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Pbro. Ernesto Hinojosa Dávalos

La participación ciudadana no se limita a la emisión del voto cada jornada electoral, es parte importante de la democracia, pero no la agota ni es su totalidad. Después de votar hay que participar, darle seguimiento a las acciones de quienes han sido elegidos como gobernantes. El mexicano tiene la mala costumbre de dejar que papá gobierno solucione todos los problemas, pareciera que adolece la necesidad infantil de sentirse protegido. Y el gobierno, siempre en busca de aprobación, abona a la inmadurez cívica del ciudadano a quien si no le cumple le promete que le dará, solucionará o cambiará sus problemas, caprichos o necesidades, aunque nunca pase nada. Esta relación tóxica ciudadanía-gobierno no abona a la democracia, al contrario, mantiene a los ciudadanos en una condición infantil e inmadura que no les hace sentir la necesidad de ser responsables de su propio progreso y bienestar.

Este proceso electoral tiene que ser un parteaguas para los mexicanos, un cambio de paradigma político, dejar atrás la lastimosa práctica estéril de esperar que los candidatos lo solucionarán todo y pasar de manera activa a forjar una agenda ciudadana que marque de manera programática las acciones de gobierno; es decir, un nuevo estilo de gobernanza. Si en la construcción del país intervienen las instituciones de la sociedad, la sociedad civil organizada, el empresariado y la ciudadanía, se garantizará un gobierno realmente ciudadano. Para ello, es necesario participar después de la elección. No basta con preguntarse por quién votar, sino, ¿qué podemos hacer? Los mexicanos están acostumbrados a abandonar la vida política después de las elecciones y dejar que los ganadores gobiernen a su antojo, incluso haciendo caso omiso a la ley.

La corrupción, la impunidad, el nepotismo y el influyentismo son algunas consecuencias de dicho abandono de la ciudadanía. Sí, no es un problema exclusivo de los gobernantes o políticos, los ciudadanos tienen parte de la responsabilidad porque no participan activamente de la vida pública. Se necesita dar seguimiento a las propuestas y compromisos que en la campaña hicieron como candidatos, exigir transparencia en el uso del erario público, así como la rendición de cuentas. Exigir a los legisladores que verdaderamente sean representantes populares en la elaboración y promulgación de leyes, para que éstas dejen de favorecer exclusivamente a los partidos políticos, sus integrantes y a unos cuantos beneficiados, excluyendo a la ciudadanía de las grandes decisiones que le afectan. En suma, se trata de una nueva manera de gobernar, el cambio del paradigma político a uno ciudadano, en el que la sociedad civil tome las riendas de su propio desarrollo y bienestar. Para conseguirlo el primer paso es salir a votar, luego continuar participando hasta generar una cultura democrática basada en la participación ciudadana como expresión de madurez cívica y social. La economía, la seguridad, el trabajo, la salud, la vivienda, el campo, etc., son temas muy importantes para dejar que sólo los políticos decidan sobre ellos.
Así ha sido y por eso estamos como estamos. Participemos.

@arquimedios_gdl

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