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Michelle Fletes

El 6 de enero se conmemoró el Día de la Enfermera, y por lo tanto, se llevó a cabo la celebración Eucarística específica para las enfermeras del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde; fue oficiada por el Pbro. Francisco Javier Huerta Orozco, del templo Nuestra Señora de Belén y San Miguel Arcángel; y concelebrada por el Pbro. José Mario García Fernández, de la Parroquia de Santa Ana, ubicada en la Calzada Juan Pablo II.
Los Sacerdotes las felicitaron por la labor que realizan, y en la reflexión de la homilía el Pbro. Francisco Huerta destacó que las enfermeras pueden descubrir en el enfermo la presencia de Dios, debido a que por la ética, el profesionalismo, la eficiencia, el amor y la caridad, con que ellas trabajan, se refleja.
El Pbro. Francisco Huerta citó unas palabras que dirigió, el 24 de diciembre pasado, el Obispo Auxiliar Mons. Engelberto Polino Sánchez, en la celebración que se llevó a cabo en el Hospital Civil Viejo:

“Qué hermoso es que vino Jesús y se presente pobre, vulnerable, frágil, que reclama, necesita, pide la atención de los adultos y se pone confiadamente en los brazos de María y José… Esto es precisamente lo mismo que estamos haciendo hoy, aquí tenemos a los enfermos del hospital como a Jesús, vulnerables, frágiles; necesitamos de la atención del personal de la salud; es aquí donde se manifiesta que en la enfermería, se descubre en el enfermo la presencia de Dios, aquí está Jesús”.

El Padre Francisco agregó que una persona que tiene amor lo transmite a todos, también a los animales; el amor se vive y al vivirse se comparte, y es así como deben de vivir y ser las enfermeras, con un corazón lleno de amor.
Cabe destacar que se compartió el testimonio de la enfermera Cintya Isamar Pérez Cortez, mismo que se publicó en la edición 1405 de Semanario.
“Yo siempre lo he considerado el mejor regalo para el mundo, la enfermería; las iniciadoras de la enfermería fueron personas generosas que no contaban con muchos recursos; Florence Nightingale y Clara Barton, mismas que desempeñaron su profesión en campos de guerra, y siempre consideraron que el mejor regalo para el mundo es la vocación de la enfermería… no es ejercerla con cierta frialdad, sino con vocación y amor”, mencionó el Pbro. Mario García.
LA MEJOR MEDICINA: EL TRATO CARIÑOSO
Añadió que cuando las enfermeras trabajan por vocación y con amor se refleja más el resultado en el paciente:
“Las enfermeras por vocación saben que lo mejor, más que los medicamentos y que las pastillas, es su trato interactivo, cariñoso, entregado, responsable… eso alivia más, una palabra bien atinada o una buena cara”.

El Pbro. Mario García, finalmente, comentó que los enfermeros y enfermeras se deben de convertir en esa estrella que conduce a sus compañeros a acercarse a Dios.

“Enfermería sin Dios no va…Las enfermeras deben ser como los Reyes Magos, reinas al servicio de Jesús y son magos porque hay que sacar, e incluso saber de dónde, para ayudar al enfermo; en cambio una enfermera sin Dios se podría convertir en Herodes, porque el mal se disfraza y se nos presenta en la vida como algo que en su momento no tuviera importancia, algo que podría ser la vida de alguien más”, mencionó el Pbro. Mario.

Por su parte, el Pbro. Francisco Huerta expresó agradecimiento a las enfermeras:

“Gracias por compartir ese don tan hermoso de curar y sanar, de dar esperanza y consuelo; y por dejarse tocar por la misericordia de Dios”.

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