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Apuntes para la pastoral

Gustavo Alexis Márquez

Corresponsal, Roma, Italia

Distintas instancias diocesanas ofrecen a la comunidad subsidios para realizar una variedad amplia de actividades a lo largo del año. Desde la Semana Bíblica, pasando por la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos o folletos para los tiempos litúrgicos, hasta material para realizar la Semana de Cáritas, los Ejercicios Espirituales o incluso los folletos para realizar las asambleas pastorales en las parroquias. Así a lo largo del año vemos distintas ofertas de los materiales que generan las diversas comisiones y dimensiones diocesanas.

Estos eventos anuales, no son exclusivos de nuestra diócesis, son actividades más o menos comunes a las diversas iglesias locales del país y, por tanto, se generan en diversos modos, calidades y formas.

Algunos de una calidad de publicación mejores que otros, algunos que más bien apuestan a la calidad del contenido, dejando de lado la presentación externa. También en esto, abundan las diferencias.

Con la facilidad de la comunicación, hoy tenemos acceso a las propuestas de distintos lugares; a través de las redes sociales podemos descargar los subsidios de una u otra diócesis. Esto nos hace comparar, cuál pueda ser mejor logrado que otro, cuál quizá más concreto o aplicable, cuál hasta más breve o completo.

Sin embargo, en medio de las opciones que tenemos ¿cabe aun pensar en preferir los propios por algún motivo? ¿Se deberían preferir o utilizar antes que otros, solo porque son nuestros? ¿Tenemos alguna obligación? Ciertamente que no. No tenemos obligación de usar los subsidios de nuestras comisiones solo porque sean “nuestras” o para consumir “local”. La razón está más en el fondo, es más profunda. La reflexión que propongo es a partir de esas dos partes, que reflexiona la teología, de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia.

En cuanto en que la Iglesia nace del don del Espíritu Santo en Pentecostés, cumple el designio de la creación en Cristo y conduce toda la creación al Padre; se da así un movimiento de unidad trinitaria que es obra del Espíritu. Un ejemplo lo puede iluminar bien: así como el corazón hace posible la vida del hombre, con dos movimientos sístole y diástole, así el Espíritu hace posible la vida de la Iglesia con un doble movimiento: la unidad y la misión.

Así cuando una dimensión o comisión diocesana ofrece herramientas, de manera subsidiaria, para que las parroquias puedan llevar a cabo su misión, lo hacen en espíritu de comunión, de modo que el deseo de unidad de Dios sea palpable en la comunidad cristiana. Evidentemente no es suficiente y usar los subsidios sugeridos no hace la comunión, pero constituye un signo, un primer paso quizá, un deseo de estar en comunión. Estar en comunión significa saber caminar con el otro, con lo que puede dar, con lo que puede ofrecer y con lo que yo tengo para llegar juntos al final de camino.

A veces se escuchan reclamos de quienes no le parecen adecuados los materiales que se ofrecen, pero hemos de recordar que la obligación primera de responder a las necesidades pastorales de la propia comunidad es a la parroquia y sus agentes. Las comisiones y sus dimensiones hacen una propuesta siempre mejorable, siempre adaptable y siempre como una propuesta para que el trabajo pastoral de la parroquia sea más sencillo. Lo cierto es que el empeño que se pone en tener material para la acción pastoral ya es de agradecerse.

Finalmente, y en sentido crítico, podríamos preguntarnos si ¿los subsidios son reflejo de un trabajo animado por el Espíritu de modo que uno de sus frutos sea el de crear comunión o resultan ser el cumplimento de una tarea anual que ofrece, a veces como única actividad, la instancia que lo realiza?

Subsidio es una palabra más bien utilizada en el ámbito económico. La RAE lo define como “prestación pública asistencial de carácter económico y de duración determinada”.

En el ambiente eclesial, históricamente, y ya en desuso, se refirió a “cierto auxilio concedido por la Sede Apostólica a los reyes de España sobre las rentas eclesiásticas de sus reinos”.

Actualmente, la expresión subsidio es utilizada en la Iglesia latinoamericana para referirse a las ayudas (manuales, folletos, gráficos, materiales ya sea impresos o digitales) que se otorgan a las parroquias y sus grupos para que realizar su acción pastoral.

@arquimedios_gdl

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