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Laura Castro Golarte

Hay divergencias en las fechas tanto de donación del terreno como de inicio de la construcción del hospital en su tercero y último asiento. Por ejemplo, Mariano San José Diez afirma que fue el 27 de febrero de 1787 cuando se empezaron a abrir los cimientos en el terreno que se había entregado un día antes; Alberto Santoscoy sostiene que el terreno se donó el 1 de marzo de ese año; y Carlos Ramírez Esparza que el 3 de marzo se definió el terreno y tres días después empezaron los trabajos de cimentación. Coinciden, eso sí, en que el hospital empezó a operar con el traslado de la Orden de Belén, el 3 de mayo de 1794.

Los datos que consigna Mariano San José Diez se publicaron en la Gazeta de México del 24 de abril de 1787 con un relato de los males que habían afectado a la población de Guadalajara, la insuficiencia de espacios hospitalarios para su atención y un reconocimiento a la “admirable” generosidad del “Illmo. Obispo Señor Don Fray Antonio Alcalde” porque se construiría: “[…] á sus expensas y sin perjuicio del Real Patronato un nuevo Hospital extramuros de esta Ciudad, mas sólido, capaz, y bien dispuesto que el actual, en el que pudieran alojarse con comodidad mas de mil enfermos de ambos sexos, y á mas de esto ofreció edificar Iglesia, y Convento para los Religiosos, y un Campo Santo capaz de contener quantos cadáveres ocurrieran en el Hospital, y en toda la Ciudad” (conservé la redacción y la ortografía originales).

En el mismo impreso se da cuenta de la autorización y de la donación del terreno que medía 760 varas de largo y 580 de ancho, es decir, 635 por 484 metros, según la conversión que consigna el multicitado Mariano San José.
Nunca, salvo un breve periodo en que el hospital fungió como cuartel (1858-1861, en la Guerra de Reforma), se ha dejado de atender a la “humanidad doliente” en este lugar al que la memoria de sucesivas generaciones les guía los pasos. Hoy por hoy, al cabo de casi 230 años (se cumplirán el año entrante), cientos, miles de personas que requieren atención médica se encaminan hacia los altos y bicentenarios muros del que fuera Hospital Real de San Miguel de Belén hoy Antiguo Hospital Civil Fray Antonio Alcalde; muros donde se aprecia la máxima “La salud del pueblo es la suprema ley”.

La descripción del hospital en el Archivo General de Indias es interesante. De entrada, llama la atención el título que aparece en la parte superior del documento fechado el 15 de septiembre de 1792 y que se reprodujo en esta columna la entrega pasada: “Plano de el Hospital Gral que el Yllmo Rmo Sr D Fr Antonio De Alcalde, Digníssimo Obispo de Guadalaxa Capital de la N G construyó a sus expensas en esta Ciudad y por su Dispossición se presenta a S M para que le de el Destino que fuere de su Real agrado: Delineado por el Capitán de el Real Cuerpo de Yngenieros Dn Narciso Codina”.

Aparte de la información del documento en sí, se detalla que se trata de un edificio de grandes dimensiones: “Presenta una planta rectangular con siete salas radiales (se refiere al distribuidor de estrella, en cuyo cielo raso está pintado el mural de Gabriel Flores) que convergen en una capilla en el centro, prolongación de la iglesia”. Se destaca que es una construcción “muy funcional” de acuerdo con el propósito de su “fábrica”: salas para los enfermos, separadas las de hombres de las de mujeres; habitaciones o celdas para los betlemitas; 18 patios, dos manicomios, baños, botica, almacenes, comedores o refectorios, lavanderías, caballerizas, huertos, corrales y cementerio.

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