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Luis Sánchez

Las charlas TED (Technology, Entertainment and Design) me parecen muy interesantes: generalmente abordan temas que nos pueden ser útiles o cuando menos distraer del quehacer cotidiano, ya que quienes las imparten abarcan gran variedad de temáticas para todos gustos y colores.
Hace un par de días veía una intervención sobre la globalización por parte de un estadista sueco de nombre Hans Rosling, junto con su hijo Ola.
El video, de poco menos de veinte minutos atrajo mi atención, pues partía de una postura que establece la ignorancia en la que vivimos como sociedad al considerar que las cosas no han mejorado con el paso de los años y que, por el contrario, sólo han empeorado. Posteriormente, a través de gráficas e imágenes postulan los beneficios y ventajas que la globalización ha traído al mundo: reducción de pobreza, escolarización, reducción de desigualdad de género, etc. Esto me pareció interesante, pero a su vez, partiendo desde mi contexto particular, engañoso.
John Rawls, uno de los filósofos más importantes de la época reciente, definía que para que una sociedad justa se considerase como tal, uno, conociendo todo acerca de la misma, tuviera el deseo de formar parte de ella en un lugar al azar.
Esto es entendible a través de un ejercicio llamado el “velo de la ignorancia”, donde partimos de una absoluta falta de conocimiento sobre cuál será nuestra posición en una sociedad hipotética, lo que nos permite fijar una postura para asegurar el mínimo de dignidad como seres humanos. ¿Entrarían la mayoría de las sociedades y países en esta teoría?

MEJORAR NUESTRAS LUCHAS
Traigo todo esto al debate, pues el 20 de febrero se conmemora el día mundial de la justicia social, lo que debe en teoría ser significativo en la búsqueda de las políticas públicas en lo local, nacional e internacional.
Es innegable la necesidad de seguir defendiendo desde el entorno inmediato la urgencia por construir sociedades y comunidades más justas, más igualitarias y más equitativas, con rutas muy claras y posicionadas encaminadas a priorizar la defensa de los derechos humanos y la dignidad social.
Sumemos a esto la falsa idea de la meritocracia que se nos ha implantado a la par de la llegada del neoliberalismo, aunque eso, querido lector, será tema para otra ocasión. Sin embargo, es posible y necesario seguir recurriendo a soluciones que impacten de manera positiva en los sectores que requieren la misma, a través de políticas encaminadas a las mejoras laborales, reformas para la adecuada y completa protección social de los individuos, atención prioritaria a los grupos poblacionales más desfavorecidos, por nombrar algunos ejemplos de manera sucinta.

La falta de solidaridad y empatía nos impacta de manera directa e indirecta, por lo que siempre debemos encaminar nuestros esfuerzos a contagiar a quienes nos rodean de las mismas, para conseguir sociedades más cohesionadas.

Nos leemos la siguiente semana y recuerda luchar, luchar siempre, pero siempre luchar desde espacios más informados que construyen realidades menos desiguales y pacíficas.

@arquimedios_gdl

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