upc4

La realidad de la migración es un fenómeno mundial. Debemos recordar que el migrante no es un delincuente, es una persona que busca mejores condiciones de vida. Todo migrante tiene sueños y también dignidad, no podemos criminalizarlos. En nuestros hermanos que emigran constatamos la exigencia evangélica: “Fui forastero y me recibiste, tuve hambre y me diste de comer” (Mt 25, 35-36).
Es un hecho que muchas personas se ven obligadas a abandonar sus familias y sus territorios para buscar mejores condiciones de vida. La causa de la migración no es sólo la miseria y la falta de oportunidades de empleo, hay que agregar además que muchos salen huyendo porque necesitan proteger su vida ¿Cuántos palestinos han estado dejando la Franja de Gaza en estas últimas 6 semanas? La encargada de Comunicación Social de COMAR, entrevistada por Semanario-léanse las páginas centrales de esta edición- ha dado a conocer los miles de migrantes y refugiados que hay en nuestro país, sobresaliendo en números Haití, Honduras, Cuba, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Chile y Colombia (más de 400 mil personas en los últimos tres años).
La pobreza y la miseria son causa del fenómeno migratorio pero también las múltiples formas de violencia. La gente sale huyendo de sus lugares de origen porque la inseguridad o las condiciones sociales siguen siendo un problema aún no resuelto. ¿Qué dicen las y los candidatos en nuestra patria sobre planes de seguridad? ¿Creen que quien gane la presidencia nacional podrá hacer algo? Muchos dudan que puedan hacer algo.

El migrante tiene derecho a ser respetado por el derecho internacional y por cada país. Todos debemos recordar que, independiente de su condición migratoria,

estas personas poseen una dignidad humana intrínseca que debe ser respetada. Desde luego también, el migrante debe ser respetuoso de las leyes de cada país por donde pasa o se establece.
La Iglesia seguirá construyendo puentes entre los pueblos y las comunidades ya que independientemente de la nacionalidad, el credo o la cultura todos somos hermanos. La Iglesia católica reitera su compromiso de atender y cuidar a los peregrinos, forasteros, exiliados y migrantes de todo tipo.
Son varias las acciones que como Iglesia -en nuestra patria- ha llevado a cabo para asistir a las caravanas de migrantes. En las diócesis por donde han transitado los migrantes se han propuesto estas acciones: preparar albergues y lugares de descanso, brindar seguridad con apoyo de las autoridades, procurar atención médica, psicológica y espiritual, colaborar para la obtención de visas humanitarias y ayudar a quienes desean retornar a su país.
Nuestro reconocimiento a todas las organizaciones laicales que trabajan apoyando integralmente a los migrantes y a tantas familias en México, que asisten, atienden y apoyan a migrantes en el camino, abriendo su corazón y sus hogares.
El Arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, ha llegado a decir sobre este punto que esta es una oportunidad para expresar nuestra comunión con el Papa Francisco, junto con nuestra solidaridad y apoyo al llamado que nos ha hecho de acoger, proteger, promover e integrar a nuestros hermanos migrantes.
Que nadie cierre sus puertas al peregrino que busca un poco de apoyo para seguir su camino en busca de mejores condiciones de vida o para proteger su integridad y la de su familia.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.