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QUERIDA LUPITA:
Lamentablemente, considero que la separación es el único paso que puedo dar para acabar con una relación que me llena de frustración. Mi esposa y yo tenemos 12 años de casados, cada vez que hay un conflicto, ella decide dejarme de hablar. Su indiferencia me mata en vida. ¿Qué caso tiene que
seguir al lado de alguien que te ignora por completo?

Eduardo A.

HERMANO MÍO, EDUARDO:
Hace poco tuve oportunidad de visitar una Parroquia en la que se reúnen semanalmente algunos matrimonios para crecer juntos. Al iniciar, les pregunté cuál consideraban que era el problema más apremiante en su comunidad. Como psicóloga, esperaba que me respondieran algo así como: infidelidad, adicciones, violencia, ansiedad, etc., pero sus respuestas me cimbraron.
Ellos hablaron del verdadero origen de estas problemáticas. El primero señaló la indiferencia, enseguida
una jovencita replicó que era la falta de diálogo en la familia, otros intervinieron mencionando la falta
de cariño, la ausencia de buen trato, la poca empatía, comprensión y solidaridad dentro y fuera de casa.
Posteriormente, abundaron en otros síntomas o efectos de estas raíces del mal, aumento del índice de suicidios, consumo excesivo de pantallas, entre otros.

Recordé una frase de Madre Teresa: “Si quieres llevar felicidad a todo el mundo, ve a casa y ama a tu familia.
Meditando en sus respuestas me percaté de que la indiferencia puede ser la causa raíz de tus males. !No estamos amando! Sufrimos una especie de ensimismamiento que nos lleva a olvidar las necesidades de los demás. Pensamos en nuestras propias necesidades y exigimos que nos sean satisfechas. Pero esta lógica nos lleva a una dolorosa soledad.
La lógica cristiana es opuesta: si quiero amor, debo darlo. Es dando como recibimos.

Una esposa que aplica a ley del hielo no consigue lo que quiere: cariño, comprensión, unidad. Por el contrario, siembra resentimiento y amargura

Un cónyuge que regresa indiferencia, se dirige a donde no quiere llegar: la separación.
La indiferencia nos mata el alma, solo el amor nos devuelve la vida. Ora por tu matrimonio y aprende comunicación asertiva. Ante los problemas de comunicación, lo que necesitamos realmente es conocer formas eficaces para dialogar, si optamos por no hablar estamos haciendo la peor elección.
Tu matrimonio te necesita, no huyas. ¡Con la ayuda de Dios, alcanzarás la victoria!

Lupita Venegas/Psicóloga Facebook: lupitavenegasoficial

@arquimedios_gdl

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Papa Francisco

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