upc4

Nicolle Alcaraz

La Iglesia ha establecido un calendario denominado Año Litúrgico, a través del cual se pretende celebrar el misterio del nacimiento de Jesucristo. Este comienza por “la expectativa de su primera venida [a través del adviento], su nacimiento e infancia, su ministerio público y el misterio de su muerte, resurrección, ascensión y la espera de su segunda venida” (Teólogo Toan Pham), cerrando con el domingo de Cristo Rey.

En el caso concreto del adviento, este periodo tiene una temática de espera y preparación para la llegada de Cristo y suele durar cuatro semanas, concretamente durante los domingos previos a la solemnidad de Navidad.

Durante esta celebración se acostumbra decorar una corona, la cual consiste en un círculo elaborado con ramas de pino o abeto en donde se colocan cuatro o cinco velas alrededor suyo. Estas velas acostumbran ser encendidas poco a poco, siendo una por cada domingo. Mientras que la quinta suele ser prendida en la festividad de Navidad, más no es obligatoria.

Además, estas suelen ser púrpuras, lo cual simboliza un tiempo de oración, penitencia y sacrificio. Pero también es posible encontrarlas en diferentes colores, mismos que van del morado oscuro hasta el blanco, emulando una especie de degradado, el cual representa el proceso de purificación al cual se someten los creyentes  durante este periodo de preparación.

Existen tres figuras importantes en esta celebración. En primer lugar está el profeta Isaías, esto debido a que durante los cuatro domingos que conforman al periodo se emplea la primera lectura del profeta. En esta se conversa acerca de la importancia de la presencia y, en concreto, la venida del Señor, y las posibles consecuencias de alejarse de Él.

Después está la Virgen María, quien es la figura más importante de esta temporada, ya que gracias a ella y a su fe pudo realizarse la primera venida del Jesús. Es también a través de su persona que es posible comprender el verdadero sentido del adviento; la espera. Una espera paciente y humilde, repleta de amor.

Y, finalmente, Juan el Bautista, puesto que es el profeta que prepara el camino de Dios para su llegada. Es a través de esta figura que se nos revela la forma en que deben prepararse los fieles para abrir su corazón y dar entrada a Cristo.

LAS POSADAS Y LAS MISAS DE AGUINALDO

En la época prehispánica, los aztecas tenían la costumbre de celebrar la llegada de Huitzilopochtli, ritual que comenzaban el día 6 de diciembre y culminaban hasta el 25. Por lo que, con el fin de evangelizar a los pobladores, los misioneros españoles optaron por emplear parcialmente dicha festividad para celebrar a plenitud el nacimiento de Jesucristo.

Utilizaron la idea del festejo previo para crear “las misas de aguinaldo”, que son lo que hoy conocemos como posadas. En estas se pretendía representar el camino de Jesús y María a Belén mediante una serie de rituales que, originalmente, abarcaban del 16 al 24 de diciembre.

En un principio se les nombró “misas de aguinaldo” debido a que al final de esos días de festejo se acostumbraba obsequiar un detalle sencillo a los asistentes con ese mismo nombre. Sin embargo, al igual que el título y la fecha de inicio de estas fiestas, otros elementos fueron cambiando y/o adicionándose con el pasar del tiempo.

Cuestiones como las luces de bengala; las piñatas; los cantos; y la portación de velas fueron incluyéndose dentro de esta tradición, hasta llegar al festejo que hoy conocemos.

LOS VILLANCICOS

Para acompañar a estas festividades y expresar su entusiasmo, los pobladores decidieron emplear los famosos villancicos. Este canto de piedad popular que originalmente era de naturaleza profana, es decir que refería a temas no sagrados, se trasladó a las Iglesias por el fervor y las ganas de celebrar el nacimiento de Jesús, siendo ahora estrechamente vinculado con la Navidad. 

Su nombre proviene de la palabra villanos, misma que hoy usamos para describir a alguien que funge como antagonista o que tiene malas intenciones, pero que en realidad se refiere a la gente de la villa, o del pueblo. Estos solían ser cantados al exterior del templo para acompañar a la misa.

LA NAVIDAD, ¿DEVORADA POR EL CONSUMISMO?

Desgraciadamente la voracidad comercial ha impuesto la Navidad desde que aparecen los primeros arbolitos en las tiendas, y así muchas personas se apresuran a dar comienzo a todas las diferentes formas de festejos que conforman a esta fecha tan especial. Incluso, es común que después del 25 de diciembre “todo mundo se apague, y ya no haya villancicos. Pero no debería ser así (…) actualmente es extraño que haya un concierto de Navidad después del 25, pero ahí es cuanto antes iniciaba la fiesta (…) después del 25, va la Octava de Navidad, y todos esos ocho días se cantan el Gloria y el esquema de Navidad [hasta que] finaliza el periodo con el Bautismo del Señor”, señaló Christian Jesús Cortés, director del coro de la Escolanía de Infantes de la Sagrada Familia de la ciudad de Uruapan, Michoacán y del Colegio de Infantes de la Catedral de Guadalajara.

Durante la octava de Navidad, festividad que como comentan muchas veces queda suspendida, se celebra la fiesta de la Sagrada Familia, la cual “es una celebración que motiva a profundizar en el amor familiar, examinar la propia situación del hogar y buscar soluciones que ayuden al papá, la mamá y los hijos a ser cada vez más como la Familia de Nazaret”.

Esta ocurre durante el domingo que cae entre el 25 de diciembre, al 1 de enero. Por lo que este año se llevará a cabo el 26 de diciembre.

El Maestro Rafael Martín del Valle Campo, responsable del programa de Canto Gregoriano de la Dimensión Episcopal Mexicana de Música Litúrgica  (Demusli), informó que es más común emplear cantos religiosos o populares durante la eucaristía. Es importante tener cuidado con la música que se selecciona para esas celebraciones, ya que si bien pueden ser piezas conocidas y apreciadas por muchos de nosotros, existen espacios fuera de la misa para poder escucharlas. De esta forma se da cabida a la apreciación de las más de 3 mil obras que existen en canto gregoriano, y otros miles de arreglos polifónicos compuestos especialmente para cada día del año.

LA IMPORTANCIA DE PRESERVAR LAS TRADICIONES

“Algunos dicen: no importa como alabes al Señor siempre y cuando lo hagas. Pero, dice un salmo: Alabad al Señor, que la música es buena; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. Alabar al señor con maestría, con sabiduría. Psallite Sapienter, como el lema de la escuela de Música Sacra. O sea con lo mejor”, comentó Juan Ángel Morelos, director de la Escolanía del Santuario de los Mártires Mexicanos.

Para él, la importancia de preservar las tradiciones musicales tienen que ver con el compromiso con la fe. Comenta también que hoy en día “se ve a la religión como una especie de evento social, no como un llamado de Dios a tu vida para cambiar”.

Sin embargo, para el Maestro Rafael Martín del Valle Campo, responsable del programa de Demusli, la experiencia allá en la Capellanía de Santa Teresa le ha mostrado que no todo está perdido, ya que las personas se encuentran deseosas de escuchar e inclusive aprender acerca de la música litúrgica tradicional.

 “La gente necesita recuperar la espiritualidad y esto se los puede dar este aprendizaje del canto litúrgico (…) Yo sé que a lo mejor todo esto requiere dedicación, pero a Dios se le ofrece lo mejor de uno mismo (…) y es que de lo que realmente trata uno es elevar al espíritu (…) se trata de alabar al Señor, que es lo principal”.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.