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Pbro. Miguel Ángel González Gámez

A la muerte de Maximiliano de Habsburgo inició la etapa republicana en nuestro país, es decir que la centralización del poder ya no recaería en una persona, sino ahora sería en tres poderes, a saber, el ejecutivo, el legislativo y el judicial.
Con esto surgió la necesidad de buscar una nueva soberanía, ahora se pretende que el pueblo ejerza esa soberanía, por lo que urgen nuevas leyes que definan y orienten el funcionamiento de los poderes y la forma de acceder a ellos.
Hasta el año 2000 podemos afirmar que existe un sistema claro y confiable de cómo se accede al poder, por lo que podemos afirmar que es un poder legítimo.
¿CUÁL ES SU FUNCIÓN?
Sobre el poder judicial, que ha sido un tema que el Presidente actual ha expuesto ante la opinión pública, con una reforma que busca cambiar la forma de elegir a los Ministros, es conveniente hacer una reflexión sobre su ser y el funcionamiento sobre su influencia en la vida pública del país.
El poder judicial “junto con el Ejecutivo y el Legislativo, es uno de los tres poderes públicos del Estado mexicano.
Se encarga de preservar el orden institucional establecido en la Constitución”.
En cumplimiento de esta tarea, el Poder Judicial Federal se encuentra facultado para interpretar las leyes e intervenir cuando una ley, acto u omisión de alguna autoridad vulnere los derechos humanos de las personas. Este poder está encabezado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y lo conforman los demás órganos judiciales, tribunales, juzgados y un órgano especializado en temas electorales.
El papel del poder judicial y en especial de la SCJN es muy relevante en la vida pública del país ya que “su principal función es vigilar que las leyes y actos de autoridad se apeguen a la Constitución y no vulneren los derechos humanos de las personas. La Corte, en su

papel de guardiana de la Constitución, garantiza la separación de poderes, el principio democrático y los derechos fundamentales para beneficio de todas las personas que habitan el territorio nacional.” (www.scjn.org.mx)
¿SON O NO LEGÍTIMOS?
Según la reforma impulsada por el Presidente, se busca que los Ministros de la SCJN y algunos miembros de los órganos judiciales sean elegidos por voto popular con el argumento de que les falta legitimidad porque no son elegidos por el pueblo y por ende su trabajo no es en beneficio del pueblo.
Este argumento no es del todo real, si hablamos de que los ciudadanos eligen a sus representantes, ellos adquieren toda la legitimidad para tomar decisiones por el pueblo y si los que hicieron la Constitución vieron conveniente que los Ministros de la corte fueran elegidos por los representantes del pueblo, que fueron electos de manera legítima, participan de esa legitimidad a las personas que eligen para dicho cargo, que cabe decirlo requiere una especialización que no cualquier ciudadano tiene.
Por tanto, es un poder legítimo que participa de la legitimidad de quienes los eligen. La forma es sencilla, el Presidente manda una terna al Senado que elige a la persona más apta para ejercer las funciones de ministro de la SCJN.
En un sistema democrático la característica principal es el equilibrio del poder, los poderes se limitan unos a otros y se evitan los excesos, teniendo claro que el punto de convergencia es la Constitución que se convierte en el acuerdo común y por tanto es el cauce por el cual fluye el actuar de los poderes del Estado. Cuando un poder se extralimita, es decir va más allá de lo que le permiten las leyes, se rompe la armonía y surgen circunstancias que descomponen la vida del país en donde los ciudadanos son los más afectados.

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