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LUIS SÁNCHEZ

Por fin la mesa está puesta rumbo a 2024, el miércoles pasado se confirmó el escenario que desde hace años parecía evidente: Claudia Sheinbaum, quién se desenvolvió como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, por parte del partido Morena, buscará ser la primera mujer electa presidenta en el país, y con ello, darle continuidad al proyecto de nación del actual Presidente, Andrés Manuel López Obrador.
Por otro lado, la oposición, bajo el esquema del Frente Amplio por México, que aglutina al PAN, PRI y PRD, decidió que la senadora Xóchitl Gálvez, sea la encargada de contender en las elecciones, bajo la bandera de la alternancia al régimen actual. Por su parte, MC anunció que irá solo en la contienda, pero aún no ha dado a conocer quién será su candidata o candidato.
Lo que es histórico, desde sus respectivos espacios, es que las mujeres han logrado ganarse un lugar en el escenario político nacional, logrando el respaldo de los dirigentes de sus partidos políticos para contender por la presidencia del país.

Aunado a esto, el contexto nacional ha mostrado una clara tendencia hacia la inclusión de las mujeres en puestos de gran importancia, respecto a la toma de decisiones en el ámbito político, gracias –en gran medida– a la aplicación de leyes que abonan a la equidad.
El hecho de que una mujer se convierta en presidenta de nuestro país marca un parteaguas en el quehacer de la política, sobre todo, considerando que si bien México históricamente siempre mostró una cara conciliadora, mediadora y pacífica hacia el exterior, la realidad interna es opuesta, sobre todo para el género femenino, que ha sufrido abusos sistemáticos a la fecha. De las cifras reveladas por el INEGI en 2023, el 52% de la población total correspondió a mujeres y el 48% a hombres; de este porcentaje, el 45% de las mujeres cuenta con un empleo, lo que equivale a menos de la mitad. Además, de acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a agosto del presente año, ha habido un total de 426 asesinatos de mujeres que son investigados como feminicidios.

Por lo anterior, cuando hablamos de democracia, se dice que sólo tendrá un significado verdadero y dinámico, cuando las políticas públicas, las decisiones y acciones se tomen de manera conjunta, entre mujeres y hombres, prestando atención equitativa a los intereses, necesidades y aptitudes de ambos sectores de la población. Dicho lo anterior, México estará dando un gran paso hacia una democracia más sólida y real. De hecho, las elecciones del próximo año, se llevarán a cabo 200 años después de las primeras elecciones que tuvo el México independiente (1824), por lo que 2 siglos después de que la democracia se instauró en nuestro país y 65 años después de que las mujeres votaran por primera vez, una mujer ocupará la silla presidencial.

Cuando una sociedad cambia, las leyes y la política deben también cambiar, adaptarse, volverse adecuadas a la misma, y eso es justo lo que estamos presenciando en este tiempo. Independientemente de quien resulte ganadora de la contienda, su triunfo será histórico, y en sus manos está la gran oportunidad de generar mejores y mayores condiciones de seguridad y bienestar para todas las mujeres que viven en el país. La carrera rumbo a 2024 ya comenzó y aquí seguiremos compartiéndole todos los pormenores y aconteceres sobre ella, para que siempre esté bien informado.

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