, reconoce que debe existir una empatía con ellos y tratarlos de manera cordial y atenta.

“Me encanta mi profesión y desde que yo formé una familia sabía que iba a haber momentos difíciles, y la verdad es que trato de tener un balance, un equilibrio en las emociones (…). Uno no se debe encariñar porque, de cierta manera, el pronóstico de los pacientes tanto puede ser bueno o ser malo y te puede afectar emocionalmente, si tú te encariñas con las personas, pero eso no quiere decir que no tengas empatía. Sientes feo cuando una persona fallece o cuando no tienes los resultados que esperabas, pero los tienes que dejar ahí  y no llevártelos a tu casa”.

Entre el temor y el deber

¿Tuvo miedo? No lo niega, pero eso no la hizo dudar de que su deber es salvar vidas sin importar los escenarios ni las circunstancias.

“Al principio todos teníamos miedo. Cuando me dijeron que iba a área covid dije: ni modo, es mi deber y para eso estudié. La verdad es que he aprendido mucho, hay que tener empatía con los enfermos y hay que tratar como quieres que te traten, y si tienes miedo te descuidas y puedes contagiarte. Ahorita te puedo decir que estando con los pacientes te das cuenta que son seres humanos que tuvieron la mala fortuna de enfermarse. Poco a poco vas perdiendo el miedo, y ese miedo lo cambias por responsabilidad”.

A la fecha no se ha contagiado, sin embargo no baja la guardia en el cumplimiento de las medidas requeridas por las autoridades sanitarias, por ello hace un llamado a la sociedad a seguir cuidándose para evitar más contagios.

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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