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Alejandra Lozano

“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo”[…] “¿Quién es mi prójimo?”  Lucas 10, 26 y 29.

Es alguna de las citas bíblicas que podemos leer en el capítulo 2 “Un extraño en el camino” de la encíclica Fratelli Tutti, que el Papa Francisco presentó el 04 de octubre de 2020, ahí mismo mencionó la nueva encíclica, “La ofrecí a Dios en la tumba de San Francisco, de quien me inspiré, como en el anterior Laudato sí. Los signos de los tiempos muestran claramente que la fraternidad humana y el cuidado de la creación constituyen el único camino hacia el desarrollo integral y la paz, ya indicado por los Santos Papas Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II”.

Ante este llamado que se nos ha hecho constantemente el comedor “Sagrada familia” ha puesto manos a la obra, pensando y trabajando para los más vulnerados.

CÓMO  NACE

Antes de que el covid -19 se convirtiera en parte de nuestra vida diaria, el comedor se encontraba en la calle de Insurgentes, ante el cierre inminente que se tuvo para disminuir los contagios, el comedor tuvo que hacerlo, pero las personas seguían buscando el alimento y caminaban hasta la Parroquia de la Purísima Concepción, ante esto se percataron que la mayoría eran de la zona de la central vieja, por lo que se habló con el Padre encargado de la Capellanía para solicitar el espacio donde actualmente están.

Una vez que les cedieron el lugar, adoptaron las medidas sanitarias y retomaron la noble labor  de alimentar al más necesitado, cebe resaltar  que cerca de este comedor se encuentra un anexo para personas en rehabilitación y ellos con todo el corazón y amor les regalan el agua que toman los comensales.

QUIÉNES LO HACEN POSIBLE

La Sra. Mary llega desde temprano a preparar los alimentos para la hora de la comida, pero se organiza, cuando es lunes se cocina desde cero, a veces queda un poco de alimento por las tardes y se guarda para el día siguiente, pero se comienza a planear que se servirá al día siguiente. Anteriormente estaba en el comedor de Insurgentes y reconoce que ha visto de todo, y procuran que todos coman, porque en ocasiones ese plato que ella prepara será el único bocado que se llevarán al estómago.

También tenemos a José, es un carismático señor que está jubilado siempre alegre y bromeando comentó “yo vengo, ayudo y me distraigo un rato, soy el encargado de los desechables, los partimos a la mitad para que rindan”.

Nilda, es una colaboradora que tiene poco participando en este proyecto del comedor, reconoce que los niños son a quienes más hay que ayudar para que vean que sí existe otra realidad.

Antes de la una de la tarde  se puede comenzar a ver la fila que ordenadamente hacen las personas asiduas al comedor, “nosotros ya tenemos ubicados a los que vienen constantemente, por lo que si un día llegan a faltar lo notamos” compartió  Mary.

Al momento de ingresarlos ellos ya saben que se tienen que formar en orden, guardar su sana distancia y una vez que todos han ingresado comienza la oración para bendecir los alimentos;  dentro de esta oración siempre les hacen hincapié de pedir por  los bienhechores y por el Padre Emanuel.

UN ACTO DE AMOR

La Religiosa Nayeli Méndez, pertenece a la congregación de las “Hermanas Maristas”, y siempre tiene una sonrisa, reconoce la importancia del trabajo en equipo y la caridad.

“Entre todos nos ayudamos, aquí cerca hay un centro de rehabilitación que a diario nos da agua fresca y nosotros en ocasiones cuando tenemos verdura extra y no la vamos a consumir se las donamos, anteriormente a unas cuadras de aquí está una iglesia cristiana y ahí por las mañanas tenían un comedor, pero lamentablemente cerró, nos preguntaron que si continuaríamos trabajando y nos pasaron algunos insumos”.

MARZO 2020

Sin duda alguna marzo del año 2020 marcó a todos, pues cuando la situación del covid se agravó y se tuvo que trabajar con estrictas medidas de sanidad y los más necesitados no podían esperar. Así que entre todos los colaboradores del comedor buscaron la manera de pausar la ayuda y alimentar al prójimo.

“Tuvimos que buscar alternativas, al inicio preparábamos todos los alimentos en la cocineta de Insurgentes y nos veníamos a la antigua central camionera y en una esquina repartíamos, con los días las mismas personas que tomaban el alimento no hablaron de la capellanía, hablamos con el Párroco nos dio de inmediato el sí y nos adecuó el lugar para que se pudiera cocinar aquí”, señaló la Madre Nayeli.

Un año siete meses tiene de vida el comedor y en este tiempo todos y cada uno de los miembros de esta obra de caridad ha recibido agradecimientos de corazón y otros no tanto, pero eso no impide que cocinen con amor.

“Yo creo que no es solo el plato de comida, detrás de lo que nosotros les ofrecemos está el mirarlos y hacer sentir y saber que nos importan, que existen y tienen una necesidad, y creo que una necesidad básica en el humano es el alimento, porque sin ello no vivimos. Aprendes con ellos, al inicio su actitud era recia, tosca y ahora los ves con una actitud de “Muchas gracias, Dios les bendiga”. Compartió con una sonrisa la Madre  Nayeli.

UNA SOCIEDAD QUE EXISTE

Anteriormente tenían un bienhechor que les donaba los desechables, pero de un tiempo para acá el gasto de este insumo va por cuenta del comedor, así que a los comensales que están en posibilidad de apoyar económicamente les piden depositar en un botecito la cantidad de tres pesos, sin ser obligatorio, algunos colocan lo que pueden y otros con un tono de pena comentan, “hoy no traigo para poner”, a cambio reciben una sonrisa, su alimento y un “no te preocupes, cuando puedas”.

“Es doloroso ver adultos en situación de calle, y cuando llegan niños en riesgo o que ya viven de calle se nos parte el corazón, y nuestra mejor manera de hacerles sentir por un instante que nos importan es a través del alimento, aquí pueden repetir hasta 3 o 4 veces porque somos conscientes que a veces esta comida es lo único que se llevarán a la boca en todo el día”, comentó la religiosa.

“He descubierto un Dios que se viste de los pobres y que se hace presente a través de ellos y que me dice: dame de comer a través de ellos, porque aquí tengo hambre” concluyó la religiosa Madre Nayeli.

¿Cómo podemos ayudar?

“Capellanía de Nuestra Señora de la Piedad”

Pertenece a la Parroquia de San Carlos Borromeo 

Es atendida por la Parroquia de Nuestra Purísima Concepción

R. Michell 160 B, esquina con la calle gante.

Teléfono Parroquia de la Purísima Concepción: 33 36 17 01 45

Horarios del comedor:

Lunes a Sábado de 01:00 p.m a 03:00 p.m

APOYO  TOTAL

*El apoyo  de “10 mil navidades” cada año nos permite entregar a más de 300 personas un alimento especial para que puedan cenar en Navidad.

*El programa  “Jalisco sin hambre” apoyó a la Parroquia por casi 3  meses con 300 comidas diarias, lo que permitió que se pudieran entregar más de 1 mil comidas al día.

@arquimedios_gdl

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Papa Francisco

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