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EL MISTERIO DE LA MUJER

Karen Hutch

“La Iglesia nos necesita, es decir El Señor tiene necesidad de nosotras. Todo parece indicar que hoy llama el Señor a un gran número de mujeres para el ejercicio de tareas especiales en su Iglesia”.       

 -Santa Teresa Benedicta de la Cruz

El papa Francisco, en el 2021, modificó el número 230 § 1 del Código de Derecho Canónico, permitiendo a los fieles laicos, incluidas las mujeres, recibir la institución de ministerios eclesiales, siendo Regina De Souza una de las primeras, y la única sudamericana en recibir el Ministerio del Catequista, por imposición del Santo Padre.

Para Regina, el regresar del Vaticano, ahora instituida con este bello ministerio, fue una bendición y un regalo de Dios muy grande, en la que admitió entre risas: en qué lío me metí”, pues no cabe duda en ella, que una vez siendo catequista, se es por siempre catequista, sin dar vuelta atrás, reafirmando su compromiso diario con Dios. En resumen, para ella “ser catequista lo es todo”.

Este particular llamado que ella ha recibido para ejercitarlo, debe tener como fundamento principal la oración, para “pedir guía al Espíritu Santo”, así lo señaló el Vicario de Cristo en la Basílica de San Pedro.

Ahora, con el espíritu apostólico podrá mantener viva la Iglesia y acercar a personas que aún no conocen a Dios, pero que su corazón está deseoso de ir a su encuentro y amarlo más. Pues el haber sido instituida con este ministerio, le da ahora la oportunidad de compartir con su Diócesis, la cual comentó que siempre está operando y que se mantiene así gracias al servicio de hombres y mujeres dispuestos a construir el Reino de Dios.

Entusiasmada por compartir y hacer vida su ministerio de manera fructífera hasta el final, Regina compartió que la tarea continúa, ayudando en su formación a otras catequistas y, claro, a aquellas personas que están siendo catequizadas, ya sean niños, jóvenes o adultos.

 Dialogando con el Papa Francisco

Luego de haber permanecido en aislamiento por diez días, llegó el momento de ir a la Santa Sede. Lugar donde tuvo la oportunidad de conversar con el Santo Pontífice. Regina recuerda entre lágrimas pensar en ese momento en que se le acercó: “El papa solamente con su mirada catequiza”.

Cuando estuvieron cara a cara, Regina aprovecho para expresarle que todos los catequistas de Brasil y de toda América Latina, le estaban mandando un abrazo”. A lo que el Papa, con gratitud, devolvió el abrazo fraterno y, como muestra de ello, le obsequio a Regina un Rosario bendito diseñado en el Vaticano.

“Eccomi qui”

Al llegarse el día, Regina relata que se sentía algo nerviosa e incluso como “bicho raro”, pues no podía creer lo que estaba a punto de suceder, hasta que minutos antes de iniciar la Santa Misa, empezaron a llegar fotógrafos, camarógrafos y muchos clérigos y laicos, lo que hizo que quedara impactada.

En determinado momento de la celebración, el Papa Francisco los llamó a cada uno por su nombre, a lo que Regina contestó con un sincero: ““Eccomi qui” que quiere decir: “aquí estoy Señor”.

Dispuesta a donarse a Cristo y su Iglesia mediante este ministerio y sin poder contener las lágrimas, nuevamente subió al altar donde estaba el Sumo Pontífice y fue ahí, justo en ese momento, en el que no solo ella sino muchos los fieles del mundo entero presenciaron el instante en el que el Papa Francisco, en representación de Cristo, le entregó una cruz que a partir de ese momento representará su ministerio, compartiendo el amor de Dios por medio de la catequesis.

Mientras tanto en la mente de Regina pasó lo siguiente: “Señor, yo no sé lo que quieres de mí, pero estoy dispuesta a llevarte a todas las personas (...) y que con mi testimonio y con tu gracia pueda llevarte a muchas personas más, para que puedan conocerte y ver tu rostro, así como Samuel dijo: Heme aquí Señor, así respondo yo también heme aquí señor y abracé la cruz con mis lágrimas derramándose”, llenándose de lágrimas al recordar aquel pensamiento.

Todos los caminos llevan a Dios

De Souza admitió haber pasado por muchas adversidades en su vida, pero fue justo eso lo que la llevó, primero, a acercarse a su parroquia Nossa Senhora de Fátima – Céu Azul, (Nuestra Señora de Fátima – Cielo Azul), en Valparaíso Brasil.

Regina encontró en María y en el Santísimo Sacramento, un reavivamiento que la llevó a aceptar la vocación de impartir el catecismo, teniendo como centro a Jesús, quien entregó su vida por nosotros y que en cada catequesis la transforma.

Después de once años como catequista, De Souza no sé imagino lo que Dios tenía preparado para ella, pues por voto unánime fue llamada a entregar su vida a la evangelización de la Buena Nueva, de manera kerigmática.

El papel de la mujer en la Iglesia

Jesús, a través de su Palabra, es muy claro al resaltar la importancia de la mujer. Pues sin sus dones y servicio, la Iglesia no sería igual. Edith Stein, filósofa y defensora de la mujer, hoy venerada como Santa Teresa Benedicta de la Cruz, afirmó que el mundo y la iglesia necesitan lo que son las mujeres, ya sean esposas, profesionistas, madres, hijas, hermanas o religiosas.

Regina asegura que “El papel de la mujer es muy importante (...) como lo fue a partir del cristianismo y el Nuevo Testamento, porque Jesús lo afirmó y confirmó con las mujeres que lo seguían, que lo atendían, las que tenían ya desde entonces esa participación en la Iglesia contraria al Antiguo Testamento”.

En definitiva, la mujer se dona en amor a la Iglesia tomando como ejemplo a María Santísima, quien resalta totalmente su esencia, pues fue la puerta por la que Dios hizo su entrada en el género humano. Resaltando su belleza y nobleza.

A todas las mujeres

Como hijas de Dios, y teniendo como modelo a María, estamos llamadas a despertar la vida espiritual y así conocer el plan perfecto de Dios.

Definir a la mujer, es definir su esfuerzo, inteligencia y nobleza, pero sobre todo su entrega diaria, su “SÍ” diario. Cada una desde su trinchera, llamada a proclamar el Reino de Dios, en sus hogares, escuelas, trabajos y simplemente a donde vaya, pues la Iglesia está necesitada de esos corazones nobles, pero a la vez fuertes que resaltan la Iglesia Universal.

Finalmente, Regina compartió un mensaje con todas aquellas mujeres que desean servir en la Iglesia, o que incluso, ya lo hacen, aparte de llevar a cabo sus actividades diarias resaltando así el valor de toda mujer: “La mujer es fundamental dentro de la Iglesia con todos los criterios y principios éticos y morales para dar este impulso”.

¿Sabías qué…?

La Cruz es por excelencia el símbolo del catequista y del cristianismo, pues representa, victoria sobre la muerte, entrega y amor con el que el catequista se vuelve portador de la Buena Noticia de que Jesús venció porque vino a salvarnos, ese es el centro de la predicación de todo el que predica.

Agradecimientos

De manera especial, agradezco a Reginaldo Cardoso Tinto Coelho por su trabajo como traductor en la entrevista realizada a Regina De Souza.

Acerca de Miroslava Flores Torres

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